Chico encuentra chica

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Hay una obra de teatro que todos debemos ir a ver. Y digo todos refiriéndome a hombres y mujeres, la lucha contra el acoso femenino tiene que ser bilateral y una hora y media sentado en el Teatro Larco puede resultar de gran ayuda para entender lo que quizá creíste que fuese una exageración feminista o tal vez una simple paranoia.

Sé que está de moda hablar de temas como este y que ya puede llegar a cansar. Pero por eso mismo me toca escribir de ello y en especial porque sé que hay gente a la que todavía le jode escucharlo. Para muchos sería más cómodo que nadie dijese nada, para muchos sería mejor poder seguir silvándole a la primera “mamita” que se les cruce en su camino.

La objetivización sexual de la mujer es uno de los temas neurálgicos de “Chico encuentra chica”, aunque no el principal, pero creo que sería adecuado comenzar por él. Ricky Tosso encarna un papel sumamente divertido y grosero a la vez, es un reconocido fotógrafo de calendarios hot al que la protagonista debe entrevistar y al que termina sacando de quicio por sus preguntas acerca de la moralidad de su trabajo. ¿Por qué si es grosero, puede parecer divertido? Simple, porque no se trata de algo que nos resulte extraño o poco común. Hombres como Lelo Quintanilla (su papel en la ficción) vemos a montones día a día y, por años, sus peronalidades juguetonas han formado parte de nuestra idiosincrasia. “Así somos los peruanos, pe, avezados, criollones, nos gustan las tetas y los culos y no nos avergonzamos en decirlo”, podría ser tranquilamente el lema del estampado más vendido de Polvos Rosados. BASTA, es momento de extirparnos esa idea de nuestra concepción del peruano. ¿Algún día podremos decir: “Así somos los peruanos, pe, elegantes y respetuosos”?

En un momento de la obra, Gisela Ponce de León, a través de su personaje, Teresa Bentín, le dice a Mauro, su compañero de trabajo, lo harta que está de tener que aguantar tanta mierda en las calles. Teresa no es alguien que se vista para atraer miradas, Teresa no es alguien a la que le agraden los halagos coquetones, Teresa no es alguien que lo “hace a propósito” como muchos acosadores podrían argumentar. Teresa siente que toda ella desaparece al escuchar esos piropos. Desaparecen sus logros como profesional, deja de ser una periodista y escritora, deja de tener una historia de vida, deja de ser una amante de la literatura inglesa, simplemente deja de ser, para convertirse en un montón de carne en subasta. Eso logras, mi querido galancito, eso logras. Logras derrumbar todo lo que una mujer construyó para convertirla en nada, para acercarla a lo que tú eres: un animal.

¿Quieres una “sociedad de animales”? Ni yo ni todos los que ya se dieron cuenta de que algo tiene que cambiar, te lo permitiremos.

Sin embargo, “Chico encuentra chica” no se reduce a dar una lección nataliamalagosa a los mañosos. No, esta obra escrita por la autora nortamericana Rebecca Gilman y adaptada a nuestra realidad por el director David Carrillo, es una muestra de lo peligroso que puede ser y lo lejos que puede llegar esa funesta suma de los desórdenes psicológicos, la objetivización de la mujer y la sumisión por tradición del género femenino.

Toño (Sergio Gjurinovic) y Teresa se conocen en una cita a ciegas, intercambian unas cuantas palabras, la conversación es banal y entrecortada, él le invita una cerveza y, minutos después, cuando Teresa ya está por irse, le pide una segunda cita. Así comienza todo, él insiste, ella -a pesar de no sentir que han conectado- cree que debe aceptar y lo hace. Acuerdan cenar el sábado por la noche, Terese asiste nerviosa, dudando como nunca de sus actos, pero con una ligera esperanza en la mirada. Quisera que Toño fuese el chico indicado para sacarla de ese laberinto de soledad en el que ella misma se ha metido, pero es inútil, él solo habla de sí mismo, no manejan códigos de humor similares, la cita es un completo desastre. Entonces cree que es momento de decirle que eso no va a funcionar, pero tiene miedo de herirlo, teme ser mala, siente que le debe algo a él, se siente débil y solo atina a darle una excusa para su imposibilidad de tener una relación: el trabajo. Desde ese momento Toño no parará de enviarle flores y llamarla por teléfono.

¿Qué harías si Teresa te contase lo que sucede y te pidiese un consejo?

OPCIÓN A: ¿Dirías “qué tierno, como en las películas” y le recomendarías que pensase bien las cosas y que le diese otra oportunidad?

OPCIÓN B: ¿Le dirías que tuviese cuidado?

La mayoría de ustedes escogería la A, ¿verdad? Ahí tenemos la repuesta inicial de sus compañeros de trabajo, Horacio (David Carrillo), Mauro (Raúl Sánchez) y Ana (Valquiria Huerta) que hasta se emocionan al ver que alguien anda detrás de la solitaria y complicada Teresa.

Y yo también contestaría lo mismo, déjenme decirles, pero recordemos que Toño la ha visto solo dos veces, recordemos que la vida no es como las películas.

Duranto siglos, hemos creído que la mujer debe ser sumisa ante el hombre, debe aceptar sus regalos, debe reir con sus bromas, debe dejarse engatusar por sus requiebros y debe caer sin difuerzos en las redes de pesca sexual para que sean suyas por una noche o para toda la vida. Gracias a tantísimas cosas que esto ha cambiado, pero todavía rezagos de ello quedan en el subconsciente de muchos. A veces, las mujeres creen que aún deben agradar a los hombres por default y en un desliz como ese, la vida de nuestra querida Teresa cambiará por completo.

Existe una delgada línea que separa al galán sincero del sociópata y en esta obra aprenderemos a distingirla o, por lo menos, a andar con mayor cuidado.

 Horarios: De jueves a lunes, a las 8:00 pm

Teatro Larco (Av. Larco 1036, Miraflores)

Hasta el 17 de mayo*