[EDITORIAL] Nuestros partidos políticos en Grecia

1.103

Aunque buena parte de los analistas locales han volcado su atención al drama que se vive en la endeudada Grecia, la verdad es que la morosidad más peligrosa para el Perú se encuentra mucho más cerca y está en los partidos políticos. El día de ayer se venció el plazo para que siete organizaciones políticas cumplan con pagar una deuda acumulada que entre todas ellas asciende a casi nueve millones de soles; sin embargo, y como en el caso griego, dicha fecha vino y se fue sin que los deudores siquiera pestañearan por un instante.

La deuda en cuestión corresponde principalmente a multas impartidas por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) sobre los partidos que incumplen las normas de publicidad y campaña en periodos de elecciones. Adicionalmente, todas ellas datan de los años 2011 y 2012: es decir, han pasado por lo menos tres años para las organizaciones políticas aludidas regularicen su situación.

Uno de los aspectos más inquietantes es que quienes encabezan la lista de infractores son Perú Posible y el Partido Aprista Peruano, precisamente las dos organizaciones que fueron gobierno durante la última década. Estos dos partidos acaparan, entre ellos dos solamente, más de la mitad de la deuda total. Y como si el desprestigio no sobrara en nuestro sistema político, a ellos se suma el partido del actual gobierno, el cual además de tener que responder todavía por las aparentes irregularidades en sus finanzas (recordemos los sospechosos depósitos del tesorero nacionalista Ilán Heredia), tiene también una deuda de más de doscientos mil soles. Así, pareciera ser que alcanzar la presidencia da patente de corso a los partidos para, simplemente, ignorara la ley.

Tal vez esto explique por qué otras organizaciones políticas pugnan de manera tan decidida por el poder, puesto que los dos punteros de las encuestas presidenciales, Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski, también tienen cuentas que pagar. Fuerza Popular, por un lado, adeuda más de medio millón de soles, mientras que tanto la alianza que respaldó a PPK como el partido de su exaliado César Acuña deben en conjunto más de setecientos mil soles. Asimismo, el actual alcalde de Lima Luis Castañeda tampoco se salva, pues Solidaridad Nacional también forma parte del no tan exclusivo club de partidos impagos.

En otras palabras, por dónde se mire se pueden encontrar cuantiosas deudas a la espera de ser honradas. Además, considerando que Perú Posible fue en alianza con Acción Popular en 2011, y que el Partido Popular Cristiano formó parte de la alianza de PPK ese mismo año, no queda claro si estos dos partidos tradicionales también están en rojo.

Este diario ha manifestado en repetidas ocasiones que las finanzas partidarias, especialmente en periodos de elecciones, requieren de mayor transparencia. Esto es sumamente importante para la construcción de una democracia sólida, especialmente cuando existen múltiples indicios de las infiltración del dinero sucio, tanto del exterior como del narcotráfico, en la política peruana. Una posibilidad que en Lucidez respaldamos es la que el propio presidente del JNE ha planteado: la suspensión o incluso cancelación de la inscripción electoral con la que cuentan estas organizaciones. A esto debe sumarse, para los casos de incumplimiento más graves, un periodo en el que estás agrupaciones sean incapaces de participar nuevamente en comicios (incluso si es que reúnen nuevamente las firmas para solicitar una inscripción). En otras palabras, a aquellos que no paguen se les debe aplicar tarjeta roja, tal como en el fútbol: expulsión de este encuentro y suspensión para el siguiente.

Estas medidas pueden parecer radicales pero no lo son. La irresponsabilidad de los partidos políticos en el manejo de sus cuentas no es un tema secundario, y mucho menos ahora que se plantea la necesidad de reformas en el sistema político. Una de ellas, la del financiamiento público de los partidos por ejemplo, cae en saco roto cuando nos damos cuenta que lo que se pide es pagarle el almuerzo a quien te debe la cena de la semana anterior. Y lo peor de todo es que ese comportamiento sólo ahonda la desconfianza en los partidos que ya impera en el país. Si Europa le pide a Grecia señales reales de cambio para volver a prestarle dinero, pues sólo acabe hacer lo mismo aquí con nuestros políticos para volver a “prestarles” nuestra confianza.