COVID-19: un nuevo desafío en las misiones de paz de las Naciones Unidas, por Fernando Valverde

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Recientemente el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 2532 por el cual ha expresado grave preocupación por el efecto devastador que viene dándose de la pandemia del COVID-19 en todo el mundo. Haciendo hincapié especialmente en aquellos países asolados por los conflictos armados, los que se encuentran en postconflicto y los que vienen afrontando por crisis humanitaria. Así mismo señala la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacional.

Las operaciones de mantenimiento de paz ayudan a los países en la solución de los conflictos armados generados por diversas causas políticas, económicas y sociales y del cual intervienen protegiendo los derechos humanos, brindando asistencia humanitaria a la población más vulnerable y cooperando en el fortalecimiento democrático de las instituciones estatales. Esta labor se enmarca mediante la utilización de los medios diplomáticos y políticos para persuadir a que las partes en conflicto cesen las hostilidades y negocien un acuerdo de paz duradero.

Actualmente Naciones Unidas tiene desplegado 14 operaciones de paz en el terreno, en esta labor intervienen más de 120 países, con más de 100,000 efectivos uniformados y personal civil, incluyendo más de 60 asesores en asuntos de género en 10 misiones para apoyar la paz y estabilidad en más de 15 países. La rotación del personal se realiza cada seis meses (especialmente de los cascos azules) y del cual los desplazamientos del personal ponen en riesgo la salud por los efectos de la pandemia.

Dado el contexto actual de la propagación de la pandemia en zonas de conflicto, ha afectado a las poblaciones más vulnerables de contagios masivos y pérdidas de vidas humanas. En la resolución 2532 exige el cese general e inmediato de todas las hostilidades como consecuencia de los conflictos armados existentes, pidiendo a todas las partes establecer de inmediato una pausa humanitaria con la finalidad que permita que los organismos internacionales puedan brindar asistencia humanitaria, atención y evacuación médica y distribución de alimentos para los más necesitados con arreglo al derecho internacional humanitario.

Lo dispuesto por la resolución del Consejo de Seguridad constituyen desafíos que las misiones de paz tendrán que afrontar en el terreno, por las condiciones difíciles del trabajo, la polarización política y la precariedad de los servicios básicos existentes.

Es así como cobra vigencia el documento “Un Mundo más amplio de Libertad” (2005) en donde el Secretario General Kofi Annan, manifestaba: “Entre las amenazas a la paz y seguridad en el siglo XXI se cuentan no sólo la guerra y los conflictos internacionales, sino los disturbios civiles, la delincuencia organizada, el terrorismo y las armas de destrucción en masa. También se cuentan la pobreza, las enfermedades infecciosas mortales y la degradación del medio ambiente, puesto que también pueden tener consecuencias catastróficas. Todas estas amenazas pueden ser causa de muerte o reducir gravemente las posibilidades de vida. Todas ellas pueden socavar a los Estados como unidades básicas del sistema internacional”.

El mundo hoy se enfrenta a un enemigo invisible y estamos en guerra con un virus letal, por lo que sí los estados no ponen el máximo de esfuerzo, de cooperación, de solidaridad y no gestionan bien la crisis, la humanidad en pleno retrocederá de todo lo avanzado como sociedad.

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