De maduro, nada, por Luis Enrique Baca

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Según la encuestadora Datanálisis hay 80% de escasez de productos básicos. El FMI estima que habrá 700% de inflación para fin de año. Opositores silenciados. Periodistas secuestrados. Escuadrones de la muerte y delincuencia por todos lados. El máximo esplendor del mercado negro y los revendedores. Protestas en la calle y un pueblo acallado y atado por las cadenas de la corrupción de un gobierno incapaz y con un sistema que no se cae de maduro, sino de podrido.

Y no se trata de una ficción fatalista de Roland Emmerich. Miles de personas a diario viven esta pesadilla en Venezuela,  generada por la administración chavista, con Nicolás Maduro a la cabeza. Maduro, que, claro está, sufre de delirios y alucinaciones con su fallecido mentor y otro de los artífices de la catástrofe que vive Venezuela, el fallecido Hugo Chávez (que supera largamente a Maduro en cuanto a carisma e inteligencia). ¿Cómo fue que un país tan rico y siendo el noveno exportador de petróleo a nivel mundial puede estar hoy en día sumido en la pobreza? ¿Cómo puede haber gente que aún apoye a Maduro a pesar de su tan evidente incapacidad?

Conversando con mi padre, quien vivió en Venezuela durante 5 años cuando era niño, me comentó que cuando llegaron, quedó impresionado con la modernidad de Venezuela. Recuerda mucho las grandes autopistas que nuestro país, hasta el día de hoy no posee. Ni él ni nadie puede comprender cómo el país vecino ha podido tocar fondo tan dramáticamente.

Hoy en día Venezuela se muere de hambre. Y claro, a Maduro no se le ocurre mejor idea que bromear con esto hablando de la “dieta Maduro”. A él que le importa, si mientras los ciudadanos buscan en la basura qué comer él estará catando vinos franceses. Ofende al pueblo venezolano no sólo haciendo declaraciones como éstas, burlándose de la situación, sino también secuestrando su libertad y sus recursos. Maduro tiene un trauma con el capitalismo, el cual le aterra porque obviamente debilitaría la cúpula de poder en Venezuela, que se queda con todo lo que le quita al pueblo. Este “loco con poder”, como bien lo describe Valeria López, de la Razón de México, se ha encargado de denunciar con mentiras a sus detractores y constantemente habla de intentos de golpe por parte de los Estados Unidos, “el Imperio Yanqui”.

 Sinceramente, lo que el señor necesita, es un golpe en la cabeza. Un golpe que le haga ver la realidad del país que gobierna y si, algo de humanidad tiene (lo cual me atrevería a cuestionar), deje de sabotear los intentos de la oposición de tener elecciones democráticas, en las cuales, de todas maneras, caería. No se puede seguir viviendo en la situación en la que se encuentra este país, que no me cansaré de decir que es de los más ricos de la región. Maduro, claro está, no tiene nada de maduro. Ni de madurez personal, mucho menos política.

 Pero el panorama va cambiando, y el horizonte se torna claro para el castigado pueblo venezolano. Las izquierdas van cayendo en la región (Fernández en Argentina, Rouseff en Brasil; dudaría en decir Ollanta Humala, ya que su régimen fue un “sancochado”) y en Venezuela la oposición ha tenido un avance importante. La izquierda dura y pareja no va más. Venezuela y Cuba (que nunca tocó fondo y ya se viene abriendo al mundo). Quiera Maduro o no, Venezuela pronto se abrirá al mundo y éste sistema tan perverso verá caer al chavismo y a toda su corrupción. Innegablemente reanudará relaciones con Estados Unidos, para tristeza de los “antiimperialistas” ¡Comerciar no es depender, señor Maduro!