[EDITORIAL] Nadine investigada

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La decisión de la comisión investigadora del caso Martín Belaúnde Lossio de incluir a Nadine Heredia ya no como testigo sino como investigada en un hecho saludable para nuestra democracia. Pese a las quejas de los voceros del oficialismo y de la propia Heredia, quien señaló que “en democracia hay derechos que respetar”, hay que decir que la investigación se caía de madura desde hacía tiempo.

Como bien reza el adagio, aquí nadie tiene corona. Que la investigación se anuncie cuando todavía los Humala-Heredia se encuentran en el poder y no después, como pasó por ejemplo con Alan García, es algo que merece ser destacado. Es por eso que extendemos nuestro reconocimiento y felicitación a la congresista Marisol Pérez-Tello, quien preside el grupo de trabajo. La congresista, a diferencia de su colega Sergio Tejada (el presidente de la infame “megacomisión”), ha conducido su trabajo con seriedad y sin la necesidad de posar ante las cámaras–cosa que, lamentablemente, no podemos decir de los congresistas Yohnny Lescano y Segundo Tapia, quienes también integran la comisión.

Contrario a lo que cierta parte del periodismo ha querido hacer creer, aquí no está bajo investigación si los chocolates Godiva son los favoritos de la esposa del presidente. Aunque seguramente el lujo de sus gastos es ahora una cuenta por pagar política para la pareja presidencial, lo que es de interés es cómo se realizaron los pagos, esto es, de dónde provino la plata. Es el interés por seguir esta ruta del dinero, y no un supuesto carga-montón, el que motiva la atención de este diario y muchos otros en la primera dama. Las remuneraciones del presidente y su esposa, ésta última como presidenta del Partido Nacionalista, no parecen justificar ni sus compras (incluso si parte de ellas fueron “recaditos” de una amiga) ni sus líneas de crédito exorbitantes (algo por lo que el sector privado, dicho sea de paso, debería responder también).

Para dejarnos de eufemismos, aquí las cuentas no cuadran, y cuando a eso se suman los beneficios que un (ex)amigo de los co-gobernantes tuvo en licitaciones con el Estado pues queda bastantes preguntas por responder.

El mito de Nadine Heredia como la fuente de la sensatez en el Ejecutivo, como la persona que evaluando la realidad, convenció a su esposo de alejarse de su propuesta neo-velasquista, comienza a evaporarse. Más que el punto de equilibrio del presidente, ella se ha convertido ahora en su punto ciego. Si esto es porque ella siempre fue así o porque con el tiempo se embriagó de poder, como alguna vez señaló su suegro, es algo que aún no queda claro. Postergado su proyecto de postular a la presidencia el próximo año, una candidatura como cabeza de lista al Congreso probablemente adquirirá más valor ahora, no sólo como una ambición personal sino también, y quizá más importante, como un salvavidas. Aunque su eventual inmunidad no la blindaría de este caso, la presencia de Nadine en el parlamento a partir de 2016 bien podría entorpecer las investigaciones. Por esta razón, la investigación emprendida por Pérez-Tello es muy importante ahora.

En Lucidez creemos que el Perú merece políticos honestos sobre los cuales no existan dudas ni sospechas, y ello debe empezar por quienes detentan la máxima autoridad. Para bien o para mal, ése ha sido el caso de la señora Heredia por los últimos cuatro años. Y siendo ella la presidenta de un partido que proclamaba que la honestidad hace la diferencia y quien alguna vez se preguntó por qué era difícil caminar derecho, resulta extraña su reacción. Al fin y al cabo, quien no la debe no la teme.