César Acuña y la alianza frustrada de APP con el PPC, por Federico Prieto Celi

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La semana pasada me ocupé de Renovación Popular y ahora lo haré de la fusión frustrada de Alianza para el Progreso y el partido popular cristiano, unión en la que el primero, asentado en el antiguo sólido norte aprista,  destaca por la informalidad de su líder; y el segundo por su ausencia en el Congreso, siendo un partido histórico de prestigio de seriedad profesional -especialmente de abogados- pero cuya relativa popularidad es casi toda limeña. 

Cuando Carlos Acuña escuchó los audios de críticas del sector más sólido del PPC a Alberto Bengolea por la alianza, críticas encabezadas por Marisol Pérez Tello, secretaria del pequeño partido, el partido Alianza para el Progreso emitió un comunicado de ruptura con el PPC, el mismo que no tuvo más alternativa que hacer lo mismo poco después.

¿Qué buscaba la APP? Una decencia para barnizar el desprestigio de su líder. ¿Qué buscaba el PPC? La posibilidad de salvar su inscripción como partido, y a lo mejor poner algunos pocos congresistas en el parlamento. ¿Qué perdían ambos? Los votos de quienes han visto esta alianza de compromiso como inapropiada y anti-programática. Que hayan formado la única alianza entre los 24 grupos políticos inscritos para las próximas elecciones generales,  convertía  además a la alianza en el patito feo de la carrera.

César Acuña Peralta, chotano, es propietario de las universidades César Vallejo y Señor de Sipán; y  ha sido congresista, alcalde de Trujillo y gobernador regional de La Libertad. Su prontuario académico incluye dudas sobre el diploma universitario otorgado por la U. Nacional de Trujillo;  plagio en cuatro modalidades para su tesis de Maestría en Administración de la Educación en la U. de Lima; y plagio de su tesis doctoral en la U. Complutense de Madrid.

Su prontuario político incluye haber sido sancionado cinco veces  durante la campaña de las elecciones de 2011 por violar la neutralidad electoral en favor de su hijo y del candidato presidencial Pedro Pablo Kuczynski; en septiembre de 2011 la Fiscalía ordenó un peritaje a las cuentas de sus universidades por presunto lavado de activos ante la denuncia que le hiciera su propia esposa; en junio de 2012 la ONPE multó a su partido  con más de 9 millones de soles por haber recibido aportes diez veces mayores del límite permitido de parte de su Universidad César Vallejo; en mayo de 2013, se difundió un video en el cual propone a su partido comprar votos para lograr su reelección como alcalde de Trujillo, presuntamente utilizando fondos públicos, y  otro audio reveló que habría utilizado recursos de Caja Trujillo para mejorar su imagen como alcalde. 

Alberto Beingolea Delgado, abogado especializado en derecho penal y constitucional, ha sido periodista deportivo y congresista de 2011 a 2016. Como presidente del Partido Popular Cristiano había asumido el riesgo de su pragmática alianza con César Acuña, que muchos han visto como manotazo de ahogado, antes de su extinción como partido. Pero la utopía no funcionó, ya han enviado sendas cartas a las autoridades electorales pertinentes para comunicar la disolución de la efímera alianza, y cada partido se abocó el fin de semana (16 y 17 de octubre) a señalar una nueva vía en solitario, de la que al escribir estas líneas poco se sabía. Quien mal comienza…

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