El baile de los que sobran, por Óscar Peña

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Ansiosos por reactivar sus actividades, muchos pequeños empresarios del sector gastronómico recibieron este 8 de mayo lo que viene a ser una suerte de carta de despido de la formalidad o de quiebre final. Así hemos llamado a los famosos protocolos de salud para la reactivación económica (Resolución Ministerial 142-2020), que por largas semanas el Ministerio de la Producción ha preparado minuciosamente teniendo en cuenta aspectos necesarios como control de higiene, salubridad, distancia física entre trabajadores y responsables de la actividad.

Actualmente muy pocos empresarios dudan que estos protocolos de seguridad ayudan a mejorar su credibilidad con los clientes, proteger a su personal y a ellos mismos, quienes en su mayoría supervisan directamente la operación de su local. Sin embargo, la sorpresa fue mayúscula cuando en la última página de este documento se establecen los denominados “criterios de focalización territorial”, que son los requisitos para que las empresas puedan salvarse de la crisis. Se encontraron que en el caso de los restaurantes, como requisito para acceder a la tan ansiada autorización, se necesita haber facturado en 2019, un monto equivalente a S/ 322,500 soles y tener al menos 5 trabajadores. Asimismo, otro ejemplo es que para las empresas que quieran vender artículos por internet, comúnmente conocidas como “e-commerce” se requiere una facturación mayor a 3 millones de soles y contar como mínimo con 2 locales comerciales.

Esto supondrá un falso espejismo de reactivación… pero no de realidad. La realidad es que con estos requisitos (que no tienen un carácter de salud pública sino de segregación económica), se está dejando de lado a miles y miles de empresarios, start-ups y pequeños comercios para poder iniciar lo antes posible su recuperación económica, y algo que es mucho más dañino para nuestra economía, es que se estaría empujando a que la gente opte por la informalidad.

Hay que recordar que la informalidad es parte del día a día de los peruanos, y abarca al menos un 70% del sector laboral y aún así ¿Queremos aumentar aún más ese porcentaje y dejar de lado a los peruanos que sí apuestan por ser formales?. No es necesario ser grandes intelectuales para darnos cuenta del magno error que se está cometiendo en estos momentos desde los ministerios, que desde un escritorio sentencian a las pymes.

Es de notar que medianas y grandes empresas han contado en esta etapa de cuarentena con una ventaja financiera y empresarial, que gracias a estos decretos se verán aún más beneficiadas.

Estamos tal vez observando, sin darnos cuenta, que se está atropellando el derecho recogido en el Art. N° 59 de la Constitución, donde es el estado quien “brinda las oportunidades de superación a los sectores que sufren la desigualdad”, promoviendo a las pequeñas empresas. Será tarea de los hombres de derecho, quienes se encarguen de dilucidar este punto.

Si el Estado no rectifica en estos protocolos y lo aterriza a nuestra realidad, dejará atrás a muchos pequeños empresarios formales y trabajadores, siendo interpretado como un nuevo martillazo a la formalidad. De ahora en adelante muchos tendrán que preguntarse si están bailando huayno al son del gobierno o estarán dentro del baile de los que sobran.

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