[Cobertura Especial]: San Juan de Lurigancho

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En las últimas semana dos noticias fueron el retrato perfecto de la inseguridad ciudadana, que vive, no solo San Juan de Lurigancho, sino todo el Perú, nos referimos a las muertes dadas en dos colegios particulares del mencionado distrito. Por tal motivo, llegamos hasta el lugar de los hechos para conocer el sentir popular.

Las cifras hasta el 2013 son claras: San Juan de Lurigancho es el distrito con mayor población en el Perú y probablemente esté en el ranking de los más habitados a nivel mundial con un número que asciende al millón 47 mil 725; a su vez, los robos, extorsiones y homicidios están en camino, lamentablemente, de igualar de forma anual dicha cifra.

Una de las señoras allí presentes nos detalla: “Ya queremos que entre el Ejército, porque al uniforme de la Policía, aquí ya no se le conoce y los ladrones ya no los respetan, si llamamos o vamos a la comisaria, nos dicen que apoyemos con la gasolina y si llegan es media hora más tarde y así es lo mejorcito, que puede ocurrir”.

Allí nos explican los vecinos, los robos ya son cosas menores, una vecina que dio su testimonio de espaldas de nuestra cámara fue clara: “Señor aquí se habla de la extorsión como si fuera lo único que ocurre, estamos en una zona <considerada roja>. Aquí el taxi no entra desde las siete de la noche, si encuentras una combi, te salvaste, porque saliendo del trabajo a las seis es la única manera de atravesar el distrito y llegar aquí a Huáscar, mejor no le cuento lo que pasan vecinos que van y viene de más lejos”.

De lunes a viernes caminamos hasta la altura de un colegio de nombre heroico “Almirante Grau”, al costado, donde el piso es más de tierra que de cemento, y nos muestran un puesto de serenazgo que nunca fue habilitado y hoy se encuentra cerrado, inutilizado, y pintarrajeado, desde la gestión municipal del polémico burgomaestre Carlos Burgos (2006-2014).

“Usted periodista díganos, ¿esto es seguridad?, aquí está el puesto de serenazgo, aquí está el impuesto que pagamos, en un armatoste de cemento inútil. ¿Qué le puedo decir?, esto está construido desde hace cinco años y nunca hemos visto un sereno en lo alto la torre, ¿eso es este país?, ¿eso es seguridad?; le pregunto a usted, dígame, por favor” reclama B.G un vecino indignado de quien minutos antes nos dio un testimonio donde pide que el Ejército entre a su distrito.

Pero eso no es todo, se ha despertado entre los vecinos un miedo mayor, debido a la matanza en colegios, por una razón objetiva: “La gente dice, ¿por qué están atacando colegios? Se ve que poco conocen de la realidad de San Juan de Lurigancho. Aquí cada vez que construyen una casa, termina siendo usada como colegio, mire desde Próceres hasta la avenida Canto Grande, cuántos colegios cuenta, usted periodista vea, acaso creen que porque vivimos en San Juan de Lurigancho no sabemos contar o en realidad hay pobreza, como dicen, por cada colegio, también hay un hostal”, confiesa frustrada D.M, pero también habla de espaldas por miedo a las represalias.

“Tenemos miedo señor, desde las seis de la tarde y antes, en esta cancha de fulbito donde, estamos parados, nuestros hijos solo pueden jugar día domingo, con un poco de calma y luego de sacar los vidrios rotos que dejan los borrachos, y eso de borrachos no solo es fines de semana, sino casi todos los días”, reclama un grupo de madres.

Es triste oír de la misma población afectada, una realidad de titular policial, dignas de una ficción pesimista: las extorsiones y asesinatos en San Juan de Lurigancho son, lamentablemente, costumbre. Inclusive, nosotros vivimos en carne propia esta insostenible situación: “Señor no voltee mientras toma su foto al puesto de serenazgo, atrás ya lo están tasando, pero tranquilo toma la foto y vamos en retroceso”, me indica B.G.


Elaborado por: Vladimir Rendón


*Solo aparecen las iniciales de las personas que declararon para este informe por razones de seguridad.