El factor del fracaso, por Juan Manuel Saldaña

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No es casualidad que la selección haya caído nuevamente fuera de casa, porque Perú ha sacado un punto jugando de visita en las tres últimas eliminatorias (1- 1 ante Bolivia en La Paz durante el proceso rumbo a Brasil 2014). Pero golpea aún más a la afición por haber sido frente al clásico rival Chile, que se sigue alejando cada vez más de Perú si comparamos el nivel de juego entre ambas escuadras.

La selección “mapocha” no cuenta con un once completo que sea de alta calidad, sobre todo si nos fijamos en Rocco y Jara, una zaga defensiva que jugó junta por primera vez y que nunca se mostró segura cuando fue exigida por las arremetidas peruanas. Este fue el único punto bajo de Chile en el partido. Los dos zagueros centrales sufrieron mucho ante Cueva y Guerrero, y un poco contra el “oreja” Flores, que anotó un lindo gol “a lo Romario”. Pero los demás jugadores chilenos jugaron un partido de 7 puntos para arriba; funcionaron eficientemente cuando Chile tuvo el control del juego, y bajaron el ritmo cuando Perú reaccionó apenas comenzado el segundo tiempo del partido. Entre estos jugadores chilenos, se puede destacar como figuras internacionales solamente a Vidal y Alexis Sánchez, y como jugadores de un alto nivel a Charles Aránguiz, Marcelo Díaz y Eduardo Vargas. En el mismo nivel, podríamos mencionar a Paolo Guerrero, Christian Cueva, Alberto Rodríguez, Renato Tapia y Miguel Trauco. No hay distancia, entonces, si nos fijamos en la capacidad de jugadores con que cuentan ambos equipos, porque, además, Beausejour, Rocco, Jara, Isla y Nicolás Castillo, tienen casi las mismas condiciones futbolísticas que Corzo, Ramos, Beto da Silva o Ruidíaz. Por lo tanto, se puede deducir que, hombre por hombre, no somos menos que los chilenos. Pero Chile es el actual bicampeón de América; nos igualaron en campeonatos sudamericanos solamente en dos años.

El óptimo juego de “la roja” se comenzó a implantar en los jugadores desde que Marcelo Bielsa asumió como director técnico para las eliminatorias a Sudáfrica 2010; y tuvo una continuidad con Jorge Sampaoli, que tomó el buzo chileno en el proceso rumbo a Brasil 2014. Ahora, con Juan Antonio Pizzi, se puede evidenciar que Chile ya no es el mismo de antes, solo sostiene el control en algunos periodos del juego. Poco a poco, Chile empieza a perder esa esencia que le dio los primeros logros de su historia futbolística. Con el nuevo entrenador, hay una rotura de paradigma, ya no hay una continuidad. Pero Chile aún funciona como un equipo y por eso sigue siendo uno de las mejores selecciones del continente. En Perú, por el contrario, los entrenadores han venido implantando una forma de jugar basada en las individualidades. Desde Paulo Autori hasta Ricardo Gareca, Perú depende del rendimiento de Farfán, Pizarro, Guerrero y otros más. Perú no juega como un equipo, a diferencia de Chile.

Esta realidad se reflejó claramente en el último choque del martes pasado. El juego de Chile se basa en la dinámica, que es el movimiento permanente de los jugadores. Mientras Alexis encaraba a Corzo, Beausejour ya corría por detrás del defensor peruano para ser una opción de pase, Vidal se mostraba por el medio al mismo tiempo que el lateral derecho, Mauricio Isla, ya despegaba por detrás de Trauco. En Chile, todos se muestran, siempre hay una opción de pase, porque hay movilidad. Así, Chile asfixió a Perú por las bandas y con un juego vertical. A esto también se sumó la alta presión chilena cuando Perú quería empezar a tener el balón; los peruanos no lograron entablar tres pases seguidos durante el primer tiempo, además del miedo escénico que padecían. De esta manera se concretó el primer gol chileno: Tapia pierde el balón ante la presión, recupera Eduardo Vargas y Mauricio Isla se proyecta por la espalda de Trauco, que logra barrerse con el propósito de impedir el centro, pero Isla engancha hacia adentro, centra, y Vidal, que había llegado desde atrás, conecta solo de cabeza y anota el primero para los chilenos. Después, a lo largo de todo el primer tiempo, un cuadro chileno avasallador pudo anotar dos o tres goles más, pero no fue efectivo de cara al arco. Perú recién reaccionó en el segundo tiempo, pero, una vez más, apelando a los esfuerzos de Guerrero, Cueva e incluso Flores, que logró marcar el gol del empate. Chile se confió, se relajó, al percibir la pasividad, el nivel bajo que mostró Perú en la primera mitad. De esta forma Perú consiguió igualar el marcador. Pero vendría la réplica de “la roja”. Trasladando el balón de un lado a otro y, ante la pasividad de la defensa peruana, Vidal se tuvo confianza para marcar un golazo de zurda inatajable para el arquero Gallese. Un equipo que se entiende en lo colectivo, frente al juego de individualidades del conjunto peruano, prevaleció una vez más.