[EDITORIAL] Eguren, por qué no te callas

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Esta semana se debatió en el Congreso la propuesta para despenalizar el aborto en caso de violación. El debate gira en torno a una situación muy delicada que debe ser tratada con firmeza, aunque también con muchísimo respeto. En ese sentido, las declaraciones del congresista Juan Carlos Eguren, en las que señaló que es “casi imposible” que se produzca un embarazo en caso de violación puesto que el estado de estrés de la mujer es tan alto que lo impide, merecen una respuesta de nuestra parte.

Lucidez es un diario Pro-vida. Eso no significa, como algunos insisten en señalar, que somos indolentes frente al sufrimiento de las víctimas de violación. Todo lo contrario. Es por esa razón que lo dicho por el señor Eguren no representa la visión de este diario y estamos seguros que tampoco representa a las millones de mujeres y hombres que defienden la vida alrededor del mundo.

El problema fundamental con lo dicho por el congresista del PPC es que permite que los números obscurezcan la realidad humana detrás de las cifras. De acuerdo a las denuncias recibidas por el Ministerio Público, 15 mil mujeres son violadas en el Perú cada año. Incluso si la dudosa afirmación de que “sólo” 2% de las mujeres víctimas de violación quedan embarazadas por su atacante fuera cierta, este minúsculo porcentaje arroja la espeluznante realidad de 300 mujeres embarazadas contra su voluntad. Esto, por si el señor Eguren lo olvida, es más de dos veces la cantidad de colegas con los que cuenta en el Parlamento. Peor aún, es muy probable que dicha cifra se quede corta, pues en el Perú muchas víctimas todavía no denuncian a sus agresores (algo de lo que, hay que recordarlo, el proyecto de despenalización del aborto no se ocupa).

Cabe destacar además que tamaña afirmación no se ha visto acompañada por evidencia que la respalde. Aquí, por cierto, cabe hacer una crítica tanto al congresista como a la prensa que cubre el escándalo, pues los estándares de lo que se entiende por “evidencia” en el Perú son al parecer muy bajos. Afirmaciones de carácter científico sobre el rol que el estrés juega en el embarazo, junto con otras que no caben acá repetir, sólo pueden ser verificados a través de estudios publicados en revistas especializadas que se someten a revisiones por parte de expertos (lo que se conoce como “peer-review”). No basta, por tanto, citar una página web (en el caso de Eguren) ni entrevistar a uno o dos ginecólogos (en el caso de los medios de comunicación) para esclarecer este asunto. Se requiere investigar al respecto.

Además de investigar, el debate en torno al aborto en caso de violación necesita también una alta dosis de sensibilidad para con las víctimas de un crimen tan abominable. Como hemos señalado anteriormente, es necesario que todos quienes defendemos la vida manifestemos claramente nuestra solidaridad genuina contra la violencia que altera la vida íntegra de muchísimas mujeres en todo el Perú. Afirmar con ligereza sobre la dificultad que existe o no para que una mujer quede embarazada luego de ser violada es ver a la distancia y de manera fría una experiencia traumatizante que merecía mayor empatía.

Juan Carlos Eguren ha manchado la causa que busca defender, una que nosotros compartimos plenamente, pero que creemos que se defiende mejor desde el terreno de la empatía y la compasión. Si él es incapaz de hacerlo, pues no nos queda más que pedirle, con todo respeto, que ponga su atención a otros temas. Declaraciones como las suyas esta semana, desprovistas de cualquier tipo de sensibilidad, no son bienvenidas aquí.