El derecho de los hombres y de sus marchas, por Jessy Gonzáles

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La marcha #Niunamenos fue oportuna y se dio de forma masiva porque miles de mujeres encontraron por fin un espacio donde levantar la voz. Aunque fue discutida y criticada por unos pocos, no se cuestionó que los hechos que motivaron su convocatoria no solo tenían sentido, sino que esta además respondía a años de injusticias y de violencia contra la mujer. Sin embargo, al poco tiempo, un pequeño grupo de hombres “indignados” salió a reclamar sus derechos también. No he logrado encontrar argumentos válidos para la creación de esa marcha en particular, pero eso no significa que no hay argumentos válidos para crear una marcha que defienda los derechos de los hombres.

Hace poco dediqué dos horas de mi vida a ver un documental enfocado en la masculinidad (“The Mask you live in”). Y aunque era un documental con data de Estados Unidos, no me pareció lejano a nuestra realidad. ¿Qué es ser hombre? Es tener habilidades físicas y ser bueno en los deportes. Es tener éxito económico. Los hombres no lloran, se aguantan. El más fuerte es el líder porque el hombre puede y debe usar la violencia para resolver problemas. Un hombre conquista. Un hombre no dice que está triste, pero sí puede decir que está molesto. Entonces, ¿qué no es ser hombre? Ser débil. Y esa debilidad se asocia con la mujer (“corres como chica”) o con el hombre homosexual (“hazlo, no seas cabro”).

Esta es una construcción que no es natural, sino que aparece como una reacción a lo que significa NO SER FEMENINO. Y se alimenta cada vez que en los colegios se pintan los baños de hombres de azul y el de las niñas de rosado. O cuando se manda a los hombres a aprender carpintería y a las chicas, a hacer corte y confección. Los juguetes y los productos comunicacionales se han encargado de exaltar determinadas características, roles e incluso emociones que solo le pertenecen a lo masculino o a lo femenino, y que son imposibles de mezclar. Y lo más preocupante, en el caso de los chicos, es que se trata de una construcción de masculinidad diseñada para mantenerlos en silencio. Según este documental, son los hombres quienes menos ayuda buscan cuando tienen un problema emocional y quienes menos espacios encuentran para hablar de lo que sienten.

Entonces, ¿tiene sentido una marcha como #Niunomenos? Sí, pero tendría que ser una marcha con motivaciones muy diferentes y de preferencia, con otro nombre. Los hombres (y las mujeres) deberían marchar porque los niños y adolescentes no sientan que “no es de hombres” buscar ayuda. Para que los chicos encuentren espacios para compartir sus emociones; para ser como son aunque no encajen en “el ideal de hombre”. Se necesita que alguien marche para desmoronar esa construcción de masculinidad que refuerza la idea de que los hombres son fuertes, violentos y no lloran. Se necesita cuestionar, y pronto, la cultura de “lo masculino” para poner en jaque aquellas características que, en realidad, no son más que prejuicios.

Y es urgente no solo porque los niños lo necesitan y es importante para la formación de los hombres en general. Sino que además, difícilmente se podrá construir una sociedad más justa y menos violenta para las mujeres, si se perpetúan parámetros de masculinidad equivocados. Y es por eso que efectivamente, los hombres sí deberían estar marchando, pero por las razones correctas… ¿Será posible en el Perú?

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