[EDITORIAL] Rencores de antaño

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El día lunes se jugó por la Copa América el reñido partido entre Perú y Chile. Fue un encuentro cuestionable por diversos motivos pero lo que resaltó fue el buen fútbol mostrado por el seleccionado nacional. Con las emociones futbolísticas se notaron los calificativos naturales que vienen de la mano con el fútbol, insultos que dentro de las circunstancias futbolísticas son tomados como parte del juego y como recursos para calentar el encuentro. Estos insultos tienden a ser adjetivos pasajeros que no se sostienen mucho tiempo después del encuentro. Para los hinchas peruanos es común utilizar el calificativo ‘roto’ para referirse a los chilenos pero son palabras simples que forman parte del argot del clásico del pacífico.

Sin embargo se ha podido notar un escalamiento en los calificativos, escalamiento que parece dejar de lado el factor deportivo para entrar a un ámbito chauvinista y hasta incluso xenofóbico. Mucho se discute hoy la exposición hecha por el periodista Thorndike, llevando al extremo lo sucedido en el partido, pero la principal muestra de esto fue dada por Phillip Butters, un opinólogo que se caracteriza por la brusquedad y violencia con la que se expresa y por confundir la asertividad y la severidad con lisuras y en este caso bajezas. Sin duda se puede considerar exagerado llamar xenófobo al señor Butters pero cuando se pasa a acusar a los habitantes de un país soberano de “los ladrones de América del Sur” y cuando se dice que uno de sus símbolos patrios corresponde a una nación de ‘tramposos’ y ‘ladrones’; se nota que el tema pasa de ser futbolístico a ser representativo de un resentimiento tan antiguo como la Guerra del Pacífico y acercar un partido de fútbol a un evento tan lamentable termina por ensuciar el heroísmo de quienes perdieron la vida en ese conflicto.

Para muchos peruanos un duelo deportivo con Chile es en realidad una batalla en busca de la venganza, venganza por una derrota ancestral en una guerra absurda ¿cuántas veces se ha escuchado a los peruanos hablar de Chile como un enemigo? Incluso el mismísimo Presidente de la República en las épocas en las que candidateaba lo hacía con discursos beligerantes hacia el vecino del sur. La derrota en la Guerra del Pacífico dejó una herida que los peruanos hemos ido pasando generación tras generación, abriéndola sin dejar que se cierre y dejando que duela a causa de nuestros propios prejuicios y rencores.

No es raro escuchar rumores conspirativos alrededor de empresas chilenas en el Perú, no es raro escuchar a gente hablar de una ‘invasión chilena’ cuando se nota que muchas empresas chilenas han escogido abrir sucursales en nuestro país. El peruano ha aprendido a vilificar al chileno hasta el punto de cegarse al hecho de que cualquier inversión extranjera en nuestro país es un voto de confianza por una nación que cada día trata de parecerse más a un país del primer mundo. Nuestra política y nuestra diplomacia ha dado grandes pasos para que los vínculos entre Perú y Chile sean de amistad pero el problema que no se ha tratado de resolver es el odio nacionalista y absurdo que termina siendo perpetuado por líderes de opinión que se amparan en la xenofobia para ganar la atención del público.

¿Qué nación puede ver hacia el futuro cuando se deja arrastrar por su pasado más lejano? ¿Qué nación puede pretender el éxito mundial cuando se la pasa derramando lágrimas por derrotas de antaño? No hay que ver a Chile o a cualquier otro país con resentimiento, no hay que celar sus éxitos, hay que cultivar los nuestros.

En Lucidez creemos que una nación no puede ser juzgada eternamente por su pasado y este pasado no debe obstaculizar las relaciones del futuro. Desde esta plataforma en ocasiones mostraremos oposición contra muchos gobernantes extranjeros pero nuestra solidaridad, amistad y respeto siempre estará con los pueblos de las naciones soberanas.