Editorial: De tal palo, tal astilla

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El título de este editorial es una frase popular que busca asemejar a los padres con sus hijos. Fue también, luego de un exabrupto desafortunado, una que soltó Pedro Pablo Kuczynski aludiendo tácitamente a su contendora, Keiko Fujimori. Quizá la frase hubiera pasado como otro cliché de campaña, de los tantos lanzados contra los fujimoristas, sino hubiera sido por un suceso puntual que hizo ver en cierta ‘astilla’ características poco felices del ‘palo’ del que se desprendió.

Hablamos, por supuesto, del extraño suceso que implica a José Chlimper, candidato a la vicepresidencia de Keiko Fujimori, con un audio amañado. El mismo que buscaba desacreditar el reportaje emitido por Cuarto Poder, que asocia a Joaquín Ramírez con una investigación de la DEA y una acusación de lavado de activos, por medio de una inexistente retractación del testigo principal.

Luego de que se confirmara que él entregó los audios en cuestión, Chlimper aseguró que las ediciones se hicieron después de que él los entregó. Sin embargo, resulta poco creíble que el señor no haya estado al tanto de lo que, a su nombre, estaba entregando a la prensa. Es aún menos verosímil que, quien ha estado interesado en purgar la imagen de su candidata tras el escándalo suscitado por el caso de Joaquín Ramírez, haga llegar a la prensa otra cosa que no fuera a ayudar en dicha limpieza. Ergo, lo más probable es que, en efecto, Chlimper haya estado seguro de  que dicha información traería abajo el reportaje de Cuarto Poder. Y si el miembro de la plancha de Keiko Fujimori no se preocupó por la veracidad de lo que difundía, estaría revelando una gran irresponsabilidad.

No obstante, lo cierto es que, aunque nos forcemos a darle el beneficio de la duda a José Chlimper, toda esta circunstancia carga tintes similares a los que se veían durante el régimen de Alberto Fujimori. Como se recuerda, durante ese mandato se hizo costumbre de influir, de una manera u otra, a los medios de comunicación para lograr réditos políticos para un grupo en particular. Lo más preocupante es que, como sucedía en los noventas, solo el que tiene algo turbio que ocultar, se empeña en hacerlo.

La actitud de la candidata ante esta tesitura tampoco la ayuda mucho. Como en el caso de Joaquín Ramírez, ella ha preferido evitar condenar las acciones de sus allegados escudándose, incluso, en el desconocimiento. Preocupa, sin embargo, que la lideresa de un partido no esté al tanto de las actividades de su plana mayor, especialmente cuando estas parecen dotadas de oscuridades poco auspiciosas.

Aunque claro, el desconocimiento como estrategia escapatoria, como la manipulación de medios y el acompañamiento de asesores cuestionables, no es ajeno al fujimorismo y, quizá, podría tratarse de una cualidad que la ‘astilla’ adquirió del ‘palo’.