Crónica de Una Marcha Anunciada, por José Ignacio Adrianzén Trint

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La semana pasada ha sido nefasta para la historia del Perú en materia de los costos humanos producto de las marchas, dejando sin vida a Inti y a Jack Bryan, dos jóvenes que se plantaron frente al golpe de Estado, hoy constitucionalizado por el Tribunal Constitucional, perpetuado por Manuel Merino. Lograr la restauración de la democracia en tan solo una semana ha sido un hecho histórico logrado gracias a la organización de la población, ya que el 37% del Perú participó de estas a nivel nacional.

Tuve la oportunidad de participar en las marchas principales a nivel nacional, que se dieron lugar en el Centro de Lima, los días martes, jueves y sábado. Ha sido una experiencia atípica, ya que nunca había vivido algo similar. Estas marchas iban desde el Palacio de Justicia hasta la Plaza de San Martín, pasando por el otro lado por la Avenida Abancay frente al Ministerio Público. El martes llegamos alrededor de las 6:30pm y era una marcha que no había sido convocada a nivel nacional pero que tenía una buena convocatoria de gente. Llegamos hasta la primera línea de la Plaza San Martín, en la que los sub oficiales de la Policía Nacional del Perú, habían puesto unas barandas para no llegar hasta el Congreso de la República. La gente estaba muy tranquila y callada, y ya se olía ese característico olor a bombas lacrimógenas, como lo que sería un presagio a lo que pasaría minutos después. Y de esta manera fue. Pasaron unos minutos y el helicóptero pasó por arriba de nosotros y les comunicó a los policías y estos dispararon las bombas lacrimógenas, ante lo cual tratamos de escapar corriendo e igual estas nos caían al costado. Esto pasó varias veces el martes como una forma de oprimir una protesta pacífica. El saldo de ese día fueron dos heridos por impacto directo de bombas lacrimógenas. Esto es de lo que vimos, pero con seguridad fueron muchos más los heridos. La estrategia de los policías, que actuaron en contra de su pueblo, era acorralar a los manifestantes y capturar a los que podían, además de dispersar la marcha, desconociendo la Constitución Política del Perú. Ese día nos fuimos a las 9:30pm con el orgullo de haber participado con un pequeño granito de arena, en busca de la democracia, esa democracia que nos estaban quitando 105 congresistas de los cuales la mayoría estaban denunciados o con sentencia en primera instancia.

El jueves volvimos a ir alrededor de las 6pm, sabiendo a qué nos exponíamos. Por la actitud de los policías, estaba claro que el General Jorge Lam, sub comandante general PNP, y el ministro del Interior, Gastón Rodríguez, recomendado por José Vega Antonio, esto iba a ser peor. Ese día si había una convocatoria a nivel nacional, y en la Avenida Abancay, había una cantidad de gente que no he visto nunca. Estaba totalmente repleto. Protestamos al costado de Patria Roja, sin que pertenezcamos a esa institución, como quienes marchan por un objetivo común. Ellos, al igual que nosotros, estaban muy tranquilos. Terruquear al que no piensa como tú es, cuando menos, una muy mala estrategia. Esta es otra estrategia de la ultra derecha para callar a quienes consideran incómodos. El martes habíamos aprendido que cuando el helicóptero pasa por encima de nosotros, pasan cosas. Acto seguido, vimos que los policías empezaron a tirar algo hacia el otro lado, y empezamos a retroceder, aunque por la cantidad de gente era complicado. Cuando en eso nos tiraron gas pimienta, y con la gente tan aglomerada, no se podía retroceder. El problema es que de la Avenida Abancay no hay salida. Entonces tratamos de ir avanzando poco a poco, junto con la gente. Nos empezamos a asfixiar y se nos irritaban los ojos con una picazón bien fuerte. En medio del caos, por un momento sentía que ya no podía más y que estaba a punto de morir. Esta sensación fue la que sintieron muchos. Rodríguez y Lam habían dado orden de matar como parte de la represión. Esto se evidenció en los videos que circularon después. Después de esto, nos fuimos a Palacio de Justicia a seguir protestando. Marcaban las 9:30pm cuando decidimos regresar y descansar para volver el sábado.

El sábado llegamos a Palacio de Justicia a las 7pm. Era una protesta muy pacífica. Decidimos ir a la Plaza San Martín a ver lo que estaba pasando. El olor a bombas lacrimógenas estaba muy fuerte. Ya se conocía del primer muerto producto de la descomunal barbarie que estaba dándose por culpa de la represión por parte de los policías. Cuando ya se conocieron las dos muertes, una de ellas con once 11 balazos de perdigones de plomo, la gente estaba muy molesta. “El del costado tuyo es terna”, nos avisó un periodista. Ese día había sido parte del plan de Gastón Rodríguez, pensando que la gente se iba a callar, pero no fue así. Ese día nos quedamos hasta las 10:20pm y la gente no se movía.

La gente estaba muy organizada y sabíamos por qué protestábamos. No era para que regrese Vizcarra, como quieren hacer creer algunos. Por el contrario, creemos que deben investigarlo y que formulen una acusación, y si es culpable, que lo metan preso. Pero eso debió ser al final de su mandato. Esto tampoco ha sido generado por el Foro de Sao Paulo, como la ultra derecha nos quiere hacer creer. Ningún terrorista me incitó a marchar. La gente estaba marchando por la democracia y para tener elecciones limpias, porque ningún golpista se queda en el poder 8 meses. La generación del bicentenario no íbamos a permitir que se levanten al país en peso por sus propios negociados que ya se estaban haciendo evidentes, como en el caso de Telesup y otros más.

Con la renuncia de Merino y de sus ministros, se logró el primer objetivo, en busca del retorno a la democracia. Sin embargo, el costo fue muy alto, con los dos muertos y los 201 heridos. Esto sin mencionar a los desaparecidos, que, gracias a la Defensoría del Pueblo, ya aparecieron. Manuel Merino, Ántero Flórez-Araoz, Gastón Rodríguez y todos los ministros que permitieron que esto pase van a tener que responder ante la justicia, en correspondencia al Artículo 128 del Código Procesal Penal. Por otro lado, Jorge Lam, Víctor Zanabria, y otros de la PNP, también están denunciados penalmente, ya que ellos avalaron el protocolo de represión y tendrán que hacerse cargo de las muertes y los daños causados. También deberían procesar a los actores materiales que dispararon a matar, de lo cual hay videos. Si en el Perú hay justicia, deberían responder ante estos actos.

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