De alianzas y distanciamientos, por Enrique Banús

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China ha vuelto a dar una sorpresa. Hemos leído de las terribles explosiones, que -por cierto- dicen mucho de cómo está el país por dentro. Pero hay otras noticias, quizá desconcertantes. Por ejemplo, ésta: después de tres años se ha podido volver a consagrar a un obispo católico: el Padre Giuseppe Zhang Yinlin, nombrado por el Papa Obispo coadjutor de la diócesis de Anyang (antes Henan), lugar donde el Obispo residencial, que sigue ejerciendo su ministerio, ha cumplido 90 años. La ordenación se ha realizado con mandato papal y reconocimiento del gobierno chino. Además del anciano Obispo de la diócesis, asistieron otros tres obispos, todos ellos reconocidos por la Santa Sede. Ésta fue la condición impuesta por la diócesis para la consagración episcopal: o todos los obispos que participan están reconocidos o no se realiza. En ocasiones anteriores, el gobierno chino introducía algún obispo no reconocido, para sembrar así la confusión. Esta vez, aceptó la condición. Conviene recordar que en 2007 el gobierno destruyó en esa misma ciudad el santuario de la Virgen del Carmen. Concretemos: dinamitó el santuario. Algo ha cambiado, lo cual no quiere decir más que esto: algo ha cambiado – pero en el caso del gobierno chino es muy difícil hablar de tendencias: mañana todo puede ser distinto. Perplejidad causa también que en Sri Lanka, la compañía China Harbour Engineering Corporation (CHEC) esté financiando la restauración de un santuario católico, mientras está duramente contestada -con serias protestas ciudadanas- por supuesto grave incumplimiento en materia medioambiental en la Colombo Port City, la ciudad portuaria de la capital. Extrañas alianzas.

Ha dado la vuelta al mundo una foto, de otra alianza, puntual en este caso: se ve a una policía israelí, con cada de pánico, flanqueada por dos varones: fornido uno, a su derecha, casi protegiéndola con su robusto cuerpo, muy delgado el de su izquierda, las dos manos levantadas, en gesto de querer parar algo: en pie los tres, parados en una superficie sin edificaciones. La leyenda explica que unos palestinos están queriendo apedrear a la policía y que son esos dos palestinos los que intentan detener el ataque. En medio de la escalada de tensión en ese conflicto que no conoce fin, también aparecen escenas de personas que no han perdido el referente humano.

Una sola información más, de otro país, esta vez para que nadie piense en ninguna alianza: como es sabido, se ha informado ahora de que el Mulá Omar, el segundo de Bin Laden, falleció en 2013 como consecuencia de una enfermedad. Pues bien: para que quede claro, el Ministro de Defensa de Paquistán, Khawaja Muhammad Asif, ha declarado públicamente que ni murió en Paquistán ni fue enterrado allí (sino en Afganistán). El gobierno de Paquistán, por lo que parece, no quiere verse envuelto en complicaciones, porque Paquistán -así el Ministro de Defensa- combate el fundamentalista y quisiera jugar el papel de pacificador en la zona. Interprételo cada quien como quiera.

Esto sucedía en estas últimas dos semanas. Pero también pasaban algunas cosas más, que merecen un comentario especial.

Por ejemplo, el “flop” de estas semanas (llamemos “flop” a un asunto que causa un gran asombro): a sus 19 años, la alemana Aimee S. decidió que se había ganado unas vacaciones y, además, las iba a aprovechar bien: se iría cuatro meses a Estados Unidos, a perfeccionar su inglés. Y como tenía parientes allí, en Cleveland en Ohio, tenía una buena acogida. Así que se puedo en marcha, tomó el avión, bien contenta. En Philadelphia tenía que cambiar de avión y allí tenía que realizar los trámites con Migraciones. Llegó al puesto de control, le dijeron que les acompañara y la llevaron a una habitación cerrada, le quitaron el pasaporte y una funcionaria inspeccionó su equipaje. Le hicieron las preguntas habituales, pero la policía no le creía que fuera a estar 4 meses así, sin más: “Nadie hace unas vacaciones tan largas”. Y ya se acercaron al tema: revisaron su celular y le preguntaron si contenía mensajes en que se ofrecía a cuidar los niños de una vecina de su pariente. Sí, su pariente le había contado que la vecina tenía niños y que podría cuidarlos. Y ella le comentó que, como tenía brevete de manejar, podía llevarlos a la escuela. Y esto estaba considerado un trabajo y en su visado no había indicado que ella fuera a trabajar (y eso que de no se había hablado para nada de remuneración…). Así que: la embarcaron en el vuelo siguiente para Frankfurt. Y a su casa se volvió. “Flop” y bien gordo…

Pero también están las “frases de estas semanas”: el tema es muy serio: en Mali, supuestos fundamentalistas islámicos entran en un hotel y secuestran a algunos huéspedes. Todo termina con el asalto de tropas especiales malienses; hay muertos y heridos. Pero en la crónica del periódico español “El Mundo” se les escapan frases como: “Desde el principio de la operación, las fuerzas especiales malienses recibieron apoyo logístico de MINUSMA y de la operación francesa “Barkhane” que sobrevaloran con sus helicópteros la ciudad”. MINUSMA es la operación militar de Naciones Unidas para apoyar a los malienses; lo mismo hacen las tropas francesas, cuyos helicópteros, por lo que se ve, “sobrevaloran” la ciudad. Está bien que las tropas también se cuiden de aspectos intangibles… Pero hay más, pues dice “El Mundo”: “El último atentado que tenía como objetivo claro ciudadanos extranjeros en este país tuvo lugar el pasado mes de marzo contra un restaurante en Bamako que causó cinco muertos, dos de ellos europeos”. Si el restaurante causó cinco muertos (supongo que por un menú un tanto agresivo), casi se empieza a justificar el atentado… No tuvo el 8 de agosto un buen día el corrector de “El Mundo”.