Día Internacional del Personal de Paz de la ONU: hombres y mujeres al servicio de la paz, por Fernando Valverde

«A todos ellos, hombres y mujeres debemos reconocerles el día de hoy por el servicio y sacrificio que llevan a cabo en promocionar la paz, la justicia, los derechos humanos y el estado de derecho en bien de los pueblos que sufren en el mundo».

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Como un homenaje a todos los hombres y mujeres que han brindado servicios en operaciones de mantenimiento de la paz en contextos de conflictos armados. Las Naciones Unidas aprobó mediante resolución A/RES/57/129, el 29 de mayo como el Dia Internacional del Personal de Paz de las Naciones Unidas, en reconocimiento a los que contribuyeron a la paz y a los que continúan promoviendo la paz en el mundo, así como honrar la memoria de los que fallecieron en servicio.

¿Por qué se escogió esta fecha? Fue el 29 de mayo de 1948 que el Consejo de Seguridad autorizó la primera operación de mantenimiento de la paz, denominándola “Organización de las Naciones Unidas para la Vigilancia de la Tregua en Palestina” (ONUVT) con un primer despliegue a cargo de un grupo de observadores militares. Encargado de la supervisión de los Acuerdos de Armisticio entre Israel y los países árabes vecinos.

Desde entonces el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas al amparo de la Carta constitutiva que en su primer artículo señala como uno de los propósitos mantener la paz y la seguridad internacionales. Bajo este marco las operaciones de mantenimiento de la paz se han constituido hoy en día en una herramienta de intervención política y humanitaria frente a los conflictos armados con el objetivo de buscar una solución pacífica mediante la utilización de los medios diplomáticos y políticos para restaurar, mantener y consolidar la paz en sociedades en conflicto.

Por tal razón, en esta fecha conmemorativa debe brindarse un reconocimiento especial al personal civil, militar y policial por la labor desempeñada en las operaciones de mantenimiento de la paz arriesgando sus vidas en medio de la violencia, protegiendo a las poblaciones más vulnerables que se encuentran atrapadas en zonas de conflictos armados.

Al respecto, las Naciones Unidas destaca que la participación del personal de paz desde 1948 al presente ha sido significativa: “más de 1 millón de hombres y mujeres han servido en 72 operaciones de mantenimiento de la paz, con un impacto directo para millones de personas. Actualmente, la misión de la ONU para el mantenimiento de la paz tiene desplegada más de 87000 personas, entre militares, policía y civiles, formando parte de un total de 12 operativas” (página web, ONU).

En el ámbito del Perú la participación en operaciones de mantenimiento de la paz viene dándose desde 1958, con presencia de efectivos provenientes del Ejército, la Marina y de la Fuerza Aérea. Contribuyendo de esta manera con el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional. La experiencia que han ido adquiriendo en el terreno a mejorado la imagen del Estado peruano y del compromiso que se tiene por la paz ante la comunidad internacional.

Prueba de esta participación de seguir sirviendo como fuerzas de paz integrando los cascos azules es la reciente aprobación para que un nuevo contingente de efectivos pueda incorporarse próximamente a la “Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Centroafricana” (MINUSCUA). Dentro de este grupo destaca la participación significativa de 33 mujeres militares juntamente con 174 efectivos militares varones, el cual han sido preparados por el Centro de Entrenamiento y Capacitación para Operaciones de Paz (CECOPAZ), órgano académico adscrito al Ministerio de Defensa.

Por esta noble causa de promover la paz y recordando a los que fallecieron en servicio. Sigue estando vigente las palabras del presidente del Comité de Noruega (1988) quien al anunciar el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a los cascos azules destacó: “Provenían de distintos países y tenían antecedentes muy variados, pero los unía una misma idea: la voluntad de entregar su juventud y sus fuerzas al servicio de la paz. Se habían ofrecido como voluntarios a este servicio sabiendo que podía entrañar riesgos. Aceptaron la suerte de pagar el más alto precio que un ser humano puede pagar”.

A todos ellos, hombres y mujeres debemos reconocerles el día de hoy por el servicio y sacrificio que llevan a cabo en promocionar la paz, la justicia, los derechos humanos y el estado de derecho en bien de los pueblos que sufren en el mundo.