Chile: Crean división policial especial para resguardar los partidos de fútbol

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El último domingo, minutos antes de que el puntero de la Liga chilena, Colo Colo (33 puntos) defendiera el liderazgo del torneo local ante el Santiago Wanderers (17 puntos), un grupo de hinchas de ambas escuadras burló los controles de seguridad que rigen en las tribunas del estadio y así -armados de palos y sillas- se enfrentaron en una verdadera batalla campal en pleno campo de juego.

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Ante esto, hoy, los Carabineros de Chile anunciaron la creación de un destacamento especializado en velar por la seguridad de los eventos deportivos que se desarrollen dentro de un estadio de fútbol. «Nos parece muy bien que el director general de Carabineros haya acogido la idea que planteamos hace un tiempo en orden de que exista una división enfocada a los partidos de alta convocatoria y que pueda actuar dentro del recinto en el empleo de la fuerza pública«, expresó el diputado, Matías Walker.

Este nuevo regimiento tendrá exclusividad para tutelar el bienestar del público en los partidos de fútbol de mayor afluencia y estará capacitado para utilizar la violencia física con tal de controlar a los hinchas. «Es una señal de autoridad, lo que no significa que los dirigentes del fútbol descansen. No vamos a aceptar que se gasten 280 millones mensuales con plata de los chilenos en distraer a Carabineros. La idea es que sean apoyados por guardias con un alto estándar de preparación«, advirtió Walker.

Por otro lado, el ministro del Interior, Jorge Burgos, explicó que -si bien es cierto, los encuentros de fútbol en los que se han registrado hechos de violencia han sido muy pocos- «no escatimaremos esfuerzos a la hora de tomar decisiones». «Éste es un tema central donde las autoridades tenemos que decir y hacer», puntualizó.

Así también, a manera de complemento, la Cámara de Diputados de Chile promulgó un abanico de medidas de seguridad que busca reforzar el plan ‘Estadio Seguro’ (lanzado en 2011) en los que se establece la instalación de controles biométricos y de reconocimiento facial en la entrada a los colosos deportivos, así como el quiebre de las relaciones entre dirigentes de fútbol e hinchas.