El dilema del CNM, por Eduardo Herrera

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El Presidente del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) se pronunció en contra de la promesa electoral del ahora Presidente de la República de re-componer ese organismo cambiando a sus actuales miembros. Dijo la cabeza del CNM que esa sería una conducta “anti-democrática” pues los miembros del mencionado organismo fueron elegidos valida e institucionalmente.

Y no le falta razón. Nos gusten o no los actuales miembros del CNM, fueron elegidos de acuerdo a Ley. Entonces, cambiarlos no solamente minaría el sistema por ser “anti-democrático”, sino que además justificaría la pateada de tablero que en tiempos pasados se reprochó.

El problema central del CNM no son sus miembros, ni las normas que lo rigen – porque de eso del Presidente del organismo se está tratando de encargar, al menos aparentemente -. El gran cuello de botella del CNM está en la forma en cómo selecciona a los Magistrados.

Vayamos por partes. Más allá de los esfuerzos que, normativamente, se hagan, esencialmente es el mismo CNM el que se encarga de todo el proceso de selección de Magistrados; entonces viene la pregunta de rigor ¿tiene ese organismo para plantear una selección objetiva en donde se privilegie al mejor para el puesto? Y sigo más, ¿puede – por ejemplo –  una entrevista realizada por los miembros del CNM indicarnos que una persona es adecuada para un puesto de Fiscal o Juez? Sospecho que no. Para ser absolutamente claros, no creo tampoco que ayude mucho que los candidatos presenten copiosas hojas de vida de peso documental considerable si es que no se mide algo crucial cuando se habla del puesto: probidad, criterio y, en suma, aptitud. Más aún, y si bien el examen escrito es necesario para saber si el candidato, valga la redundancia, sabe o no, el análisis de si será bueno para el puesto o no (es decir si aplicará correctamente el conocimiento legal) no se puede medir en una prueba como las que propone el CNM.

Si queremos verdadera independencia de poderes entonces que sea una evaluación independiente – y objetiva – la que nos conduzca al mejor candidato para el puesto de Fiscal o de Juez. Ese CNM debe, para empezar, hacer transparente su proceso de selección para demostrar que, con el concurso de una entidad capacitada encargada de realizarlo de manera incuestionable, existe realmente real voluntad de cambiar el sistema de administración de Justicia de nuestro país.