El exilio o la muerte para los cristianos

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El año 2013 fue escenario de uno de los mayores desplazamientos de personas creyentes (que profesan alguna fe religiosa) de los últimos tiempos, según el Informe Anual sobre Libertad Religiosa[i] que desde hace 16 años realiza el gobierno Norteamericano y que fue presentado el último lunes. Esto quiere decir que en casi todos los rincones del mundo, millones de cristianos, musulmanes, hindúes y otros se vieron obligados a abandonar sus hogares, trabajos, estudios, amistades y todo lo que representa vivir en sociedad, a causa de sus creencias religiosas. De todo el universo de creyentes perseguidos, son los cristianos los que encabezan la lista.

Desde hace unos días, somos testigos de una terrible diáspora a la que están siendo sometidos los cristianos en Mosul, donde el Estado Islámico de Iraq y el Levante prácticamente han eliminado al cristianismo de esta ciudad, que representó uno de los mayores centros cristianos del Cercano Oriente desde los primeros tiempos del cristianismo. Ciertamente estos son los primeros de la lista a los que les seguirán los chiíes y cualquier otro grupo religioso o político que no acepte someterse a ISIS.

La primera acción tomada por estos grupos y para dejar en claro sus intenciones, fue saquear, profanar y prender fuego a la catedral siríaca de San Efraím de la cuál fue destruida la cruz que estaba en su cúpula y sustituida por una bandera negra de ISIS. Lo siguiente fue poner a los cristianos frente a la siguiente disyuntiva: “Te vas o te mueres”. Los cristianos que han logrado huir de este genocidio lo han hecho tan sólo con lo que llevaban puesto, pues se les han confiscado todas sus pertenencias: automóviles, dinero, e incluso los medicamentos y el agua que llevaban para el camino, sin tener piedad por los ancianos y los niños. Hay que recordar que en esta época Iraq soporta temperaturas de hasta 50 grados y los poblados más cercanos están a Duhok (70 km.), Al Qosh (45 km.), Qaraqosh (30 km.) o Erbil (80 km.). Distancias que están recorriendo a pie.

La población iraquí (musulmanes y cristianos de otras ciudades) ha reaccionado valientemente y ha iniciado manifestaciones con los lemas “Yo soy iraquí, yo soy cristiano” y “somos el pueblo de la N” (N por Nazareno, pinta hecha en las casas de los cristianos para identificarlos) algunos de estos manifestantes, como el profesor universitario Al Asali, han sido ejecutados. Sin embargo y una vez más, los grandes ausentes son los organismos internacionales como la ONU o potencias hegemónicas con claras responsabilidades históricas, como Estados Unidos de Norteamérica. Su ausencia e inacción claman justicia y no hacen más que desacreditarlos internacionalmente.

El sometimiento a políticas represivas, leyes discriminatorias, privaciones y abusos en general a las que son sometidas estas personas -a razón de su fe- por gobiernos o grupos radicales, no sólo vulneran la libertad de religión –derecho humano reconocido- sino que permite irrestrictamente la violación de muchos otros derechos humanos, como hemos visto. Si no tenemos hoy mismo los medios -reales y eficaces- para defender internacionalmente estos derechos, habrá que buscarlos, es más estoy seguro que la humanidad lo hará. Espero que no sea demasiado tarde para cuándo esto pase.

Mis oraciones y solidaridad para con estos cristianos –con quienes comparto la fe- que hoy son mártires y dan testimonio vivo del mensaje que Cristo nos ha dejado.

[i] http://www.state.gov/j/drl/rls/irf/religiousfreedom/index.htm#wrapper