El juego del ultimátum

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¿Cómo reaccionarían si de la noche a la mañana decido regalarle a cada uno de los que me leen S/.50? Sí, así de generosa soy, pero la verdad es que esto se trata de un caso hipotético que haría de todos ustedes partícipes de un muy interesante experimento; el cual, justamente por ser tal, cuenta con ligeras pero importantes condiciones. Juguemos entonces al juego del ultimátum.

Al recibir los S/.50, cada uno de ustedes se convertiría en Jugador 1 y enfrentaría el siguiente dilema: deberán ofrecer una porción “p” de lo recibido a una pareja cuya identidad sería mantenida secreta y que recibirá el nombre de Jugador 2. Esta, observará la cantidad  que se le ofreció y tendrá la opción de aceptarla o rechazarla. Si la acepta, cada jugador se llevará el dinero pactado (Jugador 1 = S/.50–p, Jugador 2 = p) pero, si la rechaza, ningún jugador recibirá absolutamente nada (Jugador 1 = cero, Jugador 2 = cero). Definido el juego. ¿Cuánto estarían dispuestos a cederle al Jugador 2 para que este acepte la oferta y ustedes mismos disfruten de dinero fácil?

La respuesta por supuesto variará para cada individuo, pero de conducir de manera efectiva este experimento, las medias obtenidas arrojarían resultados que rompen con la teoría económica tradicional. Cómo he mencionado en artículos anteriores, ésta se basa en que los individuos son racionales y que además todos son conscientes de esta racionalidad. En el contexto del juego propuesto, el Jugador 2 por ser racional debería aceptar cualquier cantidad que sea mayor a cero, esto es, bastaría con darle 10 céntimos o S/. 1 para que acepte (después de todo, S/. 1 es mejor que S/.0). El Jugador 1, al ser consciente y prever las decisiones del Jugador 2 hará ofertas que se acerquen mucho a cero, con lo cual el juego culminaría satisfactoriamente (con un Jugador 1 algo egoísta y un Jugador 2 que se conformó con aceptar mínimos).

Como habrán podido inferir, esto es algo alejado a  lo que sucede en la realidad. Cuando fue desarrollado por primera vez por Güth, Schmittberger y Schwarze (1982), se encontró que no sólo hubo casos en los que los Jugadores 2 rechazaron ofertas (todas estas considerablemente mayores a cero) sino que además la media de lo ofertado por los Jugadores 1 variaba entre 37% y 32% a medida que se realizaba el experimento en diferentes escenarios. ¿Cómo se explican ambas actitudes? Richard Thaler explica que para el caso del Jugador 2 se puede inferir que dentro de las cosas que valora dentro de lo que los economistas llamamos “función de utilidad” incluye argumentos no monetarios. En otras palabras, está dispuesto a sacrificar los 10 centavos que le ofrecieron antes que aceptar algo que él considera injusto. En el caso del Jugador 1, Thaler explica que se trata de una combinación entre un sentido de justicia  junto con la preocupación de que su oferta pueda ser rechazada.

El juego del ultimátum puede y ha sido sometido a muchas variaciones de las cuales se extraen importantes conclusiones. Dentro de estas, quizás valga la pena resaltar que los modelos económicos deben dejar de tener como objeto de estudio a un individuo concebido como egoísta en el que sólo prevalece el propio interés. Deben en cambio considerar variables como altruismo, reciprocidad y sentido de justicia, ya que de lo contrario enfocarían a un ser humano incompleto.