Cuba Inc.: ¿Lame duck moves o fin del embargo? – Parte I

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Debido a la extensión de lo escrito, el artículo se presentará en dos partes, obligando a que el análisis de Alemania e Inglaterra se presente el próximo año.

Hace una semana el Presidente Obama anunció con bombos y platillos que iba a normalizar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Este mensaje, de forma parecida al de la reforma migratoria, ha confundido a la población estadounidense haciéndola creer que el Ejecutivo está realizando dramáticos cambios en la materia. De otro lado, si bien son reformas incrementales, el “cese” del embargo está dentro de una lógica estratégica para los intereses estadounidenses, al menos eso se espera.

De otro lado, es necesario recordar que el Presidente está dentro de sus dos últimos años de gobierno y puede generar visiones de largo plazo que trasciendan a su administración, sin comprometer costos políticos a su Partido. Esta caracteriza es propio del periodo del “lame duck” ya vista en artículos anteriores.

Además de ello, es necesario resaltar el hecho que las relaciones entre Estados Unidos y Cuba no son exclusivas a ambos, ya que toman en consideración otros países. Estados Unidos no está solo modificando un balance de poder con Cuba, sino con Rusia y China, y la decena de países de inspiración marxista que conforman el ALBA y que son manejados desde Cuba. La población y la clase política de Estados Unidos han tenido una típica respuesta doméstica, desde elogios al poder vacacionar de nuevo en la isla hasta acusar nuevamente a los senadores Republicanos como Marco Rubio por un discurso duro frente a la dictadura castrista.

Lo que se ha ignorado por enésima vez son las consecuencias regionales que una normalización de relaciones implicaría.

Antes de analizar el anuncio es necesario recordar que el embargo se dio en 1962 como consecuencia del arreglo político entre Nikita Kruschev y John Kennedy. El primero, era el regente de las relaciones exteriores de Cuba, como lo sigue siendo hasta ahora Rusia, y  estuvo conforme con el alcance el acuerdo. Lo que había pasado es que durante ese año la Unión Soviética había instalado de forma ilegal misiles nucleares en la isla.

En primer lugar, existen cambios incrementales de parte de ambos países en los últimos años. En Estados Unidos, desde 1996 rige la Ley de Ajuste Cubano de 1995, dad por el Congreso Republicano que implementa la política del “wet feet, dry feet”, cualquier cubano que pise territorio estadounidense tiene la prerrogativa de tener un permiso de residencia de forma automática. Esto sirve de contrapeso al “bloqueo”. De otro lado, está vigente otra serie de normativas que permiten a los cubanos residentes en Florida entrar y salir de Cuba. Más aún, Estados Unidos no se ha opuesto a los planes de inversión que sus países socios tienen dentro de la isla. Un caso emblemático son las cadenas de hoteles europeos o las inversiones en infraestructura canadienses. Aunque, cabe bien resaltar, incluso los inversores en Cuba pueden ir a la cárcel en juicio sumarios sin precedentes. El inversor canadiense Cy Tomajkian fue acusado de corrupción y multado por 20 millones de dólares en un juicio que duró dos semanas.

Del lado cubano, ese anuncio se ha dado como respuesta a una serie de “reformas” hechas durante los últimos dos años. Actualmente se está ejecutando la implementación de la nueva ley de inversión extranjera en Cuba. En abril de este año se modificó por primera vez desde 1995 este sector. El resultado es la promoción de la inversión de países que ya tengan presencia en Cuba (dígase China y Rusia), generando restricciones a nuevos capitales. Esto funciona como un “bloqueo” a nuevos países. Los beneficiados han sido empresas estatales rusas y privadas chinas en sectores petroleros, de transporte  y eléctricos. Esto ha ido acompañado de “otra reforma” cubana…