DNI Electrónico 0.0, por Fabrizio Anchorena

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“¿Por qué esta magnífica tecnología, que ahorra trabajo y nos hace la vida más fácil, nos aporta tan poca felicidad? La respuesta es esta, simplemente: porque aún no hemos aprendido a usarla con tino” decía el científico alemán nacionalizado estadounidense, Albert Einstein.

No cabe duda que durante esta década el uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TICS) han coadyuvado a complementar la función pública del Estado peruano, convirtiéndola en eficaz, transparente y cercana al ciudadano, demostrada en importantes iniciativas en todos los niveles de gobierno; no obstante, este esfuerzo se ha debido encaminar a lo que busca y necesita una sociedad de cara al siglo XXI: una transformación digital. El DNI electrónico impulsado por el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC) tiene como objetivo acreditar de manera presencial y no presencial la identidad de su titular, permitiendo la firma digital  de documentos electrónicos, y el ejercicio del voto electrónico, pero este esfuerzo no ha correspondido con la transformación digital que con la aparición del internet y diversos aparatos móviles ha querido resaltar, ser un medio de estar siempre conectado sin perder nuestra identidad. Las plataformas del internet nos permiten afianzar nuestra identidad y de ello se ha debido valer el RENIEC en la transformación, en la Identidad digital.

El internet, la innovación y las plataformas 2.0 pierden su esencia cuando dependemos de un medio de plástico (como en este caso) o de diversa índole, porque nos volvemos dependiente y regresamos al inicio que sin él –DNI electrónico- no somos nadie para la sociedad, que si no logramos llevar en la billetera o no lo mostramos seguimos en ese camino de la inexistencia. Ello es deber corregir. Nosotros sabemos quién somos pero la sociedad no. El DNI electrónico no debió ser electrónico, debió ser digital que a través de una plataforma en la nube con un alto estándar de seguridad, identificación y usando tecnologías emergentes permitan certificar nuestra identidad, porque ella no es mas que rasgos propios de un individuo que los caracteriza frente a otros. Un DNI Digital nos permite movilidad, transparencia y flexibilidad usando una propia identificación con datos verificables. Somos unos nativos digitales obligados por un mundo salvaje a adaptarnos o morir en el intento, el señor Yrribaren lo debe saber.

Sé que caeremos en la premisa en que diversas instituciones no estarán aptas para transitar por este mecanismo y es totalmente cierto, pero no podemos caer en la premisa que esto es el comienzo y vamos corrigiendo porque la práctica se vuelve habitual y desvirtúas la esencia per sé de la tecnología. Los esfuerzos son valiosos pero es necesario saber encaminarlos para tener algo más de felicidad usando la magnífica tecnología como decía Einstein.

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