Editorial: La población incivilizada de Hollywood

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Una noche de marzo del año 1973, el ex-007 y la “musa” de Bergman se encontraban presentando el premio Oscar a Mejor Actor. “Y el ganador es … Marlon Brando en El Padrino”, decía Liv Ullman. De pronto, sus caras tornaron a un estado de confusión y de incomodidad al ver que una mujer “indígena” subía al escenario en vez de Brando. Ella, con un gesto, hizo que Roger Moore no le diera el premio. Finalmente, se acercó al micrófono y dijo: “Vengo a decirles con mucha pena que él [Brando] no puede aceptar este generoso premio y esto se debe al trato que los nativos americanos reciben por parte de la industria cinematográfica y televisiva”. El auditorio estalló entre abucheos y aplausos. Aquellos que alabaron esta acción de enfrentarse ante toda la Academia, no se equivocaban. Los nativos americanos en las películas eran representados como esta población violenta, incivilizada, que se oponía al desarrollo y se enfrentaba contra este héroe anglosajón que venía a traer la paz y liberar a todos.

En el cine, se llama “personaje tipo” a aquel modelo que representa a alguien humano o animado que tiene una serie de rasgos físicos y psicológicos predeterminados, y de esta forma el espectador puede reconocer mejor al personaje. Es por esto que en las películas que normalmente vemos podemos diferenciar mejor quien es el héroe y quien es el villano. Para las películas wéstern, existe el personaje tipo conocido como “Indio Hollywood” que se basa en un modelo que representa a los nativos americanos como salvajes, incivilizados, violentos y “pieles rojas”. Se cree que este modelo fue popularizado a partir del enorme éxito de John Ford, “Stagecoach”, protagonizado por John Wayne. Sin embargo, también existen otras películas de Ford como “Fort Apache” que se asemejan un poco más a la realidad del nativo americano pero siempre se puede observar de alguna forma la superioridad del hombre blanco.

Si nos ponemos a analizar los diferentes personajes tipos que forman a la población nativo americana en el cine, podemos toparnos con cuatro principales: los brujos medicinales, los guerreros, las doncellas y los viejos sabios. Cuando hablo de los brujos medicinales, me refiero a estos hombres ancianos que con hierbas y raíces recurren a la magia para así poder sanar heridas o guiar a los protagonistas del filme en un viaje espiritual. Un gran ejemplo es en la conocida película de Los Simpsons, la cual se muestra a una mujer inuit (más conocida como esquimal) representada con este estereotipo. El segundo personaje, los guerreros,  son básicamente personas con hachas que tienen que saciar su apetito por sangre, destruyendo y abusando a todo lo que se interponga en su camino. En el tercer lugar, está las doncellas. Estas “Pocahontas”, mujeres bellísimas que son limitadas por sus barbáricos padres y que sienten la necesidad de que un héroe anglosajón las salve y las despose. Y finalmente, los viejos sabios, que son los que lideran la tribu, hombres de pocas palabras, calmados, que se comunican mediante señas y son inexpresivos.

Vale recalcar que posteriormente a la época wéstern que pasó la industria cinematográfica, existieron películas como “Danza con Lobos”, de Kevin Costner, que personificaron positivamente al nativo americano como independiente, fuerte e inteligente, y resaltaron la diversidad cultural de las tribus nativas. Sin embargo, todas estas representaciones negativas anteriores intensificaron de manera directa o indirecta la forma que ahora la mayoría de personas se imaginan a un nativo americano, convirtiéndolo en un estereotipo no intencional. Si nos ponemos a pensar, al imaginarnos a uno de ellos siempre recae de cierta forma en alguno de los cuatro personajes tipo que fueron descritos anteriormente. El cine y la televisión tienen un impacto grandísimo sobre como pensamos o como imaginamos las cosas; y al darnos información errada sobre una población, es común que nosotros creemos un modelo base con una característica en específico, ya sea el árabe terrorista, el africano caudillo, el asiático samurái o… el nativo incivilizado.