¿El cuarto poder del Estado?, por Alfredo Gildemeister

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Es interesante observar el gran revuelo que se ha armado con motivo de la propuesta, discusión en el pleno del Congreso y publicación en el Diario Oficial, de la denominada “Ley mordaza” o proyecto Mulder. ¿Qué originó este revuelo del tan cuestionado proyecto de ley, hoy ya ley formal aprobada por el Congreso de la República, promulgada y publicada? Muy sencillo. Para entender esta ley, debemos remontarnos a la década de los noventa, cuando desde el pentagonito, Vladimiro Montesinos “compraba” a punta de montañas de billetes, la conciencia de los principales medios de comunicación, esto es, prensa, radio y televisión. Videos sobran en donde se aprecian estos lamentables hechos. Luego, cuando cae el fujimorato, termina esta forma de manipulación y de compra del “apoyo” al gobierno, de los principales medios. Sin embargo, si bien en cuanto a la “forma” en la manera de obtener el “favor” de los principales medios hacia los gobiernos de turno había cambiado -pingue pago de billetes en mano-, en cuanto al fondo, el problema no había terminado, pues la modalidad de obtener “el favor” de ciertos medios hacia el gobierno de turno se vio modificada por la del pago de ingentes cantidades de dinero del Estado -esto es de todos los peruanos- hacia ciertos medios, sustentados y destinados a “publicidad estatal”. Lo mejor del caso es que esta forma de “obtención” del “favor” de ciertos medios hacia el gobierno de turno, era sustentado -cosa que no se hacía en época de Montesinos- con comprobantes de pago o facturas debidamente emitidas, por el “servicio” prestado por ciertos medios de publicidad estatal. ¡Una maravilla de sistema!

Sin embargo, muchos pudimos percatarnos como, curiosamente, ciertos medios de comunicación -prensa, radio y TV- defendían al gobierno de turno a rajatabla, manipulaban la información, no informaban, mentían o simplemente informaban de aquello que convenía al gobierno de turno, atacando obviamente y hasta difamando, a todo aquel partido, movimiento o persona que osara criticar al gobierno de turno. De más está decir que dichos medios “beneficiados” con millones de soles en publicidad estatal, no iban a ser tan tontos de criticar al gobierno de turno que cumplía fielmente cada mes con “contratar” sus “servicios” para publicidad estatal. Así las cosas, el congresista Mulder presentó un proyecto de ley mediante el cual se terminaba con esta forma tan sutil y “lícita” de lograr que determinados medios de comunicación sirviesen a los intereses del gobierno de turno.

Por último, la norma es debatida y aprobada por el pleno del Congreso. Ello ha originado que diversos medios de comunicación e instituciones se “rasguen las vestiduras”, armen todo un escándalo mayúsculo, alegando que esta norma atenta contra la libertad de prensa y de expresión e inclusive contra su libertad de contratación. El premier Villanueva ha anunciado que el gobierno presentará una demanda de inconstitucionalidad al Tribunal Constitucional para la derogatoria de dicha norma. Está en su derecho, qué duda cabe. Es lógico que un gobierno no quiera prescindir del “apoyo” que le brinda ciertos medios.

Lo paradójico del caso es que, si bien se alega la violación de la libertad de expresión y de prensa, los hechos de los últimos años demuestran cómo es el derecho de información de la sociedad civil y su libertad de expresión la que precisamente se ve vulnerada con este sistema de ganarse el “favor” de los medios, subvencionando, con “publicidad estatal”, empresas privadas, utilizando fondos públicos que pertenecen a todos lo peruanos. No hay que ser un genio para percatarnos como ciertos medios de comunicación han apoyado y continúan “apoyando” descaradamente al gobierno de turno, ya que son dichos gobiernos los que han mantenido y mantienen con vida a algunas de estas empresas privadas, puesto que, de otra manera, ya estarían en liquidación o en quiebra.

¿Es justo que el dinero de todos los peruanos subvencione a ciertos medios de comunicación privados, bajo el amparo de una supuesta “publicidad estatal”, medios que cumplen con una función de manipulación de la información, encubriendo la verdadera información con “noticias” de crímenes, tragedias, delitos, farándula, escándalos, etc. o “direccionando” el medio de comunicación contra todo aquel que critique o ataque de alguna manera los intereses del gobierno de turno? ¿No es una nueva forma de “dictadura democrática” el buscar de alguna manera, el control de ciertos medios de comunicación mediante la entrega de grandes sumas de dinero para “publicidad estatal”? Sin ese “financiamiento” del Estado, algunos medios incluso quebrarían, además que, lógicamente, el gobierno de turno se vería expuesto a una prensa verdaderamente libre y democrática y no mercenaria, no comprada con millones de soles en “publicidad estatal”, fondos que podrían dedicarse a finalidades que verdaderamente sean un aporte al bien común de la sociedad civil peruana, y no para que vaya al bolsillo y beneficio de entidades privadas. ¿A qué gobierno le conviene una prensa parametrada y controlada finamente para sus propios intereses? Sólo a gobiernos dictatoriales obviamente, cosa que en el Perú los que amamos la democracia no queremos.

De allí que sea necesario controlar democráticamente los gastos en publicidad estatal que realice todo gobierno, pues afectan no solo fondos públicos que pertenecen a todos los peruanos, sino que además tocan la base fundamental de toda democracia como lo es la libertad de prensa y de expresión. Hace unos días, el Papa Francisco alertó sobre el control informativo, denunciando el control hegemónico de los medios de comunicación por parte de “gobiernos sin escrúpulos”, para calumniar y destruir a sus rivales. “Así avanzan las dictaduras” declaró. Con medios finamente controlados “se comienza a juzgar a las instituciones que han sido debilitadas, se destruye a las personas, se las condena, y así avanza la dictadura. Las dictaduras, todas, han comenzado así, adulterando la comunicación, poniendo la información en manos de una persona sin escrúpulos, de un gobierno sin escrúpulos…”. La información hoy en día constituye todo un poder, el cual no puede estar al “servicio” del gobierno de turno sino de la sociedad civil. De lo contrario, tendremos tan solo un remedo de democracia y nada más. Por todo ello, no nos dejemos manipular por ciertos medios “amigos” del gobierno de turno que solo buscan proteger sus “intereses” económicos, sin importarles de manera alguna, la democracia y la verdadera libertad de expresión y de prensa. Menos aún, el bien común de los peruanos que deseamos un Estado de Derecho verdaderamente justo, democrático y libre.

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