Cinco curiosos datos que no conocías sobre la Comunidad Shipibo-Konibo

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Durante la madrugada del viernes, un incendio de grandes proporciones arrasó con las viviendas de más de 2,000 miembros de la comunidad Shipibo-Konibo, en Cantogallo (distrito del Rímac).

A estas horas del día, el dramatismo de una ancestral comunidad conmueve al país entero y no solo por la ajustada situación económica que ya vivían, sino porque, además, la Municipalidad de Lima les prometió alguna vez un proyecto denominado “Río Verde” que les ayudaría a desarrollarse como un importante referente cultural y turístico.

Así las cosas, muchos se han sorprendido de no haber escuchado jamás sobre una comunidad shipibo en la capital peruana. Y en esta nota, lejos de aprovechar la trágica situación, nos ponemos al servicio de nuestros compatriotas indígenas para combatir la invisibilización de la que son víctimas no ahora, sino hace tiempo.

Veamos algunos cinco curiosos datos sobre la comunidad Shipibo-Kobibo.

1. En primer lugar, ¿por qué decimos “comunidad shipibo-konibo” y no “comunidades shipibo y konibo”?
La comunidad shipibo-konibo es, en realidad, la confluencia de tres importantes comunidades indígenas que habitaron la selva peruana y que, tras varios trascendentales cambios en su historia terminaron viviendo juntas. Algunos de estos cambios fueron las incursiones españolas entre los siglos XVI y XVIII, las cuales buscaron imponer una religión.

A ello se suma el ‘boom del caucho’ (y su posterior decadencia, también), que obligó a centenares de familias a migrar a distintas zonas donde se mezclaron grupos indígenas de varias regiones del país.

2. Los shipibos-konibo se opusieron a la imposición de la ‘evangelización’ española.
“Durante los siglos XVII y XVIII, religiosos de las órdenes jesuita y franciscana incursionaron en territorios ocupados por los diferentes pueblos con la misión de evangelizarlos. Uno de los primeros encuentros entre misioneros y shipibo-konibo, tuvo lugar en 1657, cuando misioneros y soldados llegaron a territorio ocupado por los actuales shipibo-konibo. En esa ocasión, se daría uno de los primeros enfrentamientos entre indígenas y misioneros. En 1660, los indígenas se habían enfrentado nuevamente a los misioneros asentados en las misiones de las riberas del río Huallaga (Morin 1998).

Durante el siglo XVIII, continuaron los intentos de los misioneros de agrupar a los diferentes grupos de indígenas en misiones, pero este pueblo mantuvo una férrea resistencia (INEI 2007). Según Jacques Tournon (2002), la más grande rebelión que expulsó a los misioneros de la zona se dio en 1766 y fue impulsada por la unión de los pueblos shipibo, konibo y shetebo, antes rivales. Esta rebelión fue liderada por Runcato, hoy considerado un personaje importante en la historia del pueblo…” (Fuente: Base de datos de pueblos indígenas u originarios)

3. Gran capacidad para organizar conglomerados de población en zonas urbanas
Los shipibo-konibo son conocidos por su gran movilidad y por su capacidad para organizar conglomerados de población indígena en zonas urbanas. En la década de 1990 comenzó una fuerte migración desde las comunidades shipibo-konibo a la ciudad de Pucallpa en Ucayali, conformándose asentamientos humanos en el distrito de Yarinacocha, habitadas por familias que mantenían vínculos con sus comunidades de origen.

Cantagallo es actualmente el asentamiento indígena amazónico más conocido y numeroso en Lima Metropolitana, ubicado en el distrito del Rímac.

4. Hermosos telares heredados hace más de mil años
La producción artesanal y textil del pueblo shipibo-konibo es una de las más famosas de la Amazonía peruana debido a sus diseños geométricos. Así, abundan en internet impresionantes imágenes de hermosos telares y atuendos típicos de la comunidad. Veamos algunas fotos:

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Ahora bien, la siguiente fotografía corresponde a un vestido creado por la diseñadora Naty Muñoz, quien recoge estilos y formas características de la cultura shipibo-konibo para crear una hermosa obra de arte.

Naty Muñoz compartió esta imagen en las redes sociales en junio de 2015. Acompañó la fotografía con el siguiente mensaje: “Esta colección es sobre todo, un homenaje a mis hermanas shipibas de la Comunidad Shipiba de Lima – Cantagallo y su lucha diaria, por mantener su cultura y su identidad vivas, en una ciudad que tantas veces les es hostil y esquiva. La prenda fue hecha como parte de un trabajo colaborativo entre las artistas del textil tradicional shipibo, Olinda Silvano, con sus bordados que recuperan la técnica ancestral del murí y Luz Linda Franco Ahuanari con su tejido en pedrería; trabajada en algodón pima mercerizado, tejida a maquina artesanal y crochet”

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5. La pregunta más importante: ¿Por qué llegaron a Lima y se asentaron en el Rímac?

No es de esperarse que los primeros shipibos migraron a Lima debido a la sanguinaria época de terrorismo que azotó al país. Se asentaron en lo que se denomina el “cono norte” de la capital y luego, con la marcha de los cuatro suyos, se organizaron para conformar un enorme asentamiento humano en Cantagallo, a los bordes del Río Rímac.

Entre el 2014 y 2015, la comunidad vio con esperanzas la propuesta del proyecto “Río Verde”, el cual les permitiría mudarse a un mejor terreno que serviría como referente cultural y destino turístico a nivel internacional. Sin embargo, esta promesa encontró su fin luego de que la nueva gestión (de Castañeda Lossio), anunciara su cancelación.