El Arte de la ofensa: Una loa a la hoz y el martillo

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Tuve el privilegio de asistir al Art Lima el día de ayer en la Escuela Superior de Guerra del Ejército. Admito que no soy fanático de las artes plásticas pero cualquier persona con un mínimo de criterio puede disfrutar y admirar un trabajo artístico bien hecho y de eso hay mucho en el Art Lima. El ambiente es bohemio, hay prensa por doquier y grandes mentes artísticas flotan por el lugar. Pero estas líneas no son una loa a este evento (aunque les recomiendo asistir) sino una crítica a un hecho puntual.

No existe excusa alguna para la estupidez y la falta de respeto. Corrían las 19:45 y la gente esperaba el ‘performance’ de Pancho Casas, un ‘artista’ chileno reconocido por su extravagancia y por lo estrambótico de sus demostraciones (búsquelo en Facebook y lo encontrará posando desnudo con el ‘objeto’ que motiva este artículo). Repentinamente empezaron a sonar unos instrumentos tocando ‘Bella Ciao’, una canción con discurso ‘revolucionario’. Toda la prensa y los asistentes empezaron a correr como locos, yendo hacia la música y ahí estaba Pancho Casas, usando un vestido rojo y jugueteando con una especie de sábana que lucía la Hoz y el Martillo, símbolo que identificaba a la tiránica Unión Soviética y en el Perú símbolo tras el cual se escudaban los sanguinarios terroristas de Sendro Luminoso. Después de corretear un rato por el recinto militar, seguido siempre por los vítores emocionados de los asistentes, el showman salió al frontis del edificio y empezó a pintar líneas de fuego en los escalones.

Admito no tener mucha conciencia artística ¡Pero no me jodan! Exponer con tanta pompa la hoz y el martillo en un recinto militar es una falta de respeto grotesca ¿Sabe ese bufoncillo cuántos militares perdieron la vida defendiendo al Perú de los senderistas? ¿No se da cuenta que insulta la memoria de todos aquellos que derraman su sangre luchando en el VRAEM por el Estado de derecho? ¡Por supuesto que se da cuenta! Definitivamente lo hizo a propósito, siguiendo la vieja y vulgar fórmula de hacer escándalo para hacerse notar. Por supuesto toda la caviarada y la juventud olvidadiza saldrá a decir ‘pero si es arte’, ‘ajj no sabes nada de arte’ pero es la misma gente que saldría a protestar mañana si el mismo jueguito se hace con una esvástica (y por supuesto tendrían toda la razón) . Pero no, como es chévere ser ‘revolucionario’ y como aparentemente no se puede ser amante del arte sin ser un caviar sin oxígeno en el cerebro (Tranquilos, sé que hay gente admirable en el mundo del arte), tienen que alentar un insulto tan tremendo como este ¿Qué se ha creído este señor Casas? Que ondee la hoz y el martillo en su casa si quiere, pero no en la Escuela Superior de Guerra del Ejército Peruano, que prenda en llamas su fachada pero no la de una institución tan importante para el Perú.

¿Qué haría Estados Unidos si un grupete de payasos empieza a repartir propaganda jihadista en el memorial del World Trade Center? Simple, primero todos los estadounidenses lo repudiarían y condenarían como se debe y luego el Estado los apresaría por apología ¿Qué pasaría si un tarado hace el saludo Nazi en una sinagoga en Jerusalén? Pasaría lo mismo que en Estados Unidos, luego de la merecida golpiza que recibiría de los transeúntes ¿Y en el Perú? Nada, dicen: ‘bravo’, ‘viva’, toman fotos, caen enmudecidos por la magia de algo ‘artístico’.

Justo esta semana se conmemoraron los dieciocho años de la sensacional Operación Chavín de Huantar, una fecha no solo para enorgullecernos por haber vencido el terrorismo sino también una fecha para recordar con respeto y cariño a todos esos militares que valerosamente lucharon por nuestra libertad y lo mínimo que podemos hacer para demostrar ese aprecio es con un poco de respeto por los recintos militares, alberguen el evento que alberguen. Los peruanos tenemos que dejar de ser tan frívolos y ver las cosas como son y condenar y criticar hasta el final estas muestras que solo buscan provocar y saciar los flashes de las cámaras y los comentarios populares. Despabilémonos, sintámonos insultados cuando nos insultan y defendamos el derecho de que nuestro sufrimiento en la época del terror no sea visto como un chistecito que un hombrecillo que se cree bacán lleva a cabo en nuestro territorio.

 

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