El “hago lo que me da la gana”: ¿Sistema peruano?

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En la República del Perú ocurre un fenómeno muy curioso, esto es, que existen dos sistemas paralelos: el primero es el sistema jurídico formal que establece la Constitución Política de 1993 en donde se determinan los derechos fundamentales de la persona, el régimen económico de la República, los poderes del Estado, etc. El segundo sistema –paralelo al primero- es una especie de sistema subyacente en la idiosincrasia peruana al que hemos denominado: “Hago lo que me da la gana” o por sus siglas HLQMDLG las cuales, valga la aclaración, no tienen nada que ver con ninguna logia masónica.

Efectivamente, tenemos que en la realidad peruana, en paralelo al Estado de Derecho que todos conocemos, también existe el sistema del HLQMDLG. Antes de entrar en detalles sobre este antiguo y tradicional “sistema”, determinemos ¿Qué es un sistema jurídico? De acuerdo con la doctrina jurídica, se denomina sistema jurídico al conjunto coordinado en un todo lógico, de las reglas contenidas explícitas o implícitamente en un derecho positivo, esto es, en el Derecho escrito. Se supone que no debería existir más que un solo sistema jurídico en una comunidad jurídica, esto es, en un país regido por un mismo Derecho. Sin embargo, en el Perú subyace un segundo sistema, paralelo al formalmente establecido, no jurídico, esto es, no instaurado en norma escrita alguna, y que muchos peruanos consideran como todo un “derecho”. Este sistema se manifiesta en todos los ámbitos de la vida de los peruanos y muchos lo consideran todo un “derecho” casi natural. Su violación es motivo de ofensa grave.

Tomemos a modo de ejemplo, el ejercicio de este “derecho” en el ámbito del tránsito de vehículos en el Perú. Como todos saben, existe un Reglamento de Tránsito, actualizado hace un par de años, muy moderno, pero que sin embargo pocos o nadie lo cumple, pues el sistema del HLQMDLG suele desplazar al sistema jurídico formal establecido en el referido Reglamento. Es así que de acuerdo a las reglas de este “sistema”: se puede estacionar en donde se desee, invadir carriles, cerrar a otros vehículos, parar en seco, invadir la berma o parar en medio de la pista, pasarse la luz roja, manejar hablando por el celular o en estado etílico, etc. Privilegio especial merecen en este ámbito los choferes de taxis (especialmente de Tico), combi y microbuses, los cuales aplican este “derecho” a rajatabla y sin que nadie se los cuestione, ni la autoridad misma.

Otro ejemplo de la aplicación de este “derecho” de HLQMDLG lo vemos en el ámbito municipal en donde el HLQMDLG se manifiesta, por ejemplo, en la obtención de licencias de construcción y de funcionamiento ilegales para chifas, peluquerías, talleres de mecánica y negocios chicheros en donde se desee; inclusive, si se tiene más “poder”, en la misma Costa Verde en donde lujosos restaurantes y marinas pueden ser construidas y operar sin límite alguno y sin importar los derechos de los demás, destruyendo playas y el derecho de vista al mar de todos. ¿Se imaginan esto en Ipanema o Copacabana en Rio de Janeiro? Así mismo, se puede ejercer este “derecho” del construyo donde me da la gana y lo que me dé la gana, en la construcción de edificios de 15 o 20 pisos sin limitación alguna, al lado de casas, así como con la construcción de discotecas, centros comerciales en medio de zonas residenciales o discotecas para todos los gustos. Lo mismo sucede en el ámbito de la política: El congresista o ministro de turno que ejerce este “derecho” contratando a los asesores que quiera, ofreciendo favores a dedo, lobbies y otros menesteres en donde se hace lo que se da la gana, violándose las normas del sistema jurídico formal imperante; o el mismo ex presidente Toledo el cual aplica el sistema del HLQMDLG adquiriendo inmuebles con fondos de orígenes misteriosos, sin que el mismo Congreso y su propio partido lo cuestione. Este sistema es utilizado inclusive por el propio Presidente de la República que, por ejemplo, sin estar autorizado, viaje a donde quiere y aterriza el avión presidencial en donde le da la gana, violando inclusive el artículo 113 numeral 4 de la Constitución, que establece que la Presidencia de la República vaca por “salir del territorio nacional sin permiso del Congreso o no regresar a él dentro del plazo fijado”. La primera dama es fanática de este sistema del HLQMDLG, nombrado ministros y demás funcionarios –si son parientes mejor- que le dé la gana, y utilizando los fondos públicos para sus viajes, vestidos, decoración de Palacio, visitas y campañas políticas, etc. que le da la gana.

Como se puede apreciar, este derecho o sistema de HLQMDLG “empapa” todo el quehacer nacional: en todos los sectores económicos y sociales –desde el A hasta el E-, en la clase política, empresarial, comerciantes, intelectuales, hasta la delincuencia, sistema de cárceles de lujo (Antauro suites), etc. Curiosamente, los peruanos que respetan el sistema jurídico institucional y la ley, pagando sus impuestos, etc., son vistos con menosprecio y casi como tontos, pues no se concibe por parte de los seguidores del sistema de HLQMDLG, ¿Cómo puede ser posible que existan peruanos que respeten la ley y deseen aplicarla cuando el sistema del HLQMDLG ofrece tantas ventajas y comodidades? ¡Hay que ser imbécil!

Sin embargo existe un fenómeno muy curioso que sólo se da cuando se convocan a elecciones –ya sean presidenciales, regionales, congresales o municipales- y esto es, que los diversos candidatos de todas las tiendas políticas, misteriosamente se vuelven contrarios al sistema del HLQMDLG, ¡Ofreciendo el cumplimiento irrestricto de la ley y del sistema jurídico formal! Es una conversión masiva impresionante que ya la quisiera ver el Papa Francisco. Lamentablemente, una vez pasadas las elecciones, estos ofrecimientos pasan al olvido y el sistema del HLQMDLG se impone nuevamente en el Perú casi por ley natural. Sobrarían los ejemplos de la aplicación y vivencia de la aplicación de este derecho al HLQMDLG. No deja de preocuparnos que, al parecer, este “sistema” o “derecho” paralelo al formalmente establecido, esté siendo cada vez más aplicado hasta por el mismo gobierno, teniendo cada vez más seguidores. A los hechos me remito. Finalmente, quiero señalar que escribo estas humildes líneas por la libertad de expresión que ejerzo y porque me da la gana… ¿O no?