Cuidado con la frivolidad, por Arturo Garro Miró Quesada

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En la última semana, el país viene siendo afecto por una serie de eventos climáticos que todos los veranos se repiten, los huaycos. En estos días, Lima, Ica, Arequipa y el centro del país son los que tienen el mayor índice de afectación; en Arequipa ya se han registrado tres muertos, en Ica se registró un sismo de 4,7 el día viernes, y Lima vivió una de las mayores crisis hídricas registradas en cuarenta años.

Por qué cuidado con la frivolidad. En estos días álgidos de crisis, el presidente de la república ha sido el mayor ausente en las zonas de emergencia, es decir, que la gente no lo ha visto in situ liderando la situación. Algunos me dirán que el vicepresidente Vizcarra ha estado en la zona afectada, y que el presidente ha liderado la situación desde un centro de manejo de crisis en palacio de gobierno. Un momento; en la pasada elección presidencial la gente votó por el señor kuczynski para presidente, no por el señor Vizcarra. La gente lo que busca es cercanía, sentirse que es tomada en cuenta en los momentos difíciles (que no es invisible); y estos sentimientos se reflejan con la presencia física del presidente en la zona de emergencia. Así mismo, el gobierno podría haberle mostrado al país a un presidente kuczynski líder de acción, y así empezar a desaparecer la imagen que hay en el ideario colectivo que el señor presidente carece de liderazgo.

La oportunidad era precisa. Palacio necesita –por el bien de esta administración- levantar la alicaída aprobación (una de las desaprobaciones más bajas para un presidente a menos de un año de gestión desde el retorno a la democracia en 1980) presidencial, pero esta oportunidad –dada por la naturaleza- se ha desaprovechado de forma abismal, y con ello así, aminorar los efectos del Tsunami Odebrecht en la imagen presidencial; efectos que ya se verán en los próximos sondeos.

Otro factor es el político. La clase política y la prensa, principalmente los anti fujimoristas, supongo que se vienen preguntando el por qué, luego de 16 años de constante bombardeo mediático mostrando los índices de corrupción del gobierno fujimorista, la gente sigue teniendo un buen recuerdo de aquel gobierno, y como consecuencia de ello le ha dado una importante votación congresal, y lo que es más primordial, el ponerlos en dos ocasiones a días de volver a ser gobierno. Una de las tantas respuestas a esta interrogante, es el buen recuerdo que hay de Alberto Fujimori en la mitad del país cuando sucedían desastres naturales; el “chino”, como es conocido el ex presidente Fujimori, estaba en la zona afectada con la gente, conociendo directamente sus problemas y dándoles solución, en el campo, no en una cómoda sala de crisis.

Quienes estén leyendo esta columna quizás piensen que estoy siendo muy duro con el presidente, pues no estimados lectores, y para muestra un botón. En Lima (que hemos tenido escases de agua hace tres días), Ica y Arequipa, los departamentos más afectados por los huaycos, se necesita toda la ayuda humanitaria posible para apalear la crisis; pero qué es lo que nos venimos a enterar, que el presidente anuncia por todo lo alto que se va a enviar ayuda a Chile a raíz de los incendios forestales que aquel país ha venido sufriendo. Error número uno. El gobierno hoy no está en condiciones de enviar ayuda humanitaria a nadie, ni siquiera a Marte, más aún con la gravedad del problema que estamos pasando. Segundo acto. El presidente va a Arequipa y no sale del aeropuerto y se dedica a bailar con la gobernadora regional, otro error político a la lista (me hizo recordar a la ex ministra Aída García Naranjo cuando se puso a bailas con el “Puma” Carranza mientras en Cajamarca se enterraban a un grupo de niños envenenados por alimentos en mal estado dados por el Ministerio de la Mujer). Y finalmente, en vez de estar en el lugar de los hechos, el viernes corona la semana de errores asistiendo a un gabinete binacional con su par colombiano Juan Manuel Santos. Me pregunto: ¿era necesaria esa reunión? ¿No pudieron haberla postergado? ¿Si la postergación no era posible, por qué no mandó a uno de sus vice presidentes a atender la cita?; la presencia del presidente es más útil en las zonas afectadas y no tomado pisco sours y cafecitos con Juan Manuel Santos.

Qué está esperando el presidente para dejar de ser tan indolente con el drama que se vive a consecuencia de los huaycos. A lo mejor habrá que desviar el lodo y las piedras hacia San Isidro (al club El Golf, donde él pasa largas jornadas) y Miraflores para que recién tome acción. Porque no es la primera vez que el presidente muestra frivolidad, recordemos que cuando hubo el sismo en Puno en vez de ir a supervisar los trabajos de rescate y reconstrucción en la zona, prefirió tomar unos piscos con sus patas en la CADE de Pisco.

Cuidado con la frivolidad, que le va a salir muy pero muy cara.