Cuando las cosas cambian, las cosas cambian

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Dicen que Angela Merkel se ha distanciado de su incombustible Ministro de Economía y Hacienda Wolfgang Schäuble. La culpa la tienen -¿podría ser de otra manera?- los griegos. Porque parece que a Schäuble se le está acabando la paciencia y está marcando un curso duro, mientras que Angela parece más dispuesta a encontrar una salida aunque sea cediendo y aguantando lo que haga falta. Y parece que ha dejado de lado a su ministro y quiere pilotar ella misma las negociaciones. Nadie lo confirma en el gobierno, por supuesto, pero parece que ella lo organiza todo en encuentros secretos en la Cancillería, su sede. Sin informar al ministro. Desde luego, si los griegos han conseguido romper ese bloque quizá pueda alimentar alguna esperanza.

Aunque, ¿recuerdan, en tiempos de Sadam Hussein en Iraq, a Mohamed Said al-Sahaf, conocido como Alí el cómico, el Ministro de Información que, con los estadounidenses ante portas de Bagdad, comparecía ante la prensa para anunciar que no había visto ni un solo estadounidense en Bagdad o que los estadounidenses se estaban suicidando o llorando a las puertas de Bagdan? Su última declaración, el día antes de que ocuparan el centro de la ciudad (y ¿el escapara), fue: “se van a rendir, o serán quemados en sus tanques”. Al final de la guerra existían camisetas, llaveros, jarritas de cerveza con su imagen. SI se hubiera creado un premio “Alí el cómico” para declaraciones oficiales inverosímiles, este año se lo llevaría el Ministro de Economía de Grecia: mientras los gobiernos del “eurogrupo” han rechazado el nuevo plan griego por no contener sino vaguedades insuficientes y -según confirma un portavoz- por primera vez han hablado (aunque “sólo brevemente”, según el portavoz) de un escenario de salida de Grecia de la eurozona, “Varoufakis el cómico” sigue diciendo que el acuerdo está a punto de llegar.

No es Varoufakis el único que no cambia. Siguen desasparecidos -en este tema y en general- los representantes europeos. ¿Dónde está el Presidente, el polaco Donald Tusk, el Presidente de la Comisión, el luxemburgués Jean-Cluade Juncker o la “Ministra de Asuntos Exteriores” Federica Mogherini? Todo es peso recae sobre los Estados, especialmente Alemania. Una cosa es “perfil bajo”, otra “perfil plano”.

Vaya si han cambiado las cosas en Turquía… Sí, ciertamente, en las elecciones del 8 de junio el partido nacionalista e islamista (moderado, se suele añadir, como si esa combinación realmente existiera) del Presidente Erdogan fue el más votado, una vez más, pero perdió la mayoría absoluta de que disfrutó durante diez años. Y ya no puede por sí solo introducir por vía parlamentaria todas las reformas que desee y, como sugería, reformar la Constitución. Para formar gobierno va a tener que pactar – también una novedad con la que Erdogan, acostumbrado a hacer y deshacer, puede tener dificultades, por mucho que su aliado natural parece que debería ser el segundo partido más votado, de corte nacionalista y de derechas. Pero en la campaña, los ataques del líder de este “Partido del Movimiento Nacionalista” fueron dirigidos a Erdogan. Y más susto se debe de haber llevado éste al comprobar que en el Parlamento ha entrado el “Partido Democrático de los Pueblos”, superando la altísima barrera del 10% de votos necesarios para acceder a la Cámara, porcentaje que se instauró para evitar que entraran los islamistas y los kurdos. Erdogan y los suyos lo consiguieron hace ya años, ahora se verá las caras con un partido nacido de la iniciativa de los kurdos, que para conseguir ese porcentaje se alió con grupos de todo tipo y condición, turcos izquierdistas (incluso radicales) y minorías diversas, desde minorías étnicas perseguidas hasta el movimiento gay. Guiado por Selehattin Demirtas, abogado de 42 años, con sentido del humor y capaz de presentarse en la televisión tocando el popular instrumento de cuerda saz; su mujer, por supuesto, no lleva el velo islámico. Con la pérdida de hegemonía de Erdogan posiblemente se frene la islamización rampante del país, quizá incluso se agriete lo que parece una roca monolítica, el Partido AKP de Erdogan. Cualquier líder estaría contento de conseguir más de un 40% del voto en las elecciones, pero para Erdogan se han acabado algunos de sus sueños.

Otros hay que no sólo no cambian sino que no se mueven ni un milímetro de sus posiciones o, si lo hacen, es en la dirección equivocada. Nicolás Maduro está en este grupo. Un oportuno “gripón (gripe) que me ha pegado y una otitis fuerte”, como dijo él mismo, le ha salvado de tener que mirar cada a cara al Papa Francisco, del que se dice que le iba a preguntar por los derechos humanos en Venezuela. Algunos medios “malvados” -como el español ABC- dicen que “no fue al Vaticano por temor a una reprimenda del Papa Francisco”.

Lamentablemente se sigue moviendo Boko Haram, la vertiente africana del peor radicalismo islámico, que desde Nigeria ha extendido sus tentáculos hacia Níger. Y si Nigeria, uno de los Estados florecientes de África, el país más poblado y más rico, ha sido incapaz de detener la salvaje actuación de este grupo, ¡qué podrá hacer Níger, el país más pobre de África! Boko Haram actúa en la región de Diffa al sur, la más pobre entre los pobres. La ciudad, a sólo cinco kilómetros de la frontera con Nigeria, ha sido objetivo de ataques suicidas, a su mercado por ejemplo. Las tropas del Chad, vecino de Níger, ayudan. Y los franceses protegen los dos helicópteros de combate de que dispone el ejécito de Níger en esa ciudad. 50 soldados franceses están estacionados allí, junto con 50 estadounidenses y canadienses. Estas tropas no intervienen en los combates. Asesoran y apoyan. ¿Cómo se sentirán en este rincón olvidado del mundo?

En los países árabes, una de cal y otra de arena. Aunque sin cambios significativos. En Arabia Saudí, Raif Badawi, un bloguero, ha sido condenado a 1000 latigazos y 15 años de cárcel. Mejor dicho: su condena ha sido ratificada por el tribunal supremo. Fue detenido en 2012 por algunos contenidos de su blog en que criticaba la dura actuación de la policía religiosa y abogaba por una discusión abierta sobre la interpretación de la sharia. Y mientras en Arabia Saudí la conversión al cristianismo (o cualquier otra confesión) sigue penada con la muerte y la construcción de iglesias católicas está prohibida (las existentes están en territorio de embajadas, por ejemplo de la -¡laica!- Francia), en Emiratos se ha inaugurado una nueva iglesia católica, con presencia del Cardenal Secretario de Estado y del Ministro de Cultura. EL terreno ha sido donado por la Municipalidad de Abu Dhabi. En Emiratos viven unos 900.000 mil católicos, casi todos trabajadores extranjeros, procedentes sobre todo de Filipinas e India, por lo que las misas se celebran en inglés, árabe, malayalam y tagalog. La construcción de la iglesia no supone un cambio: es la segunda edificada allí.

Cambios y no cambios por tanto configuran la realidad internacional. En el interior, la criminalidad va en aumento; es ya imposible recoger los casos de muertes violentas de personas no directamente involucradas en narcotráfico, cupos, sicariatos y otros crímenes. Pero parece que empieza a haber una reacción más clara de la población. Tras la muerte de un conocido anestesista de Piura en el asalto a un autobús, los médicos de su hospital publicaron un manifiesto en la prensa alentando a la reacción ciudadana. Tras seis asesinatos en ocho días en Piura (el último, al dueño de una conocida cebichería) se está formando una reacción de salir a la calle, de protestar en marchas y manifestaciones. Al fin. Para que algo cambie en el tema de seguridad, algo tiene que cambiar: el rechazo real, total y manifiesto de los ciudadanos.