Delicadísimo lapsus línguae, por Franco Mori Petrovich

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Una cosa es decir:
– «[A] la mujer se [le] pone como en un escaparate»
Corchetes = Uso tácito de la palabra.

Y otra cosa es:
– «La mujer se pone como en un escaparate».

Estas frases podrían tener significados distintos o, dependiendo del código comunicativo empleado, significar lo mismo: Si es leída, como lo es esta publicación, se entenderá que hay mensajes distintos, pero sí es hablada ambas dirán lo mismo.

En lenguaje fonético (o hablado, o verbal, como sea), lamentablemente no existen reglas que nos permitan obviar preposiciones y pronombres. Nos vemos siempre obligados a explicar contextos porque somos conscientes de que podemos caer fácilmente en ambigüedades o malas interpretaciones. Justamente por eso, si no queremos perdernos en estas trampas discursivas (comúnmente empleadas entre los políticos), debemos elaborar mensajes correctamente formulados.

Dicho esto, resulta complicado salvar al Cardenal de lo que ha declarado esta vez en su programa sabatino. El mensaje es claro porque lo oral no admite tácitos y se entiende que «la mujer se pone como en un escaparate». Lo único discutible de esta frase es la palabra ‘escaparate’, pues lo dijo a manera de comparación. Pero, ciertamente la acción del verbo recae sobre la palabra ‘mujer’ y no ‘medios de comunicación’.

Es decir -para los que están siguiendo la polémica, más que nada- si bien el Cardenal estuvo elaborando una serie de juicios sobre los medios de comunicación, la acción que tenían los verbos sobre ellos terminaron cuando monseñor formuló una nueva oración, respaldada en lo que dicen las estadísticas, de que las mujeres son las culpables por colocarse en algo así como un escaparate.

Esta es la polémica desatada que, en mi opinión, aunque fue una frase infeliz, no debería tener mayor trascendencia porque se trató de una oración sin contexto ubicada en otro contexto. O sea, dijo algo que no logró sustentar ubicada en el contexto de una crítica a los medios de comunicación. A todos nos ha pasado.

Pese a ello, hay otras posibilidades de por qué dijo tremendas declaraciones. Primero, no descarto que haya sido una simple frase política, prestada a doble interpretación. Así mismo, la gente debería considerar su forma peculiar de hablar: Suelte saltarse de un tema a otro dejando incompleto lo anterior que venía explicando.

Esa característica de saltarse los temas y sustentar poco, creo que pueden haber llevado al Cardenal a cometer un simple pero gravísimo Lapsus Línguae, algo que ni si quiera él pudo entender cuando lo dijo. Si fue así, se equivocó y punto, no quiso decirlo o sí, no sé. Aun así, es grave por cuanto el tema es delicado y hoy más que nunca debería escuchar (se supone que se acaba de celebrar un Sínodo donde la Iglesia ha ‘escuchado’ los consejos de su pueblo), que le urge rodearse de un asesor de comunicaciones. Si se trata de un personaje cuyas palabras suelen tener repercusión y suelen ser radicalmente distorsionadas por sus enemigos, no comprendo por qué no tiene a alguien que le cuide su discurso y su imagen. Hasta gratis le podrían asesorar, sabiendo que se trata de una cuestión de Iglesia. Sin lugar a duda, este es el reto que, si Su Eminencia se mantiene reacio a considerar, espero que sea especialmente observado por el próximo Cardenal. No tanto por su bien, sino por el bien de sus ovejas.

Publiqué esta opinión originalmente en mi muro de facebook y, como ha tenido cierta repercusión, solo me gustaría agregar lo siguiente: Siempre ha sido interesante el cargamontón anticipriani, digo, esa pasión con la que todos los medios y ‘líderes de opinión’ arremeten contra el líder católico. Y no me parece mal. Lo que sí me parece realmente mal y que he calificado como una sobredosis de hipocresía es que yo jamás vi tanta polémica cuando conocidas figuras como Guido Lombardi (de Peruanos por el Kambio), o Álvaro Portales (radical y connotado diseñador de izquierda), lanzaron graves ofendas contra las mujeres. Poco o nula fue la indignación de los sectores de la sociedad. En cambio, cuando se trata de un arzobispo que, con sus aciertos y desaciertos discursivos, auspicia permanentemente un refugio para mujeres (Hogar Gladys), el linchamiento es brutal. Si tanto querían conocer el doble discurso de la izquierda, creo que este último párrafo es prueba de ello. Gracias.

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