Dialogar no es pactar, por Alfredo Gildemeister

705

Definitivamente la reunión convocada por el cardenal Juan Luis Cipriani entre el presidente de la República, Pedro Pablo Kuzcynski y la líder del partido opositor, Keiko Fujimori, ha sido positiva. Como siempre, la Iglesia Católica termina convocando a reuniones de conciliación o haciendo de mediadora ante conflictos, etc., por una razón muy sencilla: guste o no guste a algunos, la Iglesia Católica constituye una de las pocas instituciones a nivel mundial que, pese a todos sus problemas que como cualquier institución tiene, genera confianza y credibilidad en las personas. Lo hemos podido apreciar recientemente con la intercesión del Papa Francisco, entre Cuba y los Estados Unidos, así como en años anteriores, Juan Pablo II medió en la solución de diversos conflictos como, por ejemplo, el de la guerra de las Malvinas, entre otros.

La reunión entre los dos líderes se efectuó obviamente en terreno neutral, esto es, en la residencia del cardenal. Ambos líderes acudieron puntualmente a la cita, y se les veía con muy buena disposición. Luego de un poco más de una hora de reunión, tanto PPK como Keiko Fujimori, efectuaron a la salida de la residencia unas declaraciones que, si bien fueron breves, dicen mucho en el fondo si uno las analiza con cierta cautela. De un lado, el presidente de la República declaró que la conversación sostenida «ha sido muy útil, franca y constructiva» agregando que, «nos hemos centrado en los temas del presente y del futuro”. Ello es lógico y está bien que así sea, puesto que ambos deben tratar de manera franca y abierta los temas más relevantes de la actualidad nacional con miras al futuro del país. El presidente señaló además que el país tiene grandes retos por delante: «Coincidimos mucho en la mayoría de ellos y nuestra tarea es sacar al país adelante y lo vamos a hacer el Ejecutivo con el Congreso”.

Con la franqueza que lo caracteriza, el presidente ha dicho una verdad clarísima en toda negociación. Existen puntos de coincidencia, la mayoría, por cierto, pero también existen discrepancias como es lógico que las haya. Si se coincidiera en todo, no tendría sentido la reunión. De allí que precisamente en esas coincidencias es donde primero se debe trabajar conjuntamente, tanto el Congreso como el Ejecutivo, para sacarlas adelante y lograr los objetivos de gobierno trazados. Efectivamente, el presidente muy bien ha reconocido que, “siempre habrá alguna diferencia aquí y allá, pero no dudo que podemos trabajar juntos para promover un Perú que llegue al 2021 con prosperidad y modernidad”. De allí que la meta de la reunión no sea lograr una alianza entre dos partidos o una especie de cogobierno, como algunos “analistas” creen. El objetivo es lograr acercamientos y el mayor número de coincidencias –pues discrepancias sobre algunos temas siempre los habrán- para trabajar juntos en aquellas coincidencias y lograr las metas trazadas.

De otro lado, la líder de Fuerza Popular, agradeció a Monseñor Cipriani “por haber propiciado este encuentro con el presidente, coincidiendo con éste en que dicho diálogo ha sido franco y directo”, agregando que, “estoy segura de que a futuro traerá acciones positivas para el país». Así mismo remarcó y “recordó” –algo que en nuestra opinión no era necesario hacer- que ella es la presidenta del partido con mayoría en el Congreso, cosa que lo sabe todo el mundo, y que su disposición es el constituirse en una bancada propositiva y no obstruccionista. Indicó que ello ha quedado demostrado en diversas oportunidades como con el otorgamiento del voto de confianza al gabinete del presidente, el otorgamiento de las facultades delegadas –pese a que el gobierno no tenía lisos los proyectos de decretos legislativos- así como la aprobación de la ley de presupuesto para el siguiente año, etc. Indicó que: «Fuerza Popular respetará y fortalecerá la democracia y respetará el orden constitucional” indicando que en el diálogo “tocamos temas como la delincuencia, corrupción, educación, salud, incluso los temas de sequía. Vamos a continuar con nuestro mandato, que es ser una oposición constructiva».

Como se puede apreciar, se trató de un importante diálogo en el que se han encontrado bastantes coincidencias, pero que, sin embargo, es lógico que existan temas con puntos de vista discrepantes. En cuanto a las coincidencias Keiko comentó que su partido ha trabajado durante estos cinco meses, desde que se instaló el nuevo Parlamento, en presentar iniciativas y en apoyar las que presentó el Poder Ejecutivo, lo cual es cierto. Ello no significa, como es lógico suponer, que en una democracia un Congreso con mayoría de oposición, vaya a apoyar todo cuanto le pida el Ejecutivo. Ello tampoco sería bueno, puesto que el Congreso también tiene un rol fiscalizador –y en este caso de oposición constructiva- pues, de lo contrario no existiría un equilibrio de poderes, tal como lo pensaron Locke y Montesquieu. De allí la tan comentada facultad de interpelar ministros y censurarlos o ratificarles la confianza, entre otras facultades que posee constitucionalmente todo Congreso en una democracia.

Finalmente, puesto que dialogar no es pactar, ni lograr un Congreso sumiso y complaciente con el Ejecutivo o vice-versa, tenemos que, pese a las diferencias, la líder de FP cree positivamente que hay vías que ambos partidos pueden recorrer para mejorar la relación para beneficio del país: «Tenemos puntos en común, pero formas diferentes de hacer política, aunque esas diferencias quedan a un lado». Esto es muy importante. Que las diferencias queden a un lado. De allí que lo primordial es comenzar por trabajar en las coincidencias con miras a un objetivo común. Lo demás se verá más adelante. Buscar lo que une y no le que desune es lo fundamental. Buen comienzo y que este no sea el primero ni el último de los diálogos, puesto que todos queremos un mejor Perú para todos.

Lucidez no necesariamente comparte las opiniones presentadas por sus columnistas, sin embargo respeta y defiende su derecho a presentarlas.