El décimo hombre, por Raúl Bravo Sender

"Recientemente el gobierno ha denotado una cierta actitud cerrada con quienes han concluido que la vacuna del laboratorio Sinopharm –la que ya se viene aplicando para frenar el avance del covid-19- no sería eficaz en dicho propósito".

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En la película “Guerra Mundial Z” (2013), el protagonista Gerry Lane (caracterizado por Brad Pitt), un ex investigador de la ONU retirado y además experto en realizar investigaciones en zonas de guerra, es destacado en una misión de la misma ONU para hallar el brote de un virus que –literalmente- convertía en zombies a los contagiados y, de esa manera, desarrollar una cura en base a las teorías del virólogo Andrew Fassbach. En el periplo se trasladan a una base militar de Corea del Sur en la que Fassbach pierde la vida, y tras las indagaciones en el lugar, un ex agente de la CIA (Gunter Haffner) le advierte a Lane que Israel estaba ganando al terminar de sellar sus muros antes que iniciara el rebrote a escala mundial, y que el hombre al que quiere ver para tener respuestas era Jurgen Warmbrunn en Jerusalén.

Así, Lane opta por viajar a Israel para averiguar del propio Warmbrunn cómo es que los israelíes se habían enterado antes que todos del brote, y éste le dice que en su país habían cambiado de estrategia debido al error que habían cometido en el pasado de exceso de escepticismo y confianza ante hechos que aparentemente no constituían una amenaza seria. Por ello, decidieron que si nueve hombres –del gobierno- llegaban a la misma conclusión, el deber del décimo hombre consistía en investigar variables en el supuesto de que los otros se equivocasen. Así, le confiesa que se enteraron del brote al interceptar un comunicado de un general indio en el que se decía que estaban combatiendo a los ráksasas (zombies o muertos vivientes). Y como nueve funcionarios habían llegado a la conclusión que el término zombie servía para encubrir otro hecho, entonces el décimo (Warmbrunn) tenía la tarea de investigar lo contrario, es decir, el significado literal de zombie.

Con todo esto a lo que quiero llegar es que a este gobierno le hace falta un décimo hombre. Un gobierno con actitudes democráticas es el que tiene en cuenta todas las variables, no se cierra y reconoce la posibilidad del error. Precisamente como gobierno de todos los peruanos debe estar abierto a escuchar a todos, incluso a quienes pueda considerar como una piedra en el zapato. Por ello creer que porque se está en el poder ya se es dueño de la verdad y la razón, y sobre todo asumir que quienes se hacen llamar científicos tienen el monopolio del conocimiento, es muy peligroso para el estado de derecho y la democracia. Ya no se puede disentir. Quien quiera seguir otro camino deberá tener cuidado si es que se aparta del camino trazado centralizadamente desde el poder estatal -y la planificación científica-.

Nadie en particular tiene el monopolio de la verdad, la razón y el conocimiento. Recientemente el gobierno ha denotado una cierta actitud cerrada con quienes han concluido que la vacuna del laboratorio Sinopharm –la que ya se viene aplicando para frenar el avance del covid-19- no sería eficaz en dicho propósito. ¿Qué preferimos? ¿Creer en el placebo de una mentira piadosa o abrirnos a la dolorosa verdad? El que el gobierno quiera transmitir confianza a la sociedad no implica que también pueda equivocarse en alguna ocasión.

Ello no significa poner en riesgo ni en zozobra a la tranquilidad pública. Por el contrario, cuando todas las cartas y variables se ponen sobre la mesa para que el proceso sea transparente, entonces se transmite la seguridad que requiere la sociedad civil para proseguir ordenadamente con el proceso de vacunación. Pero cuando los procedimientos –incluidos los de contratación y vacunación- se hacen a espaldas de la sociedad –clandestinamente como si se estuviera escondiendo algo- entonces abre las puertas a la suspicacia. Recordemos que en su momento la anterior Ministra de Salud se negó a responder sobre el precio de la vacuna y su proceso de distribución. Presidente Francisco Sagasti, abra las puertas de su gestión.

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