Educación virtual: tendencia, no. ¡Realidad!, por Aldo Bravo

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La educación virtual es el siguiente paso en el largo camino de la educación, la crisis del coronavirus lo ha puesto en evidencia. Algunos nos llevan ventaja y han dado ya varios pasos, otros estamos empezando. En cualquier caso, algo es seguro, la educación online ya no es una tendencia, algo que se viene, no. La educación virtual es una realidad.

El desarrollo de las plataformas para educación virtual ha crecido a un ritmo acelerado, cada una de ellas, con sus más y sus menos, han intentado presentarse como la mejor opción. Sin duda son el medio indispensable. El mundo de las llamadas LMS (Learning Management System) donde el profesor puede trabajar sus clases, desarrollar elementos, generar actividades etc., ha dado un salto gigantesco. Desde ATutor, Blackboard, Webex, Moodle hasta Schoology, Adobe Connect, Teams o la sensación del momento: Zoom (a pesar de las recientes críticas sobre la seguridad de esta plataforma). El medio, la herramienta, está el día de hoy, a nuestro alcance. Sumado al creciente acceso a internet en América Latina y al aumento de la velocidad de navegación, van desapareciendo las barreras para la educación online.

En la era de la transformación digital (en esta Cuarta Revolución Industrial), en educación, tal como ocurre en todos los sectores, la tecnología no es el problema. Se trata por el contrario de cómo usamos la tecnología ya disponible. Esta es la constante de la transformación digital. Los ejemplos abundan: Waze no inventó el GPS, Apple no inventó la tecnología touch screen. Sin embargo, éstas, como tantas empresas ícono de la cuarta revolución industrial, supieron usar la tecnología existente y “combinarla” apropiadamente. En educación, otro tanto, la tecnología está al alcance, pero no es suficiente, la educación virtual exige mucho más.

Educar, supone formar seres humanos, “construir” sobre las mentes y las voluntades de seres libres. Educar, no es tarea sencilla. Esta premisa, no debe perderse de vista jamás, más aún cuando ofrecemos educación virtual, es evidente que hacerlo de modo presencial tiene sus ventajas, hace poco escuché a un experto en pedagogía decir “mirar a los ojos de un estudiante y darte cuenta de que no está entendiendo, difícilmente lo logres de manera virtual”. Aunque no dudo que pronto la tecnología se “adaptará” y podremos “mirar a los ojos del estudiante”, es verdad que intentar dar educación online para niños de educación inicial seguro es muy complicado; pero en educación superior, en los postgrados, la educación online es verdaderamente posible y en muchas formas, muy beneficiosa. En cualquier caso, exige no perder de vista que estamos formando personas.

Está claro que educación online es mucho más que una videoconferencia en Zoom. Estos tiempos de cuarentena nos muestran la solidaridad de tantas personas, cosas buenas emergen de esta situación tan compleja y difícil. Pero, también aparecen quienes sin tener mayor expertis, ni el conocimiento necesario quieren dar webinars. Sorprende que en esta cuarentena, muchos quieren ser influencers o youtubers. Sin duda alguna, el coronavirus está acelerando la transformación digital, la oferta aumenta, muchos piensan que tienen “algo que decir”, pero el público es un duro juez, a más oferta (tal como está sucediendo hoy), la exigencia en la selección de la oferta aumenta. El consumidor no se apunta a cualquier webinar, importa quién lo imparte, hoy más que nunca, el mercado en lo digital será muy selectivo. Es decir, educación online, sí; pero, online de calidad.

De manera análoga a lo que llamamos nativos digitales (chicos que nacieron con una tablet entre las manos), también existen organizaciones que han nacido digitales. En el mundo de la educación (aunque muy pocas) también las hay, universidades 100% online, con pleno reconocimiento por el regulador de su país de origen y títulos oficiales reconocidos por la respectiva autoridad de educación, estos títulos, en virtud de los convenios bilaterales del Perú con esos países, son reconocidos por SUNEDU. Pero, prestemos atención a esta característica, 100% online, organización digital, no es lo mismo ser una universidad presencial que se ve forzada a una veloz transformación digital, que una universidad 100% online. Estas organizaciones digitales, tienen mucho que decir y darán que hablar, su experiencia impartiendo educación 100% online les da una ventaja. No es solo pasar de offline a Online, es mucho más que eso, un know how logrado con los años, metodología educativa para educación virtual, plataformas probadas, profesores que sepan moverse en el mundo online, etc.. Todo esto será valorado por el nuevo consumidor digital.

La desconfianza que todavía existe en Perú sobre la educación online, poco a poco irá perdiendo peso, los tiempos lo exigen, la crisis del coronavirus realmente va a acelerar la transformación digital en el sector educación. Además, existe oferta de muy buena calidad y los actores nacionales están despertando con ritmo acelerado. No hay vuelta atrás, la legislación deberá acompañar la realidad que nos toca vivir. Como bien se ha dicho en SUNEDU, toca velar por la calidad de la virtualidad, no restringirla y quizá dar paso a instituciones 100% online con partida de origen nacional.

Aún tenemos mucho camino por recorrer. Pero, como todo en esta cuarta revolución industrial, no hay demasiado tiempo, todo es veloz, lo digital avanza rápidamente y no podemos perder el paso. Son loables los esfuerzos del MINEDU, al mismo tiempo que muestran que estamos muy lejos de tener un sistema de educación virtual, ver que –debido a la cuarentena–, se imparten lecciones por TV con el deseo de paliar en algo las circunstancias, evidencia que estamos varios pasos atrás. Sin embargo, donde hay necesidades, hay oportunidades. Es un buen momento para cubrir la brecha. Existen organizaciones digitales en educación, es tiempo de contar con el apoyo y experiencia de estas instituciones (y no son organizaciones locales). No tenemos por qué recorrer toda la curva de aprendizaje, ya hay quienes la han recorrido, hacer lo contrario no es propio de lo digital.

Todo esfuerzo de transformación digital tiene su fundamento en el llamado customer centricity, en el caso de la educación, con mayor razón. La formación de seres humanos, ciudadanos que son el presente y futuro de nuestro país, dependerá en gran medida de cómo afrontemos la virtualización de la educación. Tenemos la oportunidad de hacerlo bien, hay que aprovecharla… y tú, ¿qué harás?, vas a esperar que acabe la cuarentena para seguir en lo mismo…

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