Criterios para alcanzar la madurez en iniciativas de sostenibilidad, por Claudia Llerena

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Hoy observamos que el éxito de un negocio no es permanente: se ve directamente afectado por el constante cambio del entorno. La crisis del COVID-19 ha modificado todo, el rol del Estado será distinto y en consecuencia el de la empresa. Integrar el enfoque de sostenibilidad en los negocios es vital para continuar con su supervivencia, generando un balance entre el propósito y la rentabilidad, y logrando que la empresa crezca junto con sus grupos de interés. Por lo anterior, es fundamental que las empresas aborden cambios estructurales para asegurar un futuro sostenible.

Un desafío en esta ruta es lograr implementar iniciativas que integren el enfoque de sostenibilidad – entendiendo por estas aquellas que contemplan la dimensión económica, ambiental y social -, con el fin de innovar y transformar de manera positiva las dinámicas del entorno, contribuyendo al desarrollo a largo plazo. Para sobrellevar este desafío, se recomienda establecer una propuesta de acción para la creación de valor sostenible en base a los temas más relevantes para la empresa y los grupos de interés. [1]

Para que la empresa pueda evaluar el grado de madurez de la iniciativa, proyecto o actividad debe tener en cuenta los siguientes criterios:

  1. Contribución al negocio: iniciativas que sean claras, precisas y generen soluciones en el valor del negocio, protegiéndolo o fortaleciéndolo.
  2. Diseño y planeación: una propuesta que resuelva de manera integral el problema que atiende, con objetivos a corto y largo plazo.
  3. Estrategia: componentes claramente definidos que contribuyan a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, a la toma de decisiones, e incluso a la generación de sinergias institucionales.
  4. Monitoreo y evaluación: establecer el impacto, en su contribución a los grupos de interés y las métricas de desempeño de la empresa.
  5. Reporte de resultados: llevar a cabo una comunicación adecuada y difundir públicamente el reporte, promoviendo la accesibilidad.

A su vez, para impulsar procesos de mejora continua, puede ser útil contar con una referencia sobre cuál es el nivel de madurez de la iniciativa con respecto a cada criterio evaluado. Los resultados permiten establecer una ruta clara para lograr iniciativas de alto impacto y valor intrínseco al negocio.

El contexto que hoy vivimos nos recuerda que no puede haber una empresa exitosa en un mundo que pierde. La implementación y mejora continua en los criterios propuestos permitirá certeza para las empresas que buscan perdurar en el tiempo de manera sostenible. Resulta indispensable generar diseños de iniciativas, proyectos o acciones con un propósito, que contribuyan a la generación de valor, mediante estrategias que integren el contexto en su integridad.


[1] Una vía recomendada es a través del análisis de materialidad, es decir el proceso de identificación de temas relevantes en materia de sostenibilidad para la empresa, considerando una valoración interna (empresa) y externa (grupos de interés).

 

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