[EDITORIAL] Decisión histórica del MEF

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Esta semana, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) presentó un nuevo conjunto de medidas orientado a reactivar la actividad económica. Sin embargo, y a diferencia de anuncios anteriores, éste último ha incluido una reducción progresiva del Impuesto a la Renta (IR) para empresas, trabajadores independientes y empleados en planilla. La medida no sólo destaca por mostrar a un gobierno reaccionando de manera más decidida ante el enfriamiento económico, sino también porque realiza una apuesta de largo plazo, ya que el recorte en cuestión no es meramente transitorio sino permanente.

En otras palabras, un gobierno encabezado por un presidente de izquierda está por enviar al Congreso de la República una propuesta para reducir la carga tributaria sobre un número significativo de peruanos. Un hecho verdaderamente histórico que pone en evidencia la miopía con la que se ha venido desarrollando el debate económico de los últimos meses, tanto desde algunos sectores de la derecha como desde la izquierda.

Por el lado zurdo, la desaceleración de la economía ha sido tomada como una prueba irrefutable del “fin del modelo”, invitando a comparaciones con países como Ecuador y Bolivia (pero inexplicablemente manteniendo silencio sobre los descalabros en Venezuela, Argentina y Brasil). La alta dependencia de la minería, señalan esos críticos, demanda un cambio en la conducción de la política económica. Lo que no entienden, sin embargo, es que la minería no es el modelo económico peruano: la economía de libre mercado lo es. Y ante el nuevo acecho de los radicalismos económicos, la administración Humala ha reaccionado con la suficiente sensatez como para continuar con la orientación que ha sido la base del éxito económico de los últimos veinte años. Habrán aquellos que rechazarán las nuevas medidas del MEF, especialmente las referidas a una menor tasa de IR para las empresas. A ellos, el gobierno debe ignorarlos, tal como lo hizo al asumir en 2011.

La irresponsabilidad de la crítica, sin embargo, no se ha concentrado solamente en la izquierda. Algunos sectores de la derecha también han tenido un rol pobre en este debate. Criticar las medidas reactivadoras del MEF se ha vuelto moneda corriente desde al año pasado, especialmente entre nuestros congresistas, aún cuando ellos mismos han entorpecido las cosas al dilatar las medidas que desde la gestión del exministro Castilla se han venido presentando: tan sólo esta semana el actual ministro Alonso Segura debió acudir al Congreso para discutir las propuestas de su antecesor, e incluso se corrió el riesgo de no contarse con el quórum necesario para continuar con la sesión. A esto se suman los ataques de exministros y otros que, demandando más acciones por parte del gobierno, han obviado el hecho de que una reducción ambiciosa de impuestos como esta requiere de mucho trabajo y planificación. El actual ministro de Economía, con apenas dos meses en el cargo, ha entregado un conjunto de medidas que ministros anteriores, incluyendo varios de sus críticos, fueron incapaces de implementar tras años en el cargo.

El ministro Segura está demostrando estar a la altura de las circunstancias y este gobierno, así como su bancada en el Congreso, debe brindarle su absoluto respaldo. Esperemos que la pareja presidencial, en vez de generar enfrentamientos con la oposición (calificar a cualquier adversario como salido de una cloaca es torpe y denota falta de visión como estadista), sepa priorizar las medidas que el MEF propone por encima de sus cálculos y rencores políticos. El país se los agradecerá.