El demonio no se toma vacaciones, por Federico Prieto

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La recta intención del presidente Martín Vizcarra de impulsar las inversiones en las regiones con dinero del tesoro público tiene la contrapartida de trasladar la corrupción del gobierno central a las regiones y municipios. Esa corrupción ya existía y los gobiernos regionales han dado lugar a intervenciones judiciales que han llevado a la cárcel a funcionarios provincianos y locales, que han defraudado la confianza de sus electores.

En ese contexto se advierte el debate sobre el mejor modo de fiscalizar a las cooperativas, cuya legislación es más flexible que la de los bancos y financieras, y por lo tanto ha dado cabida a dinero procedente del narcotráfico, la minería informal y el tráfico clandestino de madera de la selva amazónica. Después de más de tres lustros de debate sobre el modo de cortar los abusos en las cooperativas supongo que estamos por llegar a una solución de consenso.

Es inusual que un comentarista político apele al argumento de la intervención diabólica en la corrupción política, pero un amigo me decía que si hasta Jesucristo sufrió tres tentaciones del demonio qué podíamos esperar que sufriéramos nosotros, los hombres, y si bien Jesucristo le dijo a Satanás que no tentara al Señor su Dios, nosotros podemos caer más de una vez en los encantos falsos de la tentación diabólica.

Los exorcistas de las diócesis no hacen conferencias de prensa, pero si lo hicieran cada vez que expulsan un demonio de una persona harían noticia. Para muestra un botón. En España el periodista Iker Jiménez ha dedicado un espacio de su programa televisivo de  los domingos para narrar cómo vivió el exorcismo que un sacerdote realizó a una joven de 18 años autorizado por la Iglesia Católica el año 2000:

«Una chica universitaria, sin aparentes traumas en su vida cotidiana, después de la práctica de espiritismo había empezado a vivir fenómenos extraños en su propio hogar. Uno hace la güija en forma de broma con un grupo de amiguetes y, al final, en la casa, por sugestión o no, por algún tipo de imantación o no, con la apertura de una pequeño puerta del subconsciente humano o no, lleva esos miedos o esas realidades a su propio domicilio. Y a partir de ahí, el infierno».

En su testimonio, destaca la situación en la que llegó a temer por su vida: «La chica empezó a retorcerse, el sacerdote abrió la biblia y como si de la película se tratara, delante de mí, comenzó el exorcismo oficial. En un momento determinado, dos personas que tenían que ayudar al sacerdote, que parecía que estaban completamente acostumbradas a estos fenómenos, no podían con la chica. Llegué a pensar que podría desasirse de ellos y avalanzarse sobre nosotros».

«Para darle más agonía a las más de dos horas y media que duró, la chica se encorvó de rodillas y se puso con la espalda de tal forma que parecía que se iba a romper la columna, respondiendo al sacerdote con la voz de un hombre que parecía que había fumado toda la vida. Era todo muy extraño, se estaba realizando un exorcismo oficial de la Iglesia Católica, autorizado para salvar de los demonios, siempre según el sacerdote, que poseían a esta muchacha», asegura Jiménez.

Con espeluznantes imágenes de fondo a modo de reconstrucción, el periodista seguía compartiendo con sus espectadores este suceso: «Yo no sé si estaba poseída o no, sé que me fui muy impresionado, impactado y que hubo algo muy superior a lo que vi. Puede ser que aquello fuera un estado de histeria profunda, pero me asombró el sonido. Me fui de allí sin decir muchas palabras. Deseo desde aquí que aquella chica haya podido desasirse de aquellos ‘demonios’ y haya descansado».

Pero la curiosa anécdota de aquello estaba aún por llegar: «En el año 2005, al comienzo de este programa, puse unos fragmentos de aquel exorcismo. ¿Sabes lo que pasó? Que tuvo lugar la mayor bajada de audiencia de nuestra historia en un momento concreto. Luego supe, por personas con las que hablé, que no lo habían resistido y habían cambiado de canal. Ese sonido, por lo tanto, era mensajero de algo…» Iker Jiménez denuncia los peligros que le impiden contar verdades ocultas.

¿Habría que llamar al exorcista de cada lugar para sacar los demonios que entronizan la corrupción regional y local? ¿Qué espectáculos podríamos ver? Porque yo le oí decir a un sacerdote santo que el demonio no se toma vacaciones.