Desarrollo económico y desarrollo social, por Verushka Villavicencio

«La economista Carolina Trivelli reveló que el 34% de peruanos ha reducido significativamente el consumo de alimentos debido a la coyuntura económica.»

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El Papa Francisco vuelve a sorprender al cambiar a la plana mayor de Caritas Internacional y remece a toda la organización en el mundo entero. Vale las especulaciones y resulta pertinente preguntarse: ¿cuál es la transformación en la vida de las personas que son atendidas en todas las obras del Vaticano en el mundo entero?

De algo podemos estar seguros, cuentan con más mediciones de impacto de los resultados que las que pueden mostrar muchos países -incluidos nosotros-, que demuestran el desarrollo de capacidades en niños y niñas, la atención y acompañamiento en sus últimas horas a adultos mayores que vivían en la calle, la atención a enfermedades  como la lepra en comunidades olvidadas, los programas para atender a niños huérfanos con discapacidad, las pastorales penitenciarias, la ayuda a los refugiados e inmigrantes, la asistencia a los centros de rehabilitación, entre otras.

Resulta clave preguntarse: cuál es el nexo entre desarrollo económico y desarrollo social y por qué no hemos logrado que los programas sociales cumplan un ciclo logrando que los beneficiarios se inserten económicamente y generen ingresos que les permita ser capaces de sostenerse. Dónde están las capacidades y habilidades puestas en valor para que las poblaciones que reciben bonos dejen de ser dependientes, en los casos posibles. Un ejemplo son los bonos mensuales para los niños y niñas huérfanos, ¿qué va a pasar con ellos al cumplir los 18 años? ¿dónde se van a insertar laboralmente o van a ser emprendedores? Acaso queremos verlos vendiendo golosinas en las esquinas expuestos a peligros y sin planes de vida definidos. El bono es un paliativo y el estado no tendrá recursos eternamente.

Según las informaciones oficiales, los beneficiarios de los programas Juntos, Pensión 65 y Contigo que se encuentran en situación de pobreza extrema suman 1 millón 300 mil personas. Recibirán una subvención extraordinaria de 200, 250 y 350, respectivamente hasta el 30 de abril del 2023 y por única vez. Ahora ya se inició un segundo tramo para seis millones de personas vulnerables que no están registradas en programas sociales, que no figuran en planilla de una empresa privada o del estado y cuyos ingresos mensuales en el hogar no superan los 1025 soles, que se encuentren en el Padrón General de Hogares del Sistema de Focalización de Hogares que administra el MIDIS.

En el último CADE, la economista Carolina Trivelli reveló que el 34% de peruanos ha reducido significativamente el consumo de alimentos debido a la coyuntura económica. A su vez, Abilia Ramos, Presidenta de las Ollas Comunes de San Juan de Lurigancho enfatizó que “la gente no ha muerto sólo de COVID-19, sino de hambre”. De lo que se trata es de sumar esfuerzos entre cooperación internacional, la empresa, el estado para crear un plan común que logre un mayor impacto. La puerta está abierta a la inversión del estado a través de obras por impuestos, pero ciertamente por ahora debemos seguir hasta que el desorden político se solucione.

Desarrollo económico y desarrollo social deben integrarse. Sí, hay que solucionar el problema de 3 millones de personas que asisten a un comedor popular a alimentarse, pero es necesario plantearse una escalera de desarrollo humano para crear estrategias que las integren al mercado laboral. Se trata de innovar y dar el salto de la asistencia a la promoción.

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