Editorial: El primer 28

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El día de hoy el presidente Pedro Pablo Kuczynski se presentará en el Congreso de la República para rendir cuentas a la ciudadanía sobre su primer año de gobierno. La verdad, sin embargo, es que los avances en este periodo inicial han sido bastante menores comparados a las altas expectativas que teníamos los peruanos respecto de la capacidad del futuro gobierno para afrontar los problemas del país.

Los tres ejes principales del Plan de Gobierno de Peruanos Por el Kambio: reforma política y del Estado, informalidad y reactivación económica y seguridad ciudadana, parecen no haber tenido mayores progresos. Por otro lado, en un tema como el agua, que debió ser el caballito de batalla político de esta administración, tampoco se han mostrado grandes obras. Desde Lucidez haremos un análisis de estos tres ejes en el primer año de administración.

Política

La política parece haber sido el aspecto más débil del gobierno. Esta administración no ha sido capaz de asumir un liderazgo comunicacional ni político para negociar una sostenida gobernabilidad. La falta de muñeca no le ha permitido impulsar su propia agenda, y por tanto ha tenido que continuar el piloto automático (con mala dirección) heredado del gobierno humalista. Lo cual, por cierto, le trajo varios y complejos problemas como la refinería de Talara o el aeropuerto de Chinchero, el cual finalmente le costó dos ministros a su gabinete.

Las constantes desavenencias con la bancada de Fuerza Popular, por otra parte, solo abonaron a que el gobierno pierda demasiado tiempo en luchas intestinas en lugar de haber negociado desde el primer día, dejando abajo orgullos, mezquindades y personalismos, una paz duradera con la mayoritaria oposición. Hoy, un año después y con mucha sangre derramada, conseguir esa paz se vuelve cada más difícil. En esa línea, la presencia de Kenji Fujimori puede servir como factor, más que para negociar la paz con el gobierno, para debilitar la capacidad y fuerza fujimorista. Sin embargo, con la elección de Luis Galarreta como presidente del Congreso, es un claro gesto de que Keiko tendrá el control acérrimo del parlamento y de que no tolerará ninguna disidencia en su organización.

Si bien el drama de los hermanos Fujimori le ha dado un respiro a la administración y ha precipitado una tregua y un diálogo directo entre Keiko Fujimori y el presidente Kuczynski, lo que derive de esta historia aún es incierto. Dependerá, en gran medida, de un mejor asesoramiento comunicacional y político del gobierno y del gabinete.

Gobernar no es solo dirigir una organización, es también negociar, calcular la oportunidad, buscar los objetivos del adversario y la manera de hacerlos compatibles con los propios. En fin, hacer política. El gran reto por delante.

Economía

En materia económica, la confianza parece haber sido el factor determinante en la continua desaceleración, que nos llevó en el mes de abril a crecer tan solo un paupérrimo 0.17%. Una confianza que, dicho sea de paso, se ha venido deteriorando debido a lo precaria que sigue siendo nuestra forma de hacer política. Una política más de personalidades que de tópicos. Y donde, los proyectos que se esperaba destrabar como señales de “buena fe” y “reactivación” han sido bloqueados por problemas políticos, como fue el dramático caso de Chinchero.

En la década del 70, el presidente Kuczynski escribió un libro sobre el primer gobierno de Fernando Belaunde titulado “Democracia bajo presión económica”, donde la conclusión fue que por malas decisiones económicas Belaunde no pudo concluir una administración de manera positiva. Hoy la historia parece ser al revés. Si algún historiador escribiese sobre este gobierno quizá titularía el texto “Economía bajo presión democrática”. El futuro del buen desempeño económico del país está hoy, más que nunca, ligado al desempeño político. Ya que de la política depende la confianza, principal motor de reactivación.

Sin embargo, no todo es malo en cuanto al manejo económico. La decisión firme del gobierno de reducir el numero de empleados públicos y de disminuir el excesivo gasto estatal que aumentó exponencialmente el gobierno humalista, aunque pueden generar menor crecimiento en el corto plazo, es una medida que en el largo plazo favorecerá al país.

Por tanto, desde este diario consideramos positivo el saneamiento de las cuentas públicas y el impulso de la desburocratización, que aunque lento, parece vislumbrar un camino nunca antes intentado en el país. No obstante, el destrabe de los principales proyectos como señales de confianza ha visto sus limitantes en la poca capacidad política del gobierno para sacarlos adelante. El reto es ahora mejorar la política para mejorar la economía a través de la confianza. Esperemos que el rumbo cambie en los próximos años.

Seguridad Ciudadana

La seguridad ciudadana viene siendo en principal clamor de los peruanos desde hace varios años. Y aunque este gobierno viene realizando importantes progresos en reducir los índices de victimización, aun la tarea sigue siendo ardua. Quizá sea en el campo de la seguridad ciudadana donde este gobierno, respecto a los anteriores dos, ha mostrado los mayores progresos. Impulsando una reforma integral de los malos elementos de la policía, capturando importantes y peligrosas bandas criminales e impulsando un ambicioso programa de recompensas para dar con los delincuentes más buscados.

No obstante, la reforma de la seguridad ciudadana para que pueda tener resultados reales, no debe tratarse solo de una mejora de la Policía Nacional, sino que debe ir articulada de una mejora de las otras instituciones encargadas de combatir el crimen y que hoy, lamentablemente, vienen desempeñando un pobre papel en esta materia: el Ministerio Público y el Poder Judicial.

En un país donde el Poder Ejecutivo hace denodados esfuerzos por capturar a los delincuentes, pero donde los fiscales y el Poder Judicial los vuelven a colocar en las calles a los pocos días, es, que duda cabe, insostenible. Si esta administración, en un diálogo abierto y transparente con el Congreso, no logra impulsar una reforma sustancial del Poder Judicial todo lo demás será accesorio. Ningún país de primer mundo, ni de la OCDE, puede darse el lujo de tener un sistema de Derecho tan precario. Justamente este es el factor que diferencia a los desarrollados de quienes no lo son.

Si bien este primer año de gobierno ha si particularmente difícil por el contexto internacional del caso Odebrecht y los lamentables desastres naturales del Niño Costero, las posibilidades que tuvo esta administración de mostrar un mayor liderazgo y decisión en temas clave fue dejada de lado. Esperamos desde este diario que el presidente enmiende ese rumbo con una gestión más política con objetivos claros y que logre recuperar la confianza de la ciudadanía para reactivar la economía.

¡Feliz 28 de Julio!