Cuando el tiempo te dice “ya no”

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Aún no creo cómo es que el tiempo pasó tan rápido. Aun no entiendo cómo es que solo unos cuantos siguen de pie. Son pocos los que quedan de aquella época en la que entré en un mundo desconocido para muchos y del cual nunca más quise salir. ¿Qué fue de los McGrady, Iverson y O’Neal? ¿Qué fue de los movimientos de Chris Webber, la magia de Jason Williams y las clavadas de Vince Carter? ¿Cómo es que ya no existen más?

En un mes como enero, donde la lógica nos indica que todo debe volver a empezar, me di cuenta que realmente lo que empieza es el final. Kobe Bryant es de los pocos jugadores de esa generación que aún sigue de pie, pero no por mucho tiempo. Es como un boxeador tambaleante, a la espera del golpe de gracia, más cerca de lanzar la toalla que darle una remontada a la batalla. Las manecillas del reloj suenan cada vez más fuerte indicando que se acerca la hora del día final. Kobe se ha perdido 8 de los últimos 15 juegos de Los Lakers por descanso, un claro ejemplo que la factura del tiempo ha llegado al casillero número 24 del Staples Center. Con 37% de campo durante la temporada, sus piernas dicen basta, pero el corazón de un guerrero nunca se rinde. Y fue así como llegó enero, con ese ímpetu de seguir luchado, pero con ese sin sabor de que la batalla es en vano. ¿Quién no querría seguir disfrutando de Kobe por 10 años más? Pero si, del antiguo Kobe, del Kobe que aún tenía armas para luchar y no solo esa mentalidad de ganador que jamás nadie podrá negarle.

Kobe ya le ha demostrado al mundo de lo que era capaz, ya tocó el cielo (5 veces), fue el mejor jugador del planeta y ganó todo lo que cualquier jugador soñaría. Pero hoy Kobe ha entrado a una contienda consigo mismo, una partido contra su mente en la que seguramente saldrá derrotado. El corazón está venciendo a la razón.

Una vez me dijeron: “Si un niño de 12 años ve jugar a Kobe hoy, ¿qué imagen se llevará? ¿Cómo creerá que él alguna vez fue el mejor jugador del mundo?”. Esta frase es una gran verdad, y es que muchas veces es mejor abandonar el juego en el mejor momento, que esperar a que el tiempo haga lo inevitable. Kobe, al parecer, aun no se da cuenta de eso.

Hoy los Lakers no necesitan más a ese gran anotador que lance 30 veces por juego y anote 40 puntos, no necesitan más el juego de 1vs1 que tanto éxito le trajo a Kobe Bryant. El equipo de Los Ángeles transita hoy por otro camino, (Desarrollar a los jóvenes, juego en equipo y química). Es un equipo en reestructuración y pasarán muchos eneros para que vuelvan a competir por un campeonato. Eneros en los que definitivamente no estará Kobe Bryant.

Ser grande es también darse cuenta de que llegó la hora y Kobe Bryant definitivamente lo es.