¿Cómo hacer efectivos nuestros paneles de campaña?, por Alejandro Cavero Alva

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Durante las últimas semanas Lima ha sido invadida por una ola de paneles políticos en un intento de los candidatos por hacerse de una curul en las próximas elecciones legislativas del 26 de enero. La mayoría de estos paneles, sin embargo, han resaltado por su falta de originalidad y apuesta por lo tradicional.

Pocos postulantes tienen alguna idea de cómo poder maximizar el potencial de estas herramientas visuales. Si uno va a incurrir en un gasto tan importante como la producción de paneles publicitarios, debería invertir lo mismo en pensar si estos están cumpliendo su propósito y están siendo efectivos para cumplir los objetivos de nuestra campaña.

En ese sentido, en este artículo esbozaremos algunos de los errores más comunes y luego cuáles creemos que son las características que hacen efectivo un panel político.

A diferencia de un panel publicitario común, en las campañas políticas no aplican siempre los mismos principios. Por tanto, la cara bonita no suele ser suficiente para que un elector decida su voto. En política los electores suelen ser más emocionales, y por tanto buscan ideas que muevan sus aspiraciones y sentimientos, no solo una bonita cara (y peor cuando no es tan bonita). La gente puede comprar un producto porque lo asocia a ciertos modelos de belleza, pero ello no ocurre necesariamente de la misma forma en política. El error más común de los paneles es pensar que con solo colocar nuestro rostro y nuestro número, el éxito está asegurado.

Es importante que nuestros paneles contengan un mensaje o frase poderosa que nos distinga del resto de opciones y que pueda concretizar nuestro plan y visión. Tiene que ser un mensaje que nos llame a la acción, pero al mismo tiempo nos diga cuál es el camino. Nuestro eslogan de campaña debe sintetizar en qué consiste ¨nuestro producto político¨, un producto que debe ser una idea emocional, potente, claramente identificable que se ajuste a los principios e ideas que nuestra campaña promueve para la sociedad.

Otro error común es pensar que el numero preferencial es más importante que el nombre del candidato. Si bien el número es el signo que los electores escribirán el día de las elecciones, es a través del nombre de la persona que los electores desarrollan una conexión con el candidato. Es a través de su nombre que lo buscan en redes sociales, averiguan sobre su trayectoria y deciden su voto. Nadie vota por un número, votan por una persona. He visto muchos paneles con rostros enormes y números enormes, pero donde no es posible identificar claramente cuál es el nombre del postulante, y, por tanto, no hay mayor forma de ponerme en contacto o conocer a esta persona.

Asimismo, los colores de los paneles deben ser sencillos a la vista, y un panel no debe contener más de tres colores. De lo contrario será muy difícil captar la atención del público, especialmente si uno viene manejando y tiene muchas otras señales a las cuales prestarle atención.

Los paneles políticos, por tanto, deben tener una frase original, un nombre visible, no muchos colores, el rostro del candidato (sonriendo evidentemente, ya que está comprobado que una sonrisa genera mucha más empatía en el elector) y el número y partido por el que se está postulando. Si uno quiere estar al día con las nuevas tecnologías, podría incluir un Código QR para que los peatones puedan acceder a sus redes sociales y conocer más del candidato, una estrategia de fidelización que nunca está demás.

Algunos principios esenciales de estas herramientas, es que deben ser motivo de tendencia, es decir, formar un todo con un concepto más amplio de campaña. Los paneles no pueden tener cada uno una propuesta distinta que en conjunto hagan difícil al elector identificar cuál es el principal aspecto de nuestra campaña. Cada lema y cada propuesta deben estar atados a nuestro concepto ancla, ya que de esa forma permitiremos al elector generar una idea fuerza sobre nosotros. Esa idea fuerza, claro, debe estar pensada en función de nuestro elector objetivo y de dónde pensamos que estará nuestro mayor bolsón electoral.

Ser candidato al Congreso es un reto enorme, y lanzarse a la piscina es algo que no muchas personas están dispuestas a hacer. Si ya hemos tomado esa decisión, es mejor prepararnos y aprender cómo podemos efectivizar nuestro accionar de la mejor manera. De lo contrario, estaremos dando saltos en el mismo lugar y no cumpliremos nuestros objetivos. Algunos otros consejos en nuestros siguientes artículos.

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