El castigo del Ángel

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Perú arrancó el Hexagonal con el pie izquierdo al caer por 2-0 ante una Argentina que lo había goleado en la primera fase. Los goles de Simeone y Correa en momentos clave terminaron por mermar las esperanzas peruanas de salir airosos en el encuentro.

Quedaron las ganas de ver cómo funcionaría la nueva propuesta de Víctor Rivera en el once inicial con Duclós, Garcés y Aquino en primera línea detrás de Da Silva, Gonzales Vigil y Succar. Tan solo a los 90 segundos de juego Giovanni Simeone fusiló a Daniel Prieto y trastocó los planes de Perú. Se vaticinaba lo peor, una nueva catástrofe ante una Argentina dueña de un poderío ofensivo aniquilador.

Sin embargo, se supo reponer el conjunto nacional. 10 minutos de aprietos y luego llegó la calma, sin poder Perú profundizar, pero sin sufrir tanto atrás. A pesar de ello, la crítica no puede ser esquiva, el equipo aún no sabe a qué juega. Pareciese que el gran interés del entrenador en conseguir un plantel de jugadores que pueda adaptarse a diferentes situaciones durante un mismo partido terminó por no cuajar un planteamiento base con el cual encarar cada encuentro.

Perú fue 4-3-1-2, aunque durante los primeros 45’ pareció 4-3-0-0-0-1-2. Beto Da Silva tenía que recorrer 50 metros con el balón en sus pies para poder enlazar la defensa con el ataque, era todo muy predecible. Arriba las descoordinaciones entre Succar y Gonzales Vigil eran evidentes, todos querían hacer todo y al final nadie terminaba haciendo nada. Apenas un remate de media distancia del goleador peruano en el Sudamericano fue todo lo que se insinuó al rival durante la primera mitad.

En el complemento los ingresos de Carranza y Canales por Gonzales Vigil y Duclós, respectivamente, dieron balance al equipo que pasó a formar un cuadrado en el medio sector. Siempre atrevido, el joven de Unión Comercio contagió a sus compañeros y Perú se echó a jugar, llegando incluso a tener la ocasión más clara del partido en los pies de Da Silva, quien no llegó a conectar un buen centro de Canales a metros del arco de Augusto Batalla.

Balón al piso, encarando con convicción, perdiéndole el respeto a la camiseta rival. Si algo no se le puede criticar a Rivera es que ha sabido replantear bien los partidos a lo largo del Sudamericano. Ayer cambió la pizarra y volteó el tablero de ajedrez con dos movimientos precisos. Canales y Carranza dieron enlace a la transición defensa-ataque, permitiendo que Da Silva y Succar se encarguen de incomodar  a los zagueros rivales.

Lamentablemente, Argentina tiene algo que Perú no, talento desequilibrante. Ese futbolista capaz de cambiarte un partido en una jugada, el que te levanta un estadio y te cierra el partido con un golazo. El nuevo jugador del Atlético de Madrid, Ángel Correa, cerró la faena sombreando a Prieto desde 25 metros, luego de una jugada por derecha donde se presionó y forzó el error de Pedro Aquino.

Ahí murió Perú, intentó hasta que chocó contra el talento natural de un crack. Con poco o nulo orden en el primer tiempo y un correcto replanteo en el segundo. Los empates a cero en los otros dos encuentros dejan todo aún muy abierto en el Hexagonal. La blanquirroja enfrenta al local Uruguay este jueves, que saldrá a buscar sus “tres puntos seguros” ante el rival más accesible de los seis. Hay que partir con la humildad e inteligencia de sabernos inferiores, pero no por eso respetar al rival, las camisetas no juegan.