[EDITORIAL] El Fin de la Sensatez

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En la última semana hemos visto cómo los políticos, envueltos en demagogia y miedo, entregaron a la turba enardecida el poder de decisión sobre los destinos de las industrias extractivas. Se constituye así el gobierno de la masa sobre el de los políticos. La entrega legal del Lote 192 a PetroPerú ha constituido la muestra más clara de que al Perú no le espera un proyecto de dirección para el 2016, sino más bien la sumisión al vaivén de las encuestas y los gritos. No ha cabido ponderación, ni planeamiento. Nada pudieron hacer los grandes ministros de la tecnocracia con sus maestrías y doctorados. ¿Qué son en el Perú 100 papers publicados cuando el gobierno debe enfrentarse al rapto emocional de la política regional?

Ese será para la posteridad el legado de los Humala. El progresivo repliegue de las fuerzas políticas ante una realidad dura, irracional e incomprensiva. ¡No han podido ni convencer a su propia bancada! Se han quedado sin defensa, sin operadores ni ejecutores. Los ministros reducidos a sus despachos intentan convencer, pero sus palabras no son para los oídos de la gente[1]. Este es el resultado de la pobreza política y la incapacidad de gestionar los intereses de la gente para lograr un desarrollo común. A pesar que PetroPerú no tenía, en palabras del propio Presidente del Consejo de Ministros, capacidad económica y técnica para asumir las responsabilidades establecidas en el contrato con Perupetro, el congreso le dio la espalda al ejecutivo.

Sin embargo, la incapacidad del gobierno para liderar ya es más que conocida y ha sido expuesta y analizada desde esta tribuna en múltiples ocasiones. La sorpresa la dieron los fujimoristas desde el parlamento. Y para cuantificar dicha sorpresa basta sólo recordar la interpelación que Martha Chávez hiciera a inicios del gobierno en defensa de la constitución del  93. Contrario a lo dicho en ese momento, los fujimoristas, contra el espíritu de los seguros constitucionales que restringían la participación empresarial del Estado, decidieron sumarse a lo que la turba loretana gritaba en las calles. Una vez más prima la ignorancia sobre la sensatez en el debate político y el oportunismo se presenta vencedor en este juego dialectico. ¿Será este el estilo y programa que nos traerá Keiko para el 2016?

Y finalmente, son precisamente los defensores del Lote 192 en Loreto, los que en gestos absolutamente reprochables han destruido su ciudad para imponer sus posturas, más allá de cualquier explicación. Así se suman al rosario de protestas que han forzado políticamente al gobierno, a los políticos y a todo el país. Y como siempre ocurre, nuestra democracia e instituciones se desfallecen entre los aplausos de los vencedores, de los que gritan sin razón. Así se acaba con la sensatez y con más medios, más saber, más técnicas que nunca, resulta vamos el más desdichado que haya habido: puramente a la deriva[2].

[1] Parafraseo a Friedrich Nietzsche en Así habló Zarathurstra.
[2] Ortega y Gasset, Jose, La Rebelión de las Masas.