[EDITORIAL] Irlanda, Cipriani y la ‘Unión Civil’

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Desde este diario consideramos que los derechos son inalienables y nacen con la persona humana. No se pierden, ni se otorgan. Esto quiere decir que no pueden ser objeto de consultas, porque las mayorías no pueden determinar los derechos, consustanciales a la dignidad humana, de las minorías. Y eso fue exactamente lo que ocurrió en Irlanda este domingo pasado. Siendo un país conservador o al menos conocido como tal, sometieron el matrimonio igualitario a la voluntad de las masas. Este fenómeno nos hace reflexionar sobre algunos aspectos importantes relacionados a la figura, más allá de nuestra postura ya que como consecuencia los resultados fueron celebrados por el mundo y por los activistas de la Unión Civil en el Perú. Todos se alegraban del avance democrático de una sociedad como la irlandesa y reclamaban lo mismo para países como el Perú.

No obstante la algarabía, todos los progresistas que celebran y se saludan han olvidado que lo que ocurrió en Irlanda es exactamente lo que propuso el Cardenal Juan Luis Cipriani hace unos meses, lo mismo que le valió las críticas más furibundas. Y no es de sorprender, porque la progresía local es así, intolerante, ciega y sorda. Dispuesta a sólo escucharse a sí misma, desmereciendo cualquier opinión contraria. Sin embargo, el mecanismo de consulta se dio en Irlanda y el resultado fue aplastante y por eso es celebrado. Los irlandeses a diferencia de los peruanos, estuvieron dispuesto a asumir el reto y participar del teatro electoral para lograr forzar el reconocimiento de un derecho. Justamente de eso se trata, del reto y el riesgo. Cuando el Cardenal propuso lo que propuso, nunca pensaron que ahí había algo más que un rechazo, sino una oportunidad. El Primado del Perú estaba dispuesto a aceptar la existencia de una figura legal paralela al matrimonio, si esta era aprobada por los peruanos. Nadie lo vio.

Entendemos que es difícil enfrentar el riesgo democrático, en especial si de derechos se trata, pero algunas veces la abierta confrontación de ideas es necesaria y más aún si esta sale del círculo cerrado de medios ayayeros. En el Perú necesitamos un debate general y sincero sobre nuestros derechos, no para someterlos, sino para entenderlos y asimilarlos, demasiadas veces han sido puestos con facilidad en la constitución (aprobada cual paquete) sin entender, sólo cuando es muy tarde, lo importante que son para forjar nuestra dignidad. Lamentablemente, los grupos que avanzan por el reconocimiento de la Unión Civil no lo han entendido. No basta el cabildeo congresal o la fotito de perfil, necesitan salir al Perú desconocido y sensibilizar a la población sobre los derechos de las minorías. Por eso funcionó en Irlanda. La gente retornó al país para votar[1], sus figuras más importantes dieron el paso adelante para defender la propuesta y la sociedad asumió que estaba dispuesta a reconocer un derecho que consideraba preexistente.

En el Perú, no aceptan la propuesta del Cardenal, por el temor de no lograr lo que los irlandeses sí, convencer. Miremos solamente lo que han logrado en todos estos años, con el apoyo casi unánime de los medios el 51%[2] de la población se opone a la medida legislativa. La población general sigue rechazándola. Si tuviéramos un referéndum, ¿vendrían los peruanos de todo el mundo a votar? Asumo que no, pero recaería sobre los colectivos y grupos mediáticos que sostienen la propuesta catalizar ese apoyo de masas y revertir la torta. No hay mejor victoria que la de las urnas y es en la denigración de la propuesta donde vemos el doble discurso. En el Perú la Iglesia desde lo más alto de la jerarquía está dispuesta a luchar por las mentes y corazones de la gente (al hacerlo se expone a perder mucho más que votos), los activistas no lo están.  Entonces nos preguntamos desde acá, ¿a qué lado se tiende el peso de la intolerancia? El Perú merece una discusión abierta y estar dispuesto a aceptar el resultado, con o sin referéndum. Lamentablemente los activistas de la Unión Civil no quieren asumir el riesgo ni el reto, prefieren seguir luchar por derechos de papel.

 

[1] http://www.sinembargo.mx/22-05-2015/1353064

[2] http://elcomercio.pe/politica/actualidad/union-civil-homosexual-51-esta-contra-y-45-favor-noticia-1802300