Default verde

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La COP 20 ha acaparado los titulares de la última semana y es que es evidente, el tema del cambio climático es uno que debería estar en boca de todos, y no solo ahora cuando nuestra capital es la sede del evento ecológico más importante del año. Típica dejadez de los peruanos. Apenas hay un tema en boga automáticamente nos volvemos expertos en ello y tenemos opiniones, muy bien fundamentadas y por supuesto irrefutables, al respecto. ¡No, por favor, no dejemos que esto sea una moda, continuemos hablando del cambio climático, cuestionémoslo, propongamos soluciones, interioricémoslo!

Aprovechando que a todos nos interesa, en esta ocasión propondré algo interesante: ¿puede la economía conductual proponer enfoques que contribuyan a condicionar un comportamiento ecológicamente amigable? La respuesta espero haya sido obvia. ¡Claro!

En columnas anteriores he hablado de la utilidad e importante rol que juegan los incentivos en el diseño de políticas públicas. Estos, junto con otras medidas económicas como subsidios, cargas impositivas e incluso prohibiciones explícitas se usan diariamente para modificar las decisiones de los individuos y hacerlos tomar decisiones ecológicamente amigables. Pero, ¿qué sucede si a veces es más útil el “no hacer nada”?

En la economía conductual se maneja el concepto de un “efecto default”, el cual se define como la tendencia que experimentan los individuos, ante la necesidad de tomar una decisión, a elegir aquella opción que le viene proporcionada por defecto. Esto surge porque los individuos valoran las pérdidas de manera distinta a como valoran las ganancias. Así, están dispuestos a pagar menos por adquirir un producto que lo que exigen a modo de compensación por desprenderse de este. En otras palabras, desprenderse de la opción dada por defecto requerirá de un incentivo muy fuerte que los haga romper con la inercia.

Este mecanismo, que por más que suene complejo es verdaderamente simple, ha sido utilizado para promover prácticas ecológicas o amigables con el medio ambiente. Así, por ejemplo, en Alemania existe un caso que funciona como experimento natural para ilustrar el poder del efecto default en el contexto ambiental. Se tiene como estadística que en la mayoría de las regiones alemanas, el consumo de energías renovables o “verdes” está por debajo del 1% del consumo total de energía. No obstante, existe una ciudad (Schönau) en el que dicha regla no se cumple: el consumo de dichas energías “verdes” se eleva por encima del 90%. ¿Qué diferencia tiene ésta localidad con las demás ciudades?

Schönau es una ciudad de 2,500 personas en el que no se tiene una participación importante de políticos procedentes de partidos ambientalistas. No obstante, después del desastre nuclear en Chernobyl se convocó a un referéndum para hacer que la principal fuente de energía provista en la ciudad sea energía solar. De ser aceptada, una vez instaurada la provisión de energía solar, los individuos podrían optar por consumir otros tipos de energía menos amigables con el ambiente pero que resultaban más baratas. Si bien los resultados del referéndum fueron altamente ajustados (no había una predilección marcada por la fuente de energía “verde”), una vez implementada la medida fueron muy pocos los que optaron por buscar cambiar al uso de energías no ecológicas, aún cuando eran más baratas e igualmente asequibles. Por más que las preferencias de los ciudadanos no marcaban una predilección por las medidas ambientales, se mostraron reacios a cambiar la opción que les venía dada por defecto, sin necesidad de ser movidos por incentivos adicionales.

¿Podría implementarse una medida similar en el Perú? Poco probable. El sistema eléctrico peruano tiene un diseño que favorece la operación de aquellas plantas que se consideran más eficientes, donde eficiencia se define en términos del costo marginal de la energía. Si bien este esquema genera beneficios que sustentan precios asequibles para el peruano promedio e incentivan la extensión de un sistema eléctrico a las zonas más alejadas del país, no es precisamente un entorno flexible que permita a las personas naturales la elección de su fuente de energía.