¿Construye desarrollo humano la castración química?, por Verushka Villavicencio

«Queda claro que la castración química revelaría la incapacidad del Estado por construir desarrollo humano e involucrar en una gran estrategia nacional a todos los actores sociales que pueden aportar soluciones en el corto, mediano y largo plazo en cada territorio».

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¿Construye desarrollo humano la castración química?

Actualmente en Estados Unidos son nueve estados los que aplican la castración química: Georgia, Iowa, Luisiana, Montaba, Oregón, Texas y Wisconsin. Y en el mundo, los países que la aplican son Polonia, Rusia, Moldavia, Estonia y Corea del Sur. De ellos, Moldavia se había convertido en un lugar de viaje frecuentado por pederastas de Estados Unidos y la Unión Europea. Esta razón llevó al país a aprobar la castración química obligatoria en el 2012, dado que, según cifras reportadas por BBC Mundo, los pederastas que cumplían condena salían de prisión y volvían a cometer el mismo delito. En el caso de Estonia, los tribunales imponen la medida, pero sólo por un máximo de tres años, de acuerdo con la misma fuente.

 

El decano nacional del Colegio Químico Farmacéutico del Perú, Arnaldo Tipiani Muñoz, afirmó que la medida no soluciona el problema de fondo. “La castración química es un término relativo, porque es un proceso que mediante un tratamiento con fármacos inhibe la hormona de la testosterona, que tiene relación con la libido y sólo es de manera temporal. El tratamiento tiene un costo promedio de 50 dólares y este tiene una duración sólo de hasta tres meses. Además, existe contraindicaciones que señalan que los productos no pueden ser aplicados por un periodo mayor a dos años”, enfatizó Tipiani en un comunicado.

 

Sucede que la medida aplicaría para los siguientes delitos del Código Penal: N° 170: Delito de la violación sexual base; N° 171: Violación de persona en estado de inconsciencia o en la imposibilidad de resistir; N° 172: Violación de persona en incapacidad de dar su libre consentimiento y N° 174: Violación de persona bajo autoridad o vigilancia. Todos estos delitos implican que el procesado saldría libre al cumplir la pena y al hacerlo, se aplicaría la castración química. Según el ministro de Justicia, Félix Chero, el presupuesto para implementar esta medida, “es de más de 2 millones de soles porque las dosis son cada seis meses”, aseguró, citando como referencia al MINSA.

 

Por su parte, la Defensoría del Pueblo en un comunicado sostiene respecto a la castración química que “no existe evidencia que su implementación reduzca la incidencia de violaciones sexuales”.

Este escenario revela que se estaría buscando implementar una medida cuya efectividad no está asegurada, sin evidencia científica que corrobore su uso. Los medios de comunicación deberían explicar con claridad que su implementación es para reducir las posibilidades de nuevas violaciones, pero sólo por un tiempo reducido.

Varias preguntas quedan en el tapete. ¿Qué pasará con estas personas cuando dejen de recibir las dosis? ¿Cuáles son las medidas de promoción de salud que el estado tiene preparadas para proteger a los niños frente a la salida de los penales de estas personas? ¿Acaso estas personas no tienen también derechos humanos? ¿Cuáles son los impactos en su salud que el estado tendría que asumir al concluirse la aplicación de las dosis cuya medicación no puede ser permanente?

 

De otro lado, el Papa Francisco, en un artículo publicado por el diario La República mencionó que “alrededor del 2% de los curas católicos son pedófilos”. Existe un estudio sobre pedofilia entre el clero católico, realizado por el Colegio John Jay de Justicia Criminal en Nueva York cuyas investigaciones fueron sobre la diócesis en EE. UU. que recogió historias de abuso que involucraban a sacerdotes entre 1950 y 2002. Se encontró que 4,2% habían sido plausiblemente acusados de abuso. Las cifras incluyen acusaciones de abuso de adolescentes y preadolescentes, según la publicación de BBC News. Por tanto, el abordaje de este tema es en todos los entornos de desarrollo humano.

 

Si lo pensamos más nos daremos cuenta de que la medida de castración química aborda el efecto del problema y no sus causas. La pederastia es una violación a los derechos humanos perpetrada por un ser humano que probablemente también fue violentado en su primera infancia. Entonces, en ese sentido ¿Qué hace el estado peruano para promover la salud de las niñas, niños y adolescentes y evitar que sean violentados en su niñez y adolescencia? ¿Cuáles son las medidas para erradicar el acceso sexual que tienen adultos y adultos mayores que son clientes de prostíbulos a nivel nacional? ¿Qué acciones para evitar la trata y el comercio sexual de menores de 18 años han reducido la oferta de esta actividad en las regiones? ¿Qué tipo de medidas implementan los padres y madres en casa para alertar a sus hijos y evitar que sean captados en redes sociales por mafias que fomentan la pornografía? ¿Qué métodos de crianza positiva desarrollan los padres y madres en sus casas? ¿Por qué tenemos padres y madres que acceden a pornografía en sus casas usando el internet? Hay más preguntas, por cierto.

 

Este problema es multicausal, como todos los problemas de desarrollo humano. Entonces, la solución es múltiple y responde a las competencias de diferentes actores social.

Queda claro que la castración química revelaría la incapacidad del Estado por construir desarrollo humano e involucrar en una gran estrategia nacional a todos los actores sociales que pueden aportar soluciones en el corto, mediano y largo plazo en cada territorio.

 

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