[EDITORIAL] El infierno de las madres adolescentes

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Es difícil plasmar en palabras lo importantes que son las madres para la sociedad peruana. Podrá sonar algo trillado, como algo digno de ser mencionado en las vísperas del día de la madre, pero si tomamos en cuenta que son estas mujeres las que se encargan de dar vida y de educar al futuro del país nos damos cuenta que su rol va más allá de una simple obligación de la naturaleza para ser una institución vital en cualquier sociedad. Tiene sentido entonces que, como instituciones, las madres sean protegidas y que las condiciones de parto y de la crianza de sus hijos en los primeros años de vida de la criatura, sean las óptimas.

En Lucidez creemos que el rol del Estado es el de brindar oportunidades, oportunidades que pongan a todos los peruanos en el mismo nivel competitivo y que finalmente el esfuerzo, el trabajo y el talento termine por diferenciarlos de forma justa. Pero lamentablemente esta idea es sofocada por la terrible realidad de las madres adolescentes en el Perú.

Según cifras del año 2012 brindadas por el INEI, en el Perú solo el 13,3% de los embarazos de madres adolescentes resultan en ‘nacidos vivos’. En departamentos como Cajamarca, Piura y Loreto más del 10% de estas madres son atendidas por ‘parteras empíricas u otras personas’, en otras palabras, gente sin la experiencia necesaria para traer una criatura al mundo de la mejor manera. Estas cifras se vuelven aún más escalofriantes cuando uno se entera que el 22,1% de partos de madres adolescentes en el 2012, fueron cesáreas. En muchos casos las madres adolescentes mueren en el parto por no recibir la ayuda médica necesaria, en otros tantos mueren junto con sus hijos.

Pero para la gran mayoría de madres adolescentes el ‘problema’ empieza cuando el niño nace ¿Cómo lo alimenta? ¿Cómo lo educa? El niño nace para ser un paria, nace condenado al estancamiento.

En Lucidez pensamos que es imperativo que el Estado tome un rol más activo en apoyar a todas las madres necesitadas, en especial a las madres adolescentes cuyos embarazos terminan en tantas muertes. Muertes altamente prevenibles si se hace un esfuerzo sustancial para acompañar a estas madres durante sus embarazos brindándoles no solo un servicio ginecológico gratuito sino guíandolas a lo largo del embarazo y asegurándose que ella y su hijo tengan la mejor alimentación posible y que este tenga el acceso a una educación de nivel competitivo.

Recientemente el Ministerio de la Mujer desperdició millones de soles en pañales que desaparecieron misteriosamente ¿Demuestra eso verdadera responsabilidad del gobierno para con las madres? ¿El Estado no debería asegurarse primero que los usuarios de esos pañales vean la luz del día?

Este día de la madre es importante que todos le demuestren amor y respeto a esas mujeres que hacen las veces de la columna vertebral de la sociedad pero ese amor tiene que ir más allá de los besos y los abrazos para las madres existentes y reflejarse en un fuerte llamado para que las madres más vulnerables del Perú tengan todo en sus manos para traer vida nueva a nuestro país, vida que en el futuro contribuya al crecimiento del mismo.