De la Fábrica de Montesinos a la Centralita Belaunde

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Eran los años 90 cuando de pronto se empezó a sospechar de una supuesta guerra de baja intensidad que realizaba el gobierno de turno por medio de agentes secretos que combatían al terrorismo y también a sus adversarios políticos, luego vendría el nombre de “La Fábrica” un bautizo criollo dado al “Servicio de Inteligencia Nacional”, el ingrato SIN,  donde supuestamente despachaban el presidente de la República Alberto Fujimori (1990-2000) y su asesor Vladimiro Montesinos.

Esto según testimonios de los ex asistentes del denominado “Doc” (Vladimiro  Montesinos), los capitanes EP Wilber Ramos Viera y Mario Ruiz Agüero, también sostuvieron que el país se manejaba desde las instalaciones del SIN o “La Fábrica”. Revelación que se hizo a una subcomisión investigadora del Congreso de ese entonces que la presidia el extinto congresista Daniel Estrada Pérez, legislador cusqueño electo por Unión Por el Perú (UPP).

El diario La República en su publicación del 07 de septiembre de 2001 da cuenta de la “Fábrica de tránsfugas” en referencia a los ex legisladores Jorge Polack Merel, Luis Cáceres Velásquez, Alberto Kouri Bumachar y Milagros Huamán Lu, entre otros, quienes llegaron a las oficinas del SIN llevados por Oscar López Meneses (brazo derecho de Montesinos), tal como lo revelaron más adelante los famosos “Vladivideos”.

Hoy tras la caída de Martin Belaunde, prófugo de la justicia desde mayo pasado tras su orden de detención por los presuntos delitos de asociación ilícita y manejar la tristemente llamada “Centralita”, desde donde supuestamente (según testimonios) de dos colaboradores eficaces (N°006, N°007) y las pesquisas fiscales, el preso y expresidente de la región Áncash César Álvarez planificaba ataques contra sus adversarios políticos.

Hace unos días se dio a conocer tras la revelación de la procuradora anticorrupción o mejor dicho ex procuradora, Yeni Vilcatoma, quien afirmara a los medios de prensa que el presidente Ollanta Humala visitó el local de “La Centralita” en el puerto norteño de Chimbote.

Vilcatoma, dio a conocer que son dos los testimonios que indican que Ollanta Humala Tasso acudió al citado centro de espionaje que operaba también al mando del prófugo empresario Martín Belaunde Lossio, exjefe de prensa del nacionalismo, esto último dado a conocer por el diario Correo.

Además se ha dado a conocer a través de un miembro de las fuerzas armadas que, a inicios del 2012, López Meneses, habría sido captado para poner su experiencia en el manejo de inteligencia al servicio de este Gobierno y realizar el mismo trabajo que hacía para el entonces SIN de Montesinos quien no habría sido ajeno al plan del  traslado de la Centralita de Ancash a Lima para convertirlo en la nueva “Fábrica” con nidito de amor incluido.

Dicho plan que fracasó gracias a colaboradores que teniendo la patria como premisa no querían ver manchado de nuevo el uniforme de Bolognesi, filtrando esta información a un programa de Tv. La que hiciera público el caso López Meneses y su irregular resguardo policial.

Esta misma fuente nos informa que el más fortalecido en este destape fue López Meneses, quien hoy tiene la sartén por el mango, atreviéndose retar hasta el mismo presidente y a su ministro, Daniel Urresti, no olvidemos la entrevista de Phillip Butters en Radio Capital a este personaje del entorno montesinista donde ratificó que conoce al mandatario desde que él era cadete en la Escuela Militar y que en varias oportunidades se han cruzado en el nido donde los hijos de ambos estudian, (incluso, aseguró que estuvieron juntos en un hotel de Paracas, de la bahía del sur chico de Lima, hace dos años).

El Dr. Ciro Alegría Varona, en uno de sus ensayos “Inteligencia: el “ni contigo ni sin ti”[1] de la democracia peruana”. Nos revela que: Unos piensan que no es posible hacer inteligencia sin violar los derechos fundamentales y que, como no hay más remedio que hacerla, es un campo de actividades del Estado sin control democrático.

Finalmente a decir de mi amigo Dante Seminario, “el anterior gobierno aquí mencionado actuó al estilo siciliano y el actual al estilo San Jacinto, sin códigos”, y orando a la “Virgen de los Sicarios” (libro colombiano de lectura obligatoria para entender el clima que nos ha tocado vivir en el actual 2014).