«El gran perdedor es el castañedismo»

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Moisés Rojas es sociólogo por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en la actualidad, se desempeña como regidor en la Municipalidad de Lima, y como catedrático en la UPC. Ha sido columnista en el diario Exitosa y es autor de varios libros. Su última publicación es “Nuestra Decisión, nuestro voto”, una guía para impulsar la crítica en los ciudadanos al momento de elegir a sus autoridades. En esta entrevista con Lucidez, analizamos la campaña electoral en Lima y opina sobre los candidatos que, a su parecer, perdieron en esta jornada.

¿Quiénes son los grandes perdedores de esta contienda electoral en Lima?

El gran perdedor es el castañedismo.

¿Castañeda Pardo?

No, el castañedismo en general personificado en varias candidaturas. El primero es Daniel Urresti, luego Castañeda Pardo, y tercero Renzo Reggiardo por la cercanía de su equipo con Solidaridad Nacional.

¿Te refieres a su candidata a teniente alcaldesa Norma Yarrow?

Así es, que estuvo con Castañeda. Sin embargo, eso no quiere decir que el triunfo sea la de una visión progresista para la ciudad que algunos hemos defendido los últimos cuatro años. No obstante, tenemos la mediana alegría que al menos este castañedismo no tendrá la misma presencia estos próximos años.

¿Quiénes son los segundos grandes perdedores?

Es la improvisación a nivel de personajes políticos. Si algo debemos de reconocerle a Jorge Muñoz es que ha llegado con un partido político de trayectoria y él como político es alguien que tiene experiencia en lo municipal.

¿Eso lo hace un candidato de lujo, como algunos lo llaman en las redes sociales?

No, ese concepto deberíamos sacarlo de nuestro lenguaje. Ya ha quedado demostrado que la política de lujo se hace en la cancha.

Entonces Belmont perdió

Sí, Belmont es el gran ejemplo de cómo puedes pegarte a quien sea con tal de tener una plataforma para poder postular. En cambio, lo de Muñoz se ve más como un proyecto orgánico.

Es militante desde el año pasado de Acción Popular

Bueno, tiene trayectoria… A Esther Capuñay también la ubicaría en ese lugar, incoherente en sí misma. Ella ha estado en los sectores conservadores como el castañedismo en su momento y no hay explicación razonable cómo termina en Unión Por el Perú, que a su vez tiene una alianza con Gregorio Santos.

¿Enrique Cornejo también perdió?

Ese es otro ejemplo. Se alió con Democracia Directa y no se sabe en base a qué línea programática lo hizo. Es más, los mismos fonavistas se quejaron mucho de ese tema. Al inicio de la campaña, hicieron manifestaciones…

Tú llegaste a la Municipalidad de Lima como invitado en la lista de Enrique Cornejo, ¿qué piensas de él hoy día?

Creo que el apoyo que hoy tiene de los electores se debe a las decisiones que ha tomado.

¿Cuáles?

Una de ella ha sido el aliarse con este partido que no tiene mucho sentido. Me da la impresión que debió construir su candidatura con tiempo, no a última hora.

¿Por qué renunciaste a la bancada aprista?

Yo renuncié en mi condición de invitado y lo hice en un contexto en el que aparecían ex viceministros de Cornejo, sobre todo, uno que reconoció haber recibido coimas en el proyecto de la Línea 1 del Metro de Lima.

Vamos a los terceros grandes perdedores

Creo que es el progresismo de Lima. No se ha logrado cuajar ninguna candidatura progresista para Lima, ha habido intentos interesantes y valiosos como el de Guerra García o el de Velarde. De hecho, estuve a puertas de ser candidato con Velarde e incluso firmé mi declaración jurada.

¿Y qué pasó?

Mis proyectos personales.

¿Qué te pareció atractivo de Manuel Velarde?

El que fuese de los poquísimos candidatos que se fajaron por tener una visión de ciudad mucho más planificada.

¿Y por qué sería un perdedor?

Más que eso… Hasta ahora se estima que tiene menos de tres por ciento y eso es una señal.

¿Hizo mal en aliarse con Felipe Castillo?

Eso no le dio coherencia a su candidatura, porque tampoco eran dos actores políticos a los que se les entendía juntos.

Entonces, él era su vehículo para postular. Recordemos que Siempre Unidos el 2016 postuló a Belmont a la presidencia

Esas son cosas extrañas que pasan en política.

¿Incluyes más en esta lista de perdedores?

A Gustavo Guerra García y reitero que no es un tema personal. Me pareció que tuvieron una estrategia interesante en redes. Recuerdo el spot que hablaba de extender el horario del metropolitano, me pareció brillante. Considero que lograron construir un discurso potente solo que no conectaron con la gente.

¿Qué le faltó a Gustavo?

Yo le tengo aprecio político. Hemos coincidido en varios espacios y lo bueno de su perfil político es que se le ve como una persona interesada en temas estructurales.

¿Lo incluyes dentro de los candidatos decentes que mencionaste?

No, no dije decentes, dije con visión de ciudad.

Entonces, con visión de ciudad

Guerra García, Velarde y Muñoz.

¿Quién ganó el primer debate?

Jorge Muñoz.

¿Y el segundo?

A nivel de impacto, Enrique Fernández, y a nivel de propuesta, Gustavo Guerra García y Manuel Velarde.

Terminas tu gestión como regidor de Lima este año, ¿cómo evalúas tu desempeño?

Ha sido una gestión sacrificada. Me atrevería a decir que ha tenido dos ejes que siento que los he cumplido: fiscalizar y representar. Fuimos los primeros en denunciar penalmente sobre el tema del Parque de la Leyendas y hemos estado muy de cerca de las demandas más postergadas: con el sindicato de trabajadores de la municipalidad, así como con las familias que están esperando sus viviendas en Cañete desalojadas por el Parque la Muralla.

Hoy trabajas de cerca en el concejo municipal con dos regidores que postulan a la reelección: Luis Jiménez como teniente alcalde de Cornejo y Hernán Núñez con el mismo cargo al lado de Guerra García. ¿Te gustaría que continúen?

En la oposición uno necesita generar alianzas y uno de los que ha trabajado mucho en la oposición ha sido Núñez. Creo que Hernán debería seguir en el concejo, con el tenemos ojos ciudadanos puestos en la fiscalización municipal.

¿Vas a votar por Hernán Núñez?

Honestamente, lo pensaba que la elección iba a estar más ajustada y mi voto iba a ser más estratégico.