El dólar: el mayor esquema Ponzi de la historia, por Martín Zúñiga

«Occidente se encuentra agobiado por una economía sobreendeudada, donde la clase media depende del crédito para financiar su nivel de vida y las naciones dependen de la emisión de deuda para financiar ese nivel de vida.»

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Son muchos los expertos que prevén un posible colapso financiero mundial. Comprender el contexto general y el trasfondo de tales movimientos macroeconómicos es equipararnos de mejores herramientas ante tal escenario hipotético.

Entender el porqué de las cosas es uno de los mayores placeres que otorga el conocimiento. Por más complejo que un tema pueda parecer o por la precaria formación que uno pueda tener, conocer el trasfondo de nuestro día a día nos hace personas más conscientes y, por ende, más libres. El sistema financiero no es ajeno a esto y por ello hay una frase que me gusta repetir mucho: Si quieres entender cómo funciona el mundo, sigue al dinero.

Hagámoslo simple. Los países funcionan como los bancos, necesitan de la deuda (tributos o préstamos) de sus consumidores (ciudadanos, empresas y otros bancos) para financiarse e impulsar a sus principales activos (bolsa de valores). Cuando todo va bien, esto genera una sensación de crecimiento económico, mayor empleo, alta producción y reducción de la pobreza.

Quiero que entienda bien esto, el dinero es deuda. Las naciones prestan y piden prestado dinero, el cual tendrá que ser cobrado y/o pagado en el futuro -no lo olvide- con intereses. La Reserva Federal (FED o el Banco Central de Estados Unidos) -y otros Bancos Centrales- crean dinero literalmente de la nada; ponen a funcionar la maquinita de impresión, emiten bonos de deuda (instrumentos para pedir prestado dinero a cambio de pagar intereses), un par de clicks en las computadores oficiales y listo: billones de dólares han sido inyectados a la economía mundial.

En 2020, la medida más amplia de la oferta monetaria de la Reserva Federal, aumentó en la asombrosa cantidad de 3,8 billones de dólares. Eso fue un aumento de un año de casi el 25%.  En 2021, creó otros 2,3 billones de dólares. En total, aumentó la oferta monetaria de EE. UU. en un 40% durante los dos años. Ahora su deuda pública supera los 30 billones de dólares. No lo olviden, deuda que deberá ser pagada con intereses.

Fuente: United States Money Supply M2 – Trading economics

Y pues, esto todos lo sabemos, ¿qué sucede cuando se produce un exceso de oferta monetaria por parte de una nación? ¡Inflación! ¿Y después? Los Bancos Centrales empiezan a tomar medidas para combatirla como la subida en las tasas de interés que, en simple, es el retiro masivo del mercado de millones y millones de dólares (creando escasez para aumentar su demanda). Que no nos engañen: el dinero no ha desaparecido, se ha movido hacia la élite que tiene la posibilidad de hacer ese tipo de maniobras con gigantescas sumas de dinero.

Y es curioso porque estas acciones son producto de lo que ellos mismos han provocado.  Lo que ha pasado, en sencillo, es que los multi-millonarios se hicieron aún más multi-millonarios. Gracioso, pero no gracioso de risa, gracioso de raro.

“El dinero no desaparece, simplemente cambia de manos.”

Las consecuencias para los mortales: vivir cuesta más caro, pedir un préstamo, un crédito hipotecario, conseguir financiación para un negocio, contratar gente, alquilar una vivienda, un local,  disminución del producto interno bruto, menor ingreso en las personas, desempleo, menor producción industrial, etc. RECESIÓN. Se incentiva abruptamente el ahorro y se desincentiva el gasto desmedido. Esto, en teoría, es la solución a la inflación de los precios.

Esta situación se ha repetido una y otra vez. Note en el siguiente gráfico cómo la FED disminuye las tasas de interés durante años luego de una crisis económica y las empieza a subir nuevamente poco antes de la siguiente crisis. (años 2000, 2008 y 2020). Esto está sucediendo nuevamente ahora.

Fuente: United States Fed Funds Rate – Trading Economics

Usted dirá: “las crisis financieras son necesarias de vez en cuando para la economía de las naciones”. Y sí, pero no cuando son creadas artificialmente gracias a años de dinero barato donde billones de dólares se mueven sin crear valor para nadie. Las empresas no obtienen necesariamente beneficios ni pagan dividendos; todo lo que les importa a los accionistas es vender sus acciones para obtener ganancias. Sí, como un esquema Ponzi.

La situación en la que nos encontramos ahora es una en la que Occidente se encuentra agobiado por una economía sobreendeudada, donde la clase media depende del crédito para financiar su nivel de vida y las naciones dependen de la emisión de deuda para financiar ese nivel de vida. Y adivine que pasará cuando la FED ponga a funcionar nuevamente la maquinita. ¡Más inflación! El ciclo se repite.

Ojo, aclaro que la emisión monetaria no es la única razón de la inflación actual de Estados Unidos, la más alta en 40 años. Hay otros factores los cuales abordaré en otros artículos.

“El presente es el resultado necesario de todo el pasado, la causa necesaria de todo el futuro” – Robert Green Ingersoll (ex abogado y líder político)

¿Y por qué pongo a Estados Unidos como ejemplo? Pues, porque lo que hace Estados Unidos lo sigue la gran mayoría de países -algunos involucrados directamente y a otros no les queda más que adaptarse-. El Banco Central Europeo aumentó las tasas de interés un 0,75%, la mayor subida de su historia. El Banco Central de Reserva del Perú hizo lo mismo por tercer mes consecutivo: acordó elevar la tasa de interés de referencia en 25 puntos básicos, al pasar de 6,50% a 6,75%.

Sin embargo, las consecuencias del inflacionismo van mucho más allá de lo económico. Tiene profundos efectos sociales y morales en la civilización. Y entender cómo nos afecta, pero sobre todo por qué, es la tarea de hoy.

Podemos decir que el sistema monetario es, en ocasiones, un robo a las generaciones. Sí, ha creado enorme prosperidad, ha hecho que el ser humano sea capaz de cosas increíbles y que personas que no tuvieran absolutamente nada tengan ahora absolutamente todo. Pero a la vez, juega con la esperanza de los más pobres, destruye la clase media de a pocos, reduce el poder adquisitivo (devaluación de la moneda) y hace a los ricos aún más ricos de lo que ya eran. Aclaro que no estoy en contra de esto último, siempre y cuando no se logre aplastando la calidad de vida de los demás.

En resumen: Las crisis no se producen de la nada, son creadas artificialmente por tipos de los que ¡quién sabrá el porqué de sus intereses! Y es posible que lo vuelvan a hacer.

Y antes de que me digan que seguramente soy un resentido anti-capitalista les digo que no, al contrario. He disfrutado y me gustaría aún más disfrutar de los placeres y libertades que ofrece el sistema, pero ahora elijo hacerlo de una manera más consciente y responsable (por ello este artículo) para hacerlo más justo y más entendible a la mayoría de personas. Reflexionar y poner el tema sobre la mesa es ya un gran paso.

«Dale a un hombre un arma y podrá robar un banco. Dale a un hombre un banco y podrá robarle al mundo entero» – Juan Gómez Jurado (escritor)

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